El aumento de la morosidad de los hogares argentinos en sus obligaciones financieras ha alcanzado niveles récord, reflejando las crecientes dificultades para afrontar deudas y acceder a nuevo financiamiento. El economista Germán Rollandi detalló que este fenómeno impacta severamente en la capacidad de consumo de las familias y representa un desafío estructural para el sistema financiero nacional.
Preocupante aumento del endeudamiento y la morosidad en hogares argentinos
El nivel de endeudamiento de los hogares argentinos ha escalado a cifras récord, encendiendo una señal de alerta dentro del sistema financiero. La combinación de ingresos estancados, la pérdida del poder adquisitivo y el creciente uso del crédito para cubrir gastos esenciales ha llevado a un número cada vez mayor de familias a enfrentar dificultades para cumplir con sus obligaciones financieras.
Análisis de la dinámica del sobreendeudamiento
El economista Germán Rollandi explicó que este fenómeno no es reciente, sino que se viene gestando desde finales de 2024. En aquel momento, la baja de la inflación permitió una mayor disponibilidad de financiamiento, pero a la vez expuso las limitaciones de muchas personas para asumir nuevas deudas. Según Rollandi, durante 2025 la situación se agravó considerablemente, impulsada por la combinación de tasas de interés elevadas, la volatilidad económica y un escenario electoral que contribuyó a incrementar la incertidumbre.
Morosidad récord en préstamos y tarjetas
Rollandi detalló que la falta de capacidad de pago se manifiesta principalmente en los préstamos personales y en los saldos financiados de tarjetas de crédito. «Hoy estamos en un récord de casi 16% de cartera irregular, de cada 100 pesos que se prestaron 16 pesos los bancos no los pueden cobrar y las familias no pueden hacer frente a esa deuda», precisó el especialista. En el segmento de las tarjetas de crédito, el economista indicó que también se registró un marcado incremento de los incumplimientos, con una cartera irregular cercana al 13%.
La situación crítica de los créditos UVA
Uno de los aspectos más preocupantes, según el análisis de Rollandi, es el comportamiento de los créditos ajustados por UVA. «Vemos que durante el 2021, el 2022 y el 2023, producto del salto inflacionario, se hizo costoso sostener los préstamos y ahora vemos que incluso superó esa época de aceleración inflacionaria», sostuvo. Además, remarcó que los préstamos personales ajustados por UVA alcanzaron una morosidad del 18%, un nivel que calificó de preocupante, especialmente en un contexto donde la inflación ha mostrado mayor estabilidad.
Ingresos estancados y mayor apelación a la deuda
El economista señaló que detrás del incremento de la morosidad subyace un problema estructural: la falta de recuperación de los ingresos familiares. «Recordemos que la economía sigue planchada, no crece, el nivel salarial no ha crecido, ha acompañado la inflación en algunos casos y en algunos casos ha caído», afirmó. En este escenario, numerosas familias comenzaron a recurrir a herramientas de financiamiento no para realizar compras significativas o inversiones, sino para cubrir necesidades básicas y solventar el día a día. Rollandi observó que el crecimiento de la morosidad ya abarca a diversos segmentos del sistema financiero. «Lo llamativo es que el crecimiento es parejo en todo el sistema financiero, todos van a la par, nadie escapó de esta crisis que parece más estructural», expresó.
Preocupación por la morosidad en empresas
El especialista también alertó sobre la situación de las empresas, donde, si bien los niveles de incumplimiento aún no superan los registrados durante la pandemia, la tendencia genera inquietud. «La morosidad en empresas creció entre tres y cuatro veces, lo cual también preocupa por el cierre de empresas que esto implica cuando se corta la cadena de financiamiento», indicó.
El rol de las billeteras virtuales y los créditos incobrables
Ante las crecientes restricciones para acceder a créditos bancarios tradicionales, un segmento significativo de la población ha optado por recurrir a las billeteras virtuales para obtener dinero de forma ágil. «¿A dónde voy si el banco no me presta? A las billeteras virtuales. Entro a mi celular y enseguida, sin demasiados requisitos, puedo conseguir un crédito. Y eso me lleva hasta fin de mes, que hoy por hoy no es un objetivo menor que tienen las familias», explicó Rollandi. Según el economista, la tasa de incobrabilidad en estas plataformas escaló del 7% en mayo del año pasado a cerca del 30% en la actualidad, superando incluso los registros observados durante la pandemia.
«Hoy hay alrededor de 3,45 billones de pesos que son incobrables o están catalogados como incobrables. De esos 3,45 billones, dos tercios son de billeteras virtuales», detalló. La diferencia sustancial con las entidades bancarias, advirtió Rollandi, reside en la estructura para gestionar estas deudas. Mientras los bancos pueden vender carteras irregulares o iniciar procesos de recuperación, las billeteras virtuales enfrentan desafíos mayores. «Uno sabe dónde está el banco, va, se sienta, habla con un agente financiero. En la billetera no hay un local físico, la billetera está en el celular», señaló.
Impacto en el consumo futuro y exclusión financiera
Rollandi aseguró que la problemática del endeudamiento ya impacta sobre una parte considerable de los trabajadores formales. «Alrededor del 24% de la masa salarial formal está representando toda esta deuda incobrable», sostuvo. Según el economista, esta situación limita de manera significativa la capacidad de consumo de las familias y podría convertirse en un obstáculo severo cuando la economía comience a mostrar signos de recuperación. «Hay entre 6 y 7 millones de personas, alrededor del 30% de todos los sujetos de crédito, que hoy por hoy no tienen acceso al crédito», indicó. Para Rollandi, la magnitud de esta crisis exige la implementación de políticas específicas para evitar que una porción relevante de la población quede excluida del sistema financiero. «Existen afuera políticas que apuntaron a proteger a los sectores de bajos ingresos que estaban más endeudados. Acá eso todavía brilla por su ausencia», concluyó. «La magnitud de esta crisis se está volviendo casi estructural».
