La Justicia santafesina condenó a Nadia Mariel Carreira a siete años de prisión de cumplimiento efectivo, bajo modalidad domiciliaria, por integrar la banda narco liderada por Juan Pedro «Pato» Calderón. La mujer, de 29 años, fue hallada culpable de coordinar la comercialización de estupefacientes en búnkeres del barrio Alto Verde de Santa Fe y en las cárceles de Las Flores y Coronda.
La condena en juicio abreviado
La Justicia santafesina condenó este miércoles a Nadia Mariel Carreira, de 29 años, a la pena de siete años de prisión de cumplimiento efectivo y al pago de una multa de 68 unidades fijas. La sentencia fue dictada en el marco de un juicio abreviado celebrado en los tribunales de Santa Fe, donde se homologó el acuerdo alcanzado entre el Ministerio Público de la Acusación y la defensa.
La imputada, que cumplía un rol clave en la organización criminal encabezada por el narcotraficante Juan Pedro «Pato» Calderón, se dedicaba a comercializar estupefacientes en Alto Verde y en el interior de las cárceles de Las Flores y del Complejo Penitenciario Federal de Coronda.
La ejecución de la pena se realizará bajo la modalidad de prisión domiciliaria, con tobillera electrónica, un régimen en el que Carreira ya se encontraba por una resolución previa de la Cámara de Apelación Penal. La audiencia fue encabezada por la jueza Celeste Minniti. La acusación fue sostenida por la fiscal María Laura Urquiza y la defensa estuvo a cargo del abogado Héctor Tallarico.
El inicio de la pesquisa
Al exponer los fundamentos del acuerdo, la fiscal Urquiza recordó que la investigación se inició en junio de 2025 a partir de un llamado a la línea de emergencias 911. Una persona alertó que un familiar alojado en la Unidad Penitenciaria Nº 2 de Las Flores estaba siendo amenazado por deudas derivadas de la compra de estupefacientes dentro del penal.
A partir de esa información, la Unidad Fiscal Especial de Delitos Complejos logró reconstruir el funcionamiento de una organización que, pese a tener a su principal referente tras las rejas, continuaba operando mediante familiares y colaboradores que se encontraban en libertad.
Las intervenciones telefónicas, que se extendieron por casi tres meses, permitieron vincular una de las líneas bajo investigación con Carreira. Según detalló la fiscal, las escuchas revelaron no solo su participación en el circuito de comercialización, sino también su rol de organización y coordinación dentro de la asociación ilícita. La evidencia fue reforzada con informes sobre movimientos de dinero realizados mediante una billetera virtual, que resultaban incompatibles con la inexistencia de ingresos provenientes de actividades lícitas de la imputada.
Urquiza aclaró además que la causa posee jurisdicción compartida con la Justicia Federal, donde continúan tramitándose actuaciones respecto de los principales integrantes de la estructura criminal, cuya actividad excede el narcomenudeo.
Rol y puntos de venta en Alto Verde
De acuerdo con la atribución delictiva admitida en el juicio abreviado, Nadia Mariel Carreira integró, desde una fecha previa a junio de 2025 y hasta los allanamientos del 3 de septiembre de ese año, una asociación ilícita estable y organizada dedicada al comercio de estupefacientes al menudeo.
La pesquisa estableció que la mujer era una de las organizadoras de la estructura criminal fuera de prisión y que coordinaba la venta de cocaína y marihuana en al menos tres puntos de Alto Verde.
En uno de esos inmuebles, Carreira comercializaba drogas junto a Walter Nicolás Filippa, conocido integrante de la facción disidente de la barrabrava de Colón denominada «La Negrada». En ese allanamiento se secuestraron:
- 52 gramos de marihuana
- 49 gramos de cocaína fraccionada para la venta
Otro de los búnkeres funcionaba junto a Rubén Alejandro Acuña. Allí, los investigadores incautaron:
- 124 gramos de cocaína
- Elementos utilizados para el corte y fraccionamiento de la droga
El tercer punto de expendio estaba a cargo de su hermana, Gisela Carreira. En ese procedimiento fueron secuestrados:
- Cocaína
- Flores y una planta de marihuana
- Una escopeta recortada calibre 12 apta para el disparo
- Cartuchos de distintos calibres
El brazo en los penales
La investigación también acreditó que la organización extendía sus actividades a establecimientos penitenciarios provinciales y federales. Según la fiscalía, Carreira ingresaba clandestinamente estupefacientes a la Unidad Penitenciaria Nº 2 de Las Flores, donde junto a Gustavo Rojas los comercializaba entre personas privadas de la libertad.
La cocaína era provista por Gisela Yolanda Leguizamón, Verónica Larrea y Ludmila Calderón, quienes actuaban siguiendo las instrucciones impartidas por el «Pato» Calderón respecto de cantidades, precios, lugares de entrega y modalidades de pago. Además, Marcelino Álvarez y Jesús Alejandro Leyes funcionaban como intermediarios entre el líder de la organización y Carreira, coordinando la logística de las transacciones.
La pesquisa también determinó que Carreira ingresaba estupefacientes a la Cárcel Federal de Coronda para abastecer a internos vinculados con la organización, mientras que Ludmila Calderón realizaba maniobras similares por instrucciones de sus padres. En uno de los allanamientos realizados en septiembre de 2025, fueron secuestrados envoltorios de cocaína y marihuana especialmente acondicionados para ser introducidos en el establecimiento penitenciario.
Los agravantes y la modalidad domiciliaria
Nadia Mariel Carreira fue condenada como autora de asociación ilícita en carácter de organizadora, comercio de estupefacientes agravado por haber sido cometido por tres o más personas en forma organizada y en un lugar de detención, y entrega de estupefacientes a título gratuito agravada por haberse cometido dentro de un establecimiento penitenciario. Todos los delitos fueron en concurso real.
La modalidad domiciliaria para el cumplimiento de la pena fue acordada debido a que la condenada tiene a su exclusivo cargo tres hijos menores de edad, situación originada por el fallecimiento y la privación de la libertad de sus progenitores. Este régimen ya había sido dispuesto durante la prisión preventiva por la Cámara de Apelación Penal, pese a la oposición del Ministerio Público de la Acusación. La fiscalía entendió que, frente a ese antecedente, resultaba razonable mantener la misma modalidad para la ejecución de la condena.
