Santa Fe: investigan denuncia por la situación de dos niños en contextos de consumo

Tras el trágico fallecimiento de una vecina en circunstancias que investiga la Justicia, una referente de la vecinal del barrio San Lorenzo de Santa Fe advirtió sobre la alarmante penetración de los consumos problemáticos y la venta de estupefacientes en la zona. Durante una entrevista con los medios locales, la dirigente social sostuvo que este flagelo alcanza a niños de entre 9 y 12 años y cuestionó con dureza la falta de políticas estatales sostenidas de prevención, educación y contención comunitaria en los barrios.

El caso en barrio San Lorenzo

La muerte de una mujer en barrio San Lorenzo de la ciudad de Santa Fe, registrada en circunstancias que continúan bajo investigación judicial, reabrió el debate sobre el avance del narcomenudeo y los consumos problemáticos en la zona sur.

El hecho fue analizado por Gisela Martínez, integrante de la vecinal del sector, durante una entrevista concedida al programa Santa Fe Policiales, que se emite por CYD Litoral. La referente comunitaria se refirió tanto al deceso como a la vulnerabilidad social que atraviesa el vecindario.

Sobre la víctima, Martínez indicó que era ampliamente conocida en el barrio y que atravesaba un período de marcada fragilidad personal. Según su testimonio, la mujer había sufrido la pérdida de un hijo por suicidio y la de su padre, además de afrontar dificultades habitacionales y económicas.

La vecina cumplía tareas de limpieza en el Club San Lorenzo y, de acuerdo con los dichos de la referente, frecuentemente recurría a los vecinos en busca de asistencia alimentaria.

«Nos tomó totalmente de sorpresa el hecho de que se diga que fue una sobredosis», expresó Martínez, quien aclaró que desconocía si la fallecida padecía un cuadro de adicciones. Las diligencias sumariales y la autopsia correspondiente quedaron a disposición de la fiscalía en turno para determinar fehacientemente las causas del deceso.

Menores en la trama del narcomenudeo

Más allá del caso puntual, la representante barrial advirtió sobre la franja etaria afectada por el consumo de estupefacientes, señalando que la problemática alcanza a niños de 9, 10, 11 y 12 años.

En su diagnóstico, Martínez describió una modalidad de captación temprana mediante la cual menores de edad son incorporados a los circuitos de comercialización de drogas. Al respecto, utilizó los términos «soldaditos» y «mulitas» para referirse a los roles que se les asignan en el transporte y la distribución de sustancias ilícitas.

Asimismo, aseguró que en sectores específicos del barrio se registran movimientos compatibles con la venta de drogas, incluida la circulación de vehículos de alta gama ajenos a la zona. No obstante, acotó que esta situación excede los límites de barrio San Lorenzo y se replica a escala urbana y regional.

Reclamos y asistencia institucional

Durante la entrevista, la referente barrial vinculó el consumo con situaciones de extrema vulnerabilidad social, mencionando la presencia de jóvenes en situación de calle y personas abocadas a la recolección informal de residuos.

En ese marco, definió el término «pipeo» como la modalidad de consumo de cocaína mediante pipas caseras, e insistió en la necesidad de abordar la problemática desde una perspectiva integral que contemple la salud mental y la contención social.

Por último, cuestionó las dificultades operativas que enfrenta la vecinal para desarrollar actividades recreativas y deportivas debido a reclamos formales por ruidos molestos, una situación que, según afirmó, dejó a más de 200 menores y un centenar de mujeres sin espacios de contención comunitaria.

«No necesitamos jaulas o rejas para los pibes», concluyó Martínez, al reclamar mayores políticas de prevención y la apertura de instituciones orientadas a ofrecer alternativas frente al avance de la delincuencia y las adicciones.


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