A 30 años de la muerte de Gilda, el santuario de la ruta 12 se llena de fieles
Cada 7 de septiembre, los devotos de Gilda se acercan hasta el kilómetro 129 de la ruta 12, donde se ubica el santuario.

A este lugar lo fueron construyendo y cuidando Carlos y Rita, como una promesa tras la sanación de uno de sus hijos. Empezó siendo solo un monolito, pero la devoción hizo que creciera hasta lo que es hoy: un predio con espacio suficiente como para resguardar los restos del colectivo, un salón lleno de ofrendas, oratorios, una cantina, un puesto de venta de recuerdos y un quincho con mesas, sillas y un escenario.

Hubo celebraciones, toque de sirena, una fogata de la fe y música en vivo.

Hace 30 años, no eran los únicos que confiaban en el poder de Gilda. Ellos, como tantos otros, recurrieron a la cantante tras una entrevista que salió en televisión. Una niña aseguró al aire de Crónica TV que Gilda había curado a su mamá enferma.

Desde entonces, el fenómeno Gilda fue siendo cada vez más grande. Los fines de semana cercanos al 7 de septiembre, fecha del accidente, o al 11 de octubre, que es cuando ella nació, llegaron a pasar 15.000 personas por el santuario.

Ayer en la mañana, los fieles empezaron a llegar temprano. Algunos en familia, dispuestos a pasar el día completo. Otros, solo frenaron un ratito y siguieron viaje.


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