Impulsado por la Municipalidad de Santa Fe, el programa Construir Comunidad instaló huertas agroecológicas en el Centro de Salud del barrio Nuevo Horizonte para mejorar la nutrición y la salud preventiva de las familias de la zona noroeste. La iniciativa, que ya involucra a 15 vecinos en el trabajo de la tierra, surge a partir de un mapeo sanitario previo y busca integrar la producción propia de alimentos saludables con talleres de educación nutricional y actividad física.
Una huerta comunitaria que transforma la salud en el noroeste
Desde hace algunas semanas, el Centro de Salud del barrio Nuevo Horizonte, ubicado en el noroeste de la ciudad capital, sumó una postal poco habitual para un establecimiento sanitario: en uno de sus sectores, los vecinos y vecinas comenzaron a cultivar una huerta. Zapallitos, rúcula, berenjenas, porotos, chauchas, acelga y albahaca crecen en la tierra recién removida gracias al trabajo de la propia comunidad.
La iniciativa forma parte del programa «Construir Comunidad», impulsado por la Municipalidad de Santa Fe. El proyecto articula áreas como políticas sociales, economía familiar y salud, con el objetivo central de detectar determinantes sanitarios y promover cambios de hábitos en familias en situación de vulnerabilidad.
El mapeo de la salud barrial
Para poner en marcha la propuesta, el municipio realizó un relevamiento en el centro de salud municipal, que cuenta con una población adscrita de 5.000 personas en un radio de aproximadamente 36 manzanas.
«Lo primero que nos propusimos fue hacer una suerte de mapeo de estos determinantes sanitarios para ver qué podemos mejorar», explicó a El Litoral la subsecretaria de Salud municipal, Lorena Massari. A través de una encuesta a 77 familias, la funcionaria detalló que el 65% de la población relevada se atiende en el sistema público, mientras que el resto utiliza obras sociales de bajo alcance pero acude al efector local ante problemas médicos.
El estudio también reveló datos sobre el cuidado ambiental: cerca del 55% de los encuestados desconocía aspectos clave sobre la separación domiciliaria de residuos, el retiro de escombros y el cronograma para sacar los descartes húmedos y secos, ignorando además que los residuos orgánicos pueden reutilizarse como abono para la tierra.
De la tierra a la nutrición y el movimiento
A partir de los datos recolectados, la propuesta trascendió la atención médica tradicional para integrar aspectos como la nutrición, el medioambiente y la actividad física.
Con la guía de profesionales, las 15 personas que actualmente participan del proyecto aprenden sobre técnicas de cultivo, rotación de temporadas y el impacto de producir alimentos propios en la economía familiar. Además, el centro de salud sumó a una nutricionista para dictar talleres grupales y seguimiento personalizado a vecinos con patologías crónicas como diabetes, asma o EPOC.
La actividad física también se incorporó como eje preventivo. Ante la inquietud de los vecinos sobre la inseguridad en el playón barrial, la Municipalidad designó a un profesor de Educación Física que brinda clases tres veces por semana en el predio, generando un nuevo punto de encuentro y vinculación comunitaria.
Evaluación y proyección hacia otros barrios
El programa busca evaluar su impacto en este sector de la ciudad para analizar su posterior replicabilidad en otros distritos.
«La idea desde el municipio es poder acompañar estos procesos, modificar todos aquellos factores determinantes estructurales que se puedan, porque estamos convencidos de que esto ayudará a promover el crecimiento y el desarrollo de esta comunidad», señaló Massari.
Hacia adelante, la funcionaria adelantó que la continuidad del modelo dependerá de la evolución en los hábitos de las familias y de la articulación con otros efectores del Estado, dado que el de Nuevo Horizonte es el único centro de salud municipal, mientras que el resto de los dispositivos sanitarios de la ciudad dependen de la Provincia.
