En una reciente sesión, el Concejo de Santa Fe puso el foco en problemáticas que afectan directamente la vida diaria de los vecinos: la proliferación de microbasurales y el estado de los desagües pluviales. En total, se aprobaron al menos 15 normas, entre resoluciones y pedidos de informes, un número significativo que refleja la preocupación, especialmente ante la inminente amenaza de fenómenos como «El Niño». Desde el Legislativo, ubicado en calle Salta 2943, se subraya la importancia de mantener saneada la infraestructura urbana para prevenir problemas ante lluvias intensas o fuertes vientos.
Siete de estas resoluciones solicitan a la Municipalidad, a cargo del intendente Juan Pablo Poletti, la erradicación y saneamiento integral de microbasurales que han sido detectados a lo largo y ancho de la ciudad. Estos puntos de acumulación de residuos, que se encuentran a cielo abierto, generan múltiples inconvenientes para los vecinos.
Se ha pedido intervención en focos detectados, por ejemplo, en la intersección de Pje. Sara Faisal y Monseñor Zazpe, y también en calle Juan Larrea y Diagonal Aguado. Estos pedidos surgen de los numerosos reclamos de los vecinos, quienes se ven afectados por la acumulación de basura que significa un potencial peligro contaminante.
Además, se solicitó al Ejecutivo local la erradicación de microbasurales ubicados en J. D. de Salís y Padre Malaver; en Cjón. Aguirre y Larguía; en 4 de Enero a la altura del 5800, en la intersección con Pje. F. M. Esquiu Bis; en Gaboto y Bolivia, y en la intersección de Gaboto y Ecuador. Estas situaciones, según expresan los fundamentos de las resoluciones, «generan un impacto negativo en las condiciones de salubridad, higiene y seguridad ambiental del sector, favoreciendo la proliferación de insectos, roedores y focos infecciosos, además de ocasionar contaminación visual y malos olores que afectan la calidad de vida de los vecinos». El Concejo considera que es deber del Estado Municipal garantizar condiciones adecuadas de limpieza urbana y preservar el ambiente.
Mejoras necesarias en los desagües pluviales
Otro tema central tratado por el Concejo fue el estado de los desagües pluviales. Cuatro resoluciones piden a la Municipalidad que realice estudios de factibilidad técnica y económica para desobstruir y reparar los desagües pluviales ubicados en calle La Rioja, entre R. Sáenz Peña y J. D. de Solís. Esta iniciativa, impulsada por la concejala Violeta Quiroz, surge a raíz de que los vecinos habrían advertido una pérdida o filtración subterránea de agua que estaría socavando el terreno y provocando un progresivo deterioro de las veredas, generando un riesgo para peatones y frentistas.
Asimismo, se solicitaron estudios de factibilidad para ejecutar trabajos de desobstrucción de desagües pluviales en calle Larguía, entre Avenida Gorriti y Cjón. Aguirre. Las mismas tareas fueron requeridas para el sector comprendido por las calles Gral. Quiroga, Pbro. Genaro Silva, I. Crespo y Avenida Blas Parera. Finalmente, se pidieron informes sobre el estado del proyecto «urbanización Barrio Jesuitas», donde también se incluyó la temática de los desagües pluviales.
Limpieza profunda en cunetas clave
El Concejo también solicitó al Ejecutivo local que proceda con tareas de limpieza y desmalezado en la cuneta paralela a calle Gdor. Menchaca, en el tramo comprendido entre calle Pavón hasta Estado de Israel. Similares trabajos se pidieron para las cunetas a cielo abierto en Avenida Aristóbulo del Valle, entre Gral. Quiroga hasta A. Storni.
Este último sector es popularmente conocido como el «zanjón de la muerte», y cabe recordar que la Municipalidad se encuentra renovando los puentes de paso peatonales en la zona. Este canal es una infraestructura hídrica estratégica para el sistema de drenaje del norte de la ciudad de Santa Fe. A través de él se evacúan los excedentes de agua de lluvia provenientes de numerosos barrios, lo que permite su conducción hacia los reservorios y sistemas de bombeo vinculados al río Salado. Por todo ello, el correcto funcionamiento del canal resulta indispensable para reducir el riesgo de anegamientos e inundaciones durante los episodios de precipitaciones intensas. La presencia de residuos y malezas en el zanjón reduce su capacidad de escurrimiento, dificultando la rápida evacuación de los excedentes pluviales.
