Jubilaciones: haberes iniciales perdieron 45% de poder de compra en un año

La economía argentina enfrenta una aguda crisis laboral, con la destrucción de 255.000 empleos formales y la expansión de 450.000 puestos informales entre noviembre de 2023 y abril de 2026, lo que restringe drásticamente el acceso a jubilaciones y pensiones. Esta precarización del mercado laboral y el aumento del gasto previsional al 46% del primario, según informes de FMI e IARAF/ASAP, intensifican la urgencia de reformas laborales, tributarias y previsionales para garantizar la sostenibilidad del sistema.

El estancamiento del mercado laboral y sus consecuencias previsionales

La economía urbana argentina atraviesa una fase de estancamiento que impacta severamente en los trabajadores formales. A pesar de que la tasa de desempleo no exhibe a primera vista la magnitud de la crisis, los datos revelan una situación crítica. Entre noviembre de 2023 y abril de 2026, se produjo la destrucción de 255.000 empleos asalariados formales en empresas privadas. La estabilidad aparente del desempleo se debe a que la población se ve compelida a insertarse en ocupaciones de menor calidad, estimándose que en el mismo período se crearon unos 450.000 empleos informales, ya sea como asalariados o cuentapropistas no registrados en el Monotributo.

Esta dinámica tiene un impacto directo en la sostenibilidad del sistema previsional a mediano y largo plazo. Según reportes del Fondo Monetario Internacional (FMI) y análisis de consultoras como IARAF/ASAP, las jubilaciones y pensiones proyectadas para este año representarían cerca del 46% del gasto primario, lo que constituye casi la mitad, en contraste con el 36,6% registrado en 2023. Este incremento en la participación previsional se explica por la aplicación de la fórmula de movilidad, el envejecimiento demográfico y la contracción de otros componentes del gasto público, como subsidios y obra pública. Si bien el gobierno central confía en que una reforma laboral flexibilice el ingreso de nuevos trabajadores al mercado formal, el deterioro del empleo actual compromete no solo los ingresos presentes, sino también el futuro del sistema jubilatorio, un aspecto que aborda un reciente informe del Instituto Argentino de Análisis Fiscal.

Acceso restrictivo al sistema jubilatorio

La decisión del gobierno nacional de no prorrogar las moratorias previsionales, implementadas en gestiones anteriores y señaladas por agudizar el desequilibrio del sistema, ha vuelto sumamente restrictivo el acceso a una prestación para aquellos que no poseen los años de aportes completos. Las proyecciones para el año en curso indican que las nuevas altas jubilatorias experimentarán una caída del 45% en comparación con las cifras de 2024. Mientras que las jubilaciones contributivas, es decir, aquellas que cumplen con los 30 años de aportes reglamentarios, se mantienen estables en alrededor de 110.000 altas anuales, la cantidad de personas que logran jubilarse sin los aportes suficientes se reducirá de forma drástica. El Instituto para el Desarrollo Social Argentino (Idesa), centro de estudios que dirige Jorge Colina, advierte que incluso quienes acceden a la jubilación con aportes lo hacen cada vez más bajo la modalidad del Monotributo, lo que los limita a percibir el haber mínimo. Argentina enfrenta, de este modo, un desafío dual: la insostenibilidad del sistema de reparto debido a la baja natalidad y el aumento de la expectativa de vida, junto con la precarización laboral crónica.

La propuesta de Idesa para un cambio estructural

Frente a este complejo panorama previsional y social, Idesa subraya la urgencia de dinamizar la generación de empleos de calidad. El objetivo es tanto aliviar la situación presente como asegurar la sostenibilidad de las jubilaciones futuras. Para ello, el instituto propone tres ejes de acción ineludibles: la implementación de una modernización laboral, la ejecución de una reforma tributaria disruptiva y el avance hacia una reforma previsional estructural.

En primer lugar, la modernización laboral, según Idesa, es imperativa. No solo se trata de sancionar, sino de instrumentar activamente una ley que aborde y complete los puntos clave aún pendientes para flexibilizar el mercado de trabajo.

En segundo lugar, se plantea la necesidad de una reforma tributaria disruptiva. Idesa sostiene que no es suficiente con una reducción gradual de impuestos a medida que el gasto público disminuye. Se requieren medidas de fondo, como la creación de un «Súper IVA» que tenga la capacidad de absorber el impuesto a los Ingresos Brutos y las tasas municipales que gravan las ventas, simplificando así la presión fiscal.

Finalmente, el instituto propone una reforma previsional estructural. Esta implica establecer una nueva regla general donde el monto de la jubilación sea directamente proporcional a los años de aportes realizados y a la expectativa de vida del beneficiario. Esta reforma también contemplaría la eliminación de los regímenes especiales y la creación de un «complemento solidario» para asistir a quienes alcancen la edad de retiro sin haber completado los años de aporte necesarios.

El rol del complemento solidario

El complemento solidario, parte integral de la propuesta de reforma previsional de Idesa, está concebido como una herramienta de asistencia específica para aquellas personas que, al llegar a la edad de retiro, cuentan con pocos años de aportes al sistema. Esta iniciativa se enmarca en la intención de establecer una nueva regla general para el sistema jubilatorio, donde la cuantía de la prestación se vincule directamente con los aportes efectivamente realizados y la expectativa de vida del beneficiario. Dentro de este esquema, que también incluye la eliminación de los regímenes especiales, el complemento solidario funcionaría como una red de contención económica para quienes, debido a la alta informalidad laboral, no lograron acumular los requisitos mínimos de aportes a lo largo de su trayectoria de trabajo.

Eliminación de regímenes especiales

La supresión de los regímenes especiales constituye otro pilar de la propuesta de Idesa. Esta medida se integra en la iniciativa de instaurar una nueva regla general para la totalidad del sistema previsional. Bajo esta nueva lógica, el monto de la jubilación sería estrictamente proporcional a los aportes realizados durante la vida laboral activa y a la expectativa de vida del beneficiario. Al eliminar estos regímenes, calificados como «de privilegio o diferenciales», el sistema buscaría un mayor equilibrio, al tiempo que introduciría el mencionado «complemento solidario» con el fin de asistir exclusivamente a las personas que alcancen la edad de retiro con una cantidad insuficiente de años aportados.


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