La zona que une el centro comercial tradicional de Santa Fe con el área portuaria cuenta con diversos accesos, la mayoría pensados para el ingreso vehicular hacia los paseos, hoteles y espacios empresariales. Si bien con los años se sumó una bicisenda, los peatones tienen una pieza de infraestructura clave que hoy está perdida a la vista de todos.
Se trata de la pasarela elevada sobre la avenida 27 de Febrero, el puente que vincula el Parque Alberdi con el ingreso al Dique I por calle Tucumán. Su deterioro es palpable y empeora con cada año que pasa: no funciona la escalera mecánica ni el ascensor, fundamentales para la accesibilidad de todos los vecinos.
Una historia de promesas incumplidas
Los santafesinos más memoriosos recordarán que esta pasarela fue habilitada en 2009, bajo la intendencia de Mario Barletta. Aquella primera apertura, en julio de ese año, fue sin un acto inaugural debido a la veda electoral, y solo permitió el cruce peatonal a la espera de que el ascensor y la escalera mecánica entraran en funcionamiento. Dos meses después, en septiembre, sí hubo un acto con presencia de público, donde Barletta la destacó como «un reflejo de un esfuerzo conjunto entre lo público y lo privado». Sin embargo, desde entonces, los problemas se convirtieron en moneda corriente en el lugar.
Las crónicas de El Litoral de los últimos tiempos dan cuenta de los repetidos inconvenientes en el sector. «Hace una semana que no funciona la escalera mecánica del parque Alberdi», tituló este medio en marzo de 2010. El titular fue idéntico en agosto de 2012 y se repitió en 2013. Más tarde, en diciembre de 2019, este diario publicó «El Puente ‘antipeatonal’ de Tucumán y Alem: sólo 31% de los usuarios lo usa», ilustrado con una imagen de una familia haciendo malabares con un cochecito de bebé para cruzar. El ascensor corrió la misma suerte. La falta de mantenimiento, sumada al vandalismo, selló el destino de un aparato largamente desaprovechado.
El Litoral ha reflejado el calamitoso estado de esta pasarela a razón de dos o tres artículos por año. En 2023, bajo la gestión de Emilio Jatón, se anunció una restauración que, lamentablemente, quedó en la nada. Paradójicamente, en ese mismo año, se inauguró un café en el paso pegado al ingreso del ascensor, que, por supuesto, nunca volvió a funcionar.
Un presente desolador: la recorrida de El Litoral
Una reciente recorrida de este medio por el lugar permite constatar el triste estado de la pasarela y sus alrededores. Lo primero que impacta es un olor nauseabundo en la zona. Las paredes de la pasarela están cubiertas de grafitis, las luminarias rotas y la suciedad en varias esquinas no invitan en absoluto a utilizarla. Algunos tensores de las barandas y los guardacantos de la escalera de hormigón están muy dañados, lo que representa un riesgo evidente para quienes intentan transitarla.
Sobre la pasarela, justo en la puerta del ascensor, un colchón y otros objetos dan cuenta de que alguien pernocta allí. Una reja y unos plásticos impiden el ingreso al elevador, cuyos vidrios también están vandalizados con pintura. El sector donde funcionó el expendio de café permanece cerrado, apenas recordado por un diseño floral pintado en su apertura. En esa misma pared, una plaqueta despintada recuerda que la pasarela se llama Aldo Tessi, en reconocimiento al gobernador de la provincia (1963-1966).
Durante la recorrida, apenas un puñado de personas eligió usar la estructura elevada. Mientras una pareja pasaba el rato allí y un hombre subía por la escalera mecánica apagada, un peatón prefería surcar los carriles rápidos de la avenida 27 de Febrero, exponiéndose al peligro, con tal de llegar al parque.
La respuesta municipal: «estructuralmente está en condiciones»
Ante la consulta de El Litoral, fuentes de la Municipalidad de Santa Fe confirmaron que «estructuralmente el puente está en condiciones». El mismo interlocutor oficial anticipó que «se evalúa y proyecta la puesta en valor con trabajos de pintura y ornamentación». Sin embargo, aclararon que recuperar el ascensor y la escalera mecánica «es muy costoso», por lo que se buscará cerrar el elevador para evitar intromisiones y actos de vandalismo.
Desde la Municipalidad también señalaron que el Parque Alberdi, donde la pasarela tiene su inicio, se encuentra en pleno proceso de recuperación y puesta en valor, en el marco del Plan de Plazas de los Juegos Suramericanos. «Se realiza pintura en los juegos, hidrolavado de bancos y mamposterías de hormigón; se desmontó uno de los juegos de escala (crucijuegos) para su reparación y se colocarán nuevos cestos de basura», detallaron.
¿Una «carie urbana» en el corazón de Santa Fe?
El estado actual de la pasarela lleva a preguntarse si puede ser considerada una «carie urbana». Este concepto ha tomado relevancia en nuestra ciudad en los últimos meses tras la aprobación de una normativa por parte del Concejo que busca combatir los baldíos e inmuebles abandonados. La idea no es nueva; en los ‘80, psicólogos de Estados Unidos desarrollaron la teoría de las «ventanas rotas», que sostiene que «los signos visibles de delincuencia, comportamiento antisocial y desorden público crean un entorno urbano que fomenta la delincuencia y el desorden, incluidos los delitos graves».
En el plano local, El Litoral consultó a Lucas Simoniello, concejal y autor de la norma que busca atenuar la presencia de inmuebles abandonados. El edil aclaró que, si bien el puente peatonal no encuadra dentro de la reglamentación de la ordenanza por no tener una partida o padrón en particular, sí es parte de un espacio público abandonado. Simoniello comparó la pasarela con un monumento, una fuente o «cualquier mobiliario urbano que esté en malas condiciones», que, al no poseer un padrón municipal o partida inmobiliaria, no puede ser catalogada en la ordenanza. Sin embargo, el concejal señaló que esto no impide reclamar por la recuperación de un espacio público en este lamentable estado de abandono.
