El debate sobre la gobernanza metropolitana se instaló con fuerza en la capital provincial como parte del programa «Autonomía SF», un proceso participativo impulsado de manera conjunta por el Concejo y la Municipalidad. El objetivo central es pensar a las distintas jurisdicciones no como «islas» aisladas, sino como un ecosistema cohesionado donde los límites geográficos se integran en favor de toda la región del Gran Santa Fe.
Durante el encuentro, expertos y vecinos coincidieron en que la metropolitanización no es un proceso sencillo. Cada localidad aporta sus propias dinámicas, potencialidades y falencias, aunque existe una fuerte interdependencia, especialmente con la ciudad de Santa Fe como sede administrativa provincial. Entre las principales demandas a incluir en las bases de la futura Carta Orgánica se destacan la generación de suelo para hábitat, las políticas de riesgo hídrico, la gestión de residuos domiciliarios, la conectividad interurbana y el cuidado del medioambiente.
Compromiso Metropolitano Santa Fe 2040
El primer panel reunió a Florencia Pinatti, representante del Ente de Coordinación del Área Metropolitana (ECAM), y a Lucila García, titular de la Agencia de Cooperación, Inversiones y Comercio Exterior (ACICE) de la Municipalidad de Santa Fe. Ambas funcionarias remarcaron la urgencia de institucionalizar el diálogo permanente entre las autoridades y las poblaciones vecinas.
García señaló tres ejes prioritarios: el desarrollo económico conjunto —atendiendo a la radicación de industrias en el área metropolitana que mantienen su administración en la ciudad capital—, la gestión integral de residuos y la movilidad urbana, dado el constante flujo de personas que transitan a diario por el Gran Santa Fe. Por su parte, Pinatti enfatizó que la integración metropolitana no contrapone la autonomía municipal, sino que busca coordinar políticas públicas efectivas para mejorar la calidad de vida de los ciudadanos de toda la región ampliada.
Ordenamiento territorial y regionalización
El segundo panel, centrado en la gestión de las áreas metropolitanas, estuvo a cargo de Pablo Barese, de la Dirección Provincial de Ordenamiento Territorial dependiente del Ministerio de Ambiente y Cambio Climático. El especialista destacó que el área de ordenamiento pasó de abarcar solo a siete localidades en 2023 —un 2% de la bota santafesina— a proyectar una cobertura del 57% para 2027.
Barese explicó que el Plan de Ordenamiento Territorial es un instrumento técnico y normativo a largo plazo que jerarquiza el uso del suelo, el riesgo hídrico, la gestión de residuos, la movilidad sustentable y el hábitat urbano. Asimismo, recordó que este concepto adquirió rango y jerarquía constitucional en la nueva Constitución Provincial de 2025, y subrayó la importancia de evitar que los planes queden en «letra muerta», promoviendo un ciclo continuo de diagnóstico, participación ciudadana, implementación y monitoreo.
El valor del suelo y la producción local
Uno de los puntos abordados fue la dimensión territorial en comunas pequeñas, donde muchas veces se contrapone una superficie urbana reducida con miles de hectáreas rurales. En este sentido, los expositores advirtieron que el suelo es un bien finito que requiere una preservación estricta para evitar incompatibilidades de uso y garantizar un desarrollo habitacional ordenado.
Finalmente, el debate sobre la gobernanza del desarrollo productivo estuvo encabezado por Javier Martín, representante de la Federación Industrial de Santa Fe y del HUB Productivo. Martín remarcó que la articulación público-privada es la herramienta fundamental para impulsar la producción, generar empleo genuino y reducir los índices de pobreza en toda el área metropolitana, dotando a las ciudades de información útil y políticas culturales orientadas al crecimiento económico.
