La Municipalidad de Rafaela puso en marcha un novedoso sistema de luz láser automático para ahuyentar la masiva concentración de aves en el microcentro de la ciudad. Los equipos funcionarán principalmente entre las 18 y las 20, franja horaria en que las bandadas regresan a sus lugares de descanso, buscando así mitigar su presencia en zonas críticas. Esta tecnología se integra a un plan integral que también contempla la instalación de redes, tareas de limpieza y la creación de corredores biológicos para el control de la fauna urbana.
La municipalidad de Rafaela implementa tecnología láser contra aves
La Municipalidad de Rafaela ha integrado tecnología láser a su plan para mitigar la masiva presencia de aves en el microcentro, una situación que ha generado inconvenientes sanitarios, ambientales y comerciales en diversos puntos de la ciudad. Juan Pablo Aversa, subsecretario de Servicios Públicos y Ambiente, explicó a El Litoral que el sistema fue evaluado con éxito durante una prueba realizada el año pasado, lo que motivó la decisión de avanzar con la instalación de dos equipos.
Cómo funciona el sistema de disuasión
Los dispositivos emiten un intenso haz de luz verde que se proyecta sobre las copas de los árboles, provocando una sensación de amenaza en las aves y logrando que abandonen el lugar sin sufrir daño alguno. «Lo que hace el láser es que el ave se sienta invadida o amenazada y no elija esa zona para posarse. Es una medida de ahuyentamiento, no lesiva y no estresante», detalló Aversa. Los equipos tienen un alcance máximo estimado de 2.500 metros, aunque su cobertura efectiva puede verse influenciada por obstáculos como edificios o árboles. El sistema permite diseñar recorridos específicos, los cuales, una vez grabados, se repiten automáticamente, eliminando la necesidad de manejo constante.
Horarios y zonas de intervención
El funcionamiento de los equipos está programado principalmente entre las 18 y las 20, coincidiendo con el momento en que las aves regresan al área urbana tras buscar alimento. «Las primeras bandadas suelen llegar entre las 18 y las 18:30. La intención es encender los equipos antes de que se instalen, para que no elijan esos árboles como lugares de descanso y busquen otras zonas», indicó Aversa.
La mayor concentración de aves se registra en sectores de avenida Hipólito Yrigoyen, bulevar Lehmann, bulevar Santa Fe y los alrededores de la Plaza 25 de Mayo. Desde la terraza municipal, el láser podrá cubrir parte de calle San Martín, el entorno de la plaza, algunos árboles de bulevar Santa Fe y una amplia porción de avenida Yrigoyen. Un segundo dispositivo reforzará la cobertura en la avenida Yrigoyen, frente a las dependencias municipales de Control y Protección Vial y Comunitaria. Los equipos, con conectividad y telemetría, permiten ajustes remotos. Una empresa proveedora de Mendoza colabora en la programación inicial, mientras el personal municipal define los recorridos. Aversa señaló que están «terminando de ajustar algunos detalles y resolviendo cuestiones de conectividad», además de evaluar la mejor ubicación y rendimiento. Esta tecnología ya ha sido aplicada en establecimientos industriales y zonas agrícolas para evitar la presencia de aves en cultivos e instalaciones productivas.
Impacto sanitario y comercial de la problemática
El plan municipal no solo responde a las molestias por la suciedad en vehículos, veredas o mobiliario urbano. Aversa advirtió que las grandes concentraciones de aves representan un riesgo por los excrementos, plumas y agentes que podrían generar enfermedades respiratorias. «Cuando hablamos de cientos de aves en un entorno urbano no es solo una cuestión de que ensucien un automóvil. Estamos hablando también de salud pública y de condiciones sanitarias que debemos atender», afirmó.
La situación afecta especialmente a comercios gastronómicos, locales de ropa, establecimientos de salud y zonas donde estacionan ambulancias. Los comerciantes han reportado dificultades para abrir sus puertas o atender normalmente debido al olor y la suciedad constante. Aunque el municipio realiza tareas sistemáticas de limpieza, se reconoce que estas no son suficientes cuando las bandadas regresan cada noche a los mismos árboles.
Redes protectoras, una medida complementaria
La tecnología láser se suma a la colocación de redes sobre algunas copas de árboles, una medida ya probada en puntos críticos. Antes de extender su uso, se realizó una prueba para determinar si la red afectaba al arbolado público, comprobándose que no generaba inconvenientes. Posteriormente, se instalaron en «puntos puntuales y los frentistas nos dijeron que la medida había funcionado», explicó Aversa. Se aclaró que no se busca cubrir todos los árboles de la ciudad, sino utilizarlas únicamente donde la concentración de aves es crítica. «Son medidas de corto plazo para llevar respuestas concretas. Hubo sectores donde las retiramos y los propios vecinos nos pidieron que las volviéramos a colocar», concluyó.
La visión a largo plazo: creación de nuevos refugios
El municipio también analiza experiencias internacionales para lograr que corredores biológicos y bosques urbanos se conviertan en sitios de descanso alternativos para las aves. Entre las alternativas se evalúa la instalación de iluminación led u otras fuentes de calor en sectores forestados, con el fin de replicar las condiciones que actualmente encuentran en el microcentro. «Si logramos ahuyentarlas, después tenemos que conseguir que encuentren otro lugar donde refugiarse. De nada sirve desplazarlas si no reconstruimos un ambiente adecuado», planteó Aversa. La propuesta busca competir con la isla de calor urbana, ofreciendo espacios alternativos en zonas boscosas y corredores ecológicos. Aversa finalizó instando a un debate constructivo: «Las medidas inmediatas son necesarias, pero el objetivo de fondo es repensar la relación entre la ciudad, el periurbano y la biodiversidad».
