Su presencia se había vuelto habitual en competencias y entrenamientos. Indio no necesitaba inscripción, dorsal ni cronómetro: simplemente corría. Acompañaba a los atletas, recorría kilómetros a la par de ellos y aparecía en distintos circuitos como un integrante más de cada carrera.
Con el paso del tiempo, aquella particular costumbre lo convirtió en mucho más que una mascota. Indio se transformó en un símbolo del running reconquistense, querido por quienes lo conocieron y recordado por quienes alguna vez compartieron con él un tramo de camino.

Para muchos corredores, verlo aparecer significaba una compañía inesperada y una cuota de alegría en medio del esfuerzo. Su figura quedó asociada a la camaradería, al deporte y a esa espontaneidad que hace que algunas historias trasciendan cualquier resultado deportivo.
Pero la historia de Indio también tuvo momentos dolorosos. Uno de los episodios que más quedó grabado en la memoria de quienes lo conocían ocurrió en septiembre de 2023, cuando fue agredido por un carrero.
“Habrá tenido unos 13 años y muchas personas también lo recuerdan de cuando fue agredido por un carrero en el año 2023. Desde allí no quedó bien, y lo que se supo es que además de haber perdido un ojo en ese hecho últimamente padecía un cáncer”, recordó el profesor Ives Saucedo, ex secretario de Deportes de Reconquista.
Dolor

El episodio había ocurrido un miércoles 20 de septiembre de 2023. En aquella oportunidad, Indio fue herido de un chicotazo en su ojo izquierdo por parte de un carrero, una agresión que le provocó una grave lesión y que generó preocupación y rechazo entre quienes conocían al animal.
A partir de aquel hecho, su salud quedó afectada y, según recordó Saucedo, finalmente perdió ese ojo. En sus últimos tiempos, además, atravesaba una enfermedad oncológica.
A pesar de las dificultades, Indio siguió siendo parte de la vida de la ciudad. Su historia fue creciendo carrera tras carrera, hasta convertirse en una de esas pequeñas grandes historias que permanecen en la memoria colectiva.
La noticia de su muerte generó tristeza entre quienes lo conocieron. Saucedo también le dedicó unas sentidas palabras a través de sus redes sociales: “El Indio nos dejó, pero quedará en el recuerdo de todos. Un gran Amigo y corredor como pocos. Miles de anécdotas y la ciudad lo pudo conocer y ver de sus andanzas. Gracias Javier por brindarle todo el amor y cariño hasta sus últimos días. Indio querido!!!!”

El mensaje también pone en valor el acompañamiento de Javier, quien estuvo a su lado y le brindó amor y cuidados hasta sus últimos días. Hoy, quienes alguna vez lo vieron correr lo despiden con tristeza. Se fue un compañero de ruta, pero queda el recuerdo de sus patas recorriendo los caminos junto a los corredores.
Porque hay quienes corren para ganar, quienes corren para superarse y quienes corren simplemente porque disfrutan hacerlo. Indio corría por instinto, por compañía y, quizás, porque había encontrado en cada corredor y en cada carrera una familia. Reconquista pierde a uno de sus maratonistas más particulares. Uno que nunca necesitó una medalla para ser campeón.
