Área metropolitana de Santa Fe: cómo se prepara la región para afrontar la llegada de El Niño

El Niño y las alertas por posibles lluvias intensas y crecidas, el Ente de Coordinación del Área Metropolitana (ECAM)

Ente de Coordinación del Área Metropolitana (ECAM) advirtió que la emergencia hídrica no puede resolverse de manera

El agua no conoce límites municipales, departamentos ni jurisdicciones políticas. Si una localidad limpia un canal y la vecina no lo hace, el curso natural sigue su marcha de todos modos. Esa es una de las principales preocupaciones que atraviesa al Área Metropolitana de Santa Fe ante el escenario que plantea el fenómeno climático de El Niño, caracterizado por un calentamiento anómalo de las aguas superficiales del Pacífico ecuatorial que suele traducirse en mayores precipitaciones y excesos hídricos.

«Lo que sucede es que si una ciudad limpia de un lado y la otra ciudad demora en limpiar o no van coordinadas, la realidad es que el agua avanza», sintetizó Florencia Pinatti, secretaria ejecutiva del Ente de Coordinación del Área Metropolitana (ECAM).

La advertencia cobra relevancia porque la región reúne realidades muy diversas: mientras algunos distritos están expuestos a las crecidas de los ríos, otros sufren por lluvias intensas, anegamientos o complicaciones en los caminos rurales y la producción. En este contexto, la Provincia de Santa Fe declaró la emergencia hídrica en todo su territorio hasta el 30 de abril de 2027, una medida a la que también adhirió la Municipalidad de Santa Fe para reforzar las acciones de prevención.

Una región y múltiples riesgos

Para el ECAM, el primer paso indispensable es que cada administración local conozca con precisión su propio territorio, las cuencas que la atraviesan, las zonas de escurrimiento y los sectores más vulnerables. Este trabajo se lleva adelante de manera conjunta con organismos provinciales como el Comité Interministerial de Ordenamiento Territorial, la Secretaría de Recursos Hídricos y Protección Civil, además de las reuniones semanales organizadas por la Municipalidad de Santa Fe.

Si bien el Ente carece de maquinaria, personal operativo o recursos económicos propios para ejecutar obras de emergencia, su rol cumple una función articuladora clave. En los últimos meses, el organismo facilitó el contacto entre municipios con dificultades y las áreas provinciales correspondientes para destrabar gestiones y encauzar soluciones.

El impacto en la producción hortícola

Más allá de los mapas urbanos de inundación, existe otra preocupación latente que afecta de forma directa a la mesa de los vecinos: el posible impacto del agua sobre las quintas de la región. Durante una convocatoria de la Mesa Hortícola provincial, representantes de Helvecia, Santa Rosa de Calchines, Recreo, Monte Vera, Arroyo Leyes y Coronda manifestaron su inquietud por el futuro de la producción.

Una parte fundamental de las verduras que se consumen en la capital provincial y sus alrededores proviene de este cinturón productivo. «Las decisiones que tomen los gobiernos serán primero tratar de resolver los problemas o que no pase a mayores la parte urbana, porque la idea es que la gente no se inunde; pero no debemos dejar de mirar este otro problema productivo, porque después no vamos a tener qué comer», advirtió Pinatti. Proteger las quintas, en este sentido, forma parte de cuidar a las ciudades.

Santa Fe capital y las defensas en marcha

Por su parte, la Municipalidad de Santa Fe puso en marcha su propio esquema preventivo mediante la declaración de la emergencia hídrica, reforzando la limpieza y el mantenimiento del sistema de drenaje.

El sistema local se compone de decenas de reservorios y 53 estaciones de bombeo, respaldados por equipos móviles que pueden trasladarse hacia los puntos más críticos de la traza urbana para sostener la capacidad de evacuación hacia los ríos. A esto se suman las tareas de saneamiento de canales que la Provincia ejecuta en distintos puntos del territorio santafesino.

El mapa metropolitana deja en claro que no existe una única receta. Mientras algunos sectores sufren por las crecidas del Paraná, otros priorizan el drenaje urbano o la transitabilidad de los caminos rurales. Incluso, el ECAM mantuvo encuentros con Vialidad Nacional para analizar corredores estratégicos que podrían verse afectados, prestando especial atención a la Ruta Nacional 11 en inmediaciones de Nelson y la zona de Candioti.

Ante la inminencia de un período complejo, la coordinación entre localidades limítrofes asoma como la primera línea de defensa para evitar que las fronteras políticas se conviertan en un obstáculo frente al avance del agua.


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