Comedores escolares en Rosario: la suba de alimentos tensiona el presupuesto provincial

La profundización de la crisis económica en la provincia de Santa Fe generó una fuerte presión sobre las partidas de asistencia alimentaria, con un incremento en la demanda de raciones en escuelas públicas de las ciudades de Santa Fe y Rosario que incluye a establecimientos sin antecedentes de servicio de comedor, mientras que el costo de la Canasta Básica Alimentaria en la región rosarina subió un 8% en agosto y acumuló un alza interanual del 43,2%, según datos de la Universidad Nacional de Rosario.

El impacto de la crisis en los comedores escolares santafesinos

La desaceleración de algunas variables inflacionarias no logra frenar el deterioro social en la provincia. La crisis económica comenzó a modificar de manera estructural una escena cotidiana en las escuelas santafesinas, donde cada vez más niños y adolescentes necesitan recurrir al servicio de comedor o a la copa de leche para completar su alimentación diaria. De acuerdo con las estimaciones del sector, la demanda creció cerca de un 10% en los últimos meses, un fenómeno que se combina con la aparición de establecimientos que históricamente no contaban con esta asistencia.

La situación fue advertida por Ivana Pintos, referente de la Federación de Cooperadoras Escolares, quien detalló que la presión sobre las partidas presupuestarias se intensifica ante la suba constante en el costo de los alimentos. El problema se despliega en un doble andarivel: por un lado, se amplía la base de familias que requieren asistencia alimentaria; por el otro, el poder de compra de cada partida se pulveriza frente a los precios de góndola.

Partidas rezagadas frente a la inflación alimentaria

Desde el 1° de agosto, el gobierno provincial actualizó a $ 1.502 el valor destinado por alumno para el plato de comida y a $ 696 la copa de leche, lo que representó un incremento del 9,3% respecto de la asignación previa. Sin embargo, la actualización corre por detrás de la evolución de los precios relativos de la economía.

Según la referente de las cooperadoras en la capital provincial, el kilo de carne ronda actualmente los $ 22.000, mientras que la porción estándar prevista para los menús escolares es de 100 gramos. Con un esquema de financiamiento de $ 1.502 resulta matemáticamente inviable cubrir el costo de un bife por alumno.

Ante este escenario de restricción presupuestaria, los establecimientos educativos apelan a estrategias de supervivencia financiera y nutricional. Los productos destinados a la copa de leche registraron incrementos superiores a los de las partidas oficiales, obligando a las escuelas a sustituir ingredientes y a priorizar alimentos de menor costo relativo, como arroz y fideos. A esta distorsión de precios se le añade el retraso administrativo en la acreditación de los fondos, un cuello de botella que limita la capacidad de los directivos para negociar volumen y condiciones de pago con proveedores mayoristas.

Canasta básica en alza y presión sobre los hogares

El diagnóstico de las cooperadoras locales encuentra un correlato directo en los indicadores relevados por la Usina de Datos de la Universidad Nacional de Rosario (UNR). El último informe situó el costo de la Canasta Básica Alimentaria (CBA) para un adulto equivalente en $ 221.197 durante el mes de agosto, experimentando un salto mensual del 8% y acumulando una variación interanual del 43,2%.

El impacto sobre los bolsillos se reflejó con disparidad según los rubros:

  • Raíces y tubérculos: 38,7% de aumento mensual.
  • Pan: 12% de aumento mensual.
  • Cereales y derivados: 11,9% de aumento mensual.
  • Verduras y hortalizas: 7,4% de aumento mensual.
  • Carnes: 4,9% de aumento mensual.

En paralelo, la Canasta Básica Total (CBT) —que pondera además bienes y servicios no alimentarios esenciales para medir la línea de indigencia y pobreza— trepó a $ 601.211 por adulto equivalente en agosto, con un incremento mensual del 7,9% y del 39,9% interanual.

Para dimensionar el impacto en la estructura socioeconómica regional, la UNR estimó que una familia tipo de cuatro integrantes, propietaria de su vivienda, requirió ingresos por $ 1.778.233 para no caer bajo la línea de pobreza en agosto. En tanto, para un hogar monoparental compuesto por una mujer y dos hijos sin vivienda propia, el umbral de gastos necesarios llegó a $ 1.454.138. Si bien el ritmo de variación mensual muestra una desaceleración en comparación con los meses de máxima tensión inflacionaria, la nominalidad de las canastas se mantiene en niveles elevados, exigiendo paritarias y ingresos nominales constantemente al alza.

Nuevos demandantes en el mapa social santafesino

El mapa de la asistencia alimentaria escolar experimentó una mutación geográfica y social. Pintos alertó que en la ciudad de Santa Fe existen establecimientos educativos con más de un siglo de trayectoria, emplazados en zonas céntricas y del casco histórico, que jamás habían necesitado implementar el servicio de comedor o copa de leche y que ahora se encuentran tramitando su apertura.

Este indicador revela que la vulnerabilidad social perforó los cordones barriales tradicionales para instalarse en sectores de clase media tradicional. Las familias enfrentan esquemas laborales donde los adultos deben multiplicar sus horas de trabajo para compensar la pérdida de poder adquisitivo del salario, incrementando las horas en que los menores permanecen sin supervisión adulta y consolidando a la escuela como el único sostén nutricional de la jornada.

Respuestas institucionales ante la emergencia

Como parte de un entramado de contención más amplio frente a la retracción de los ingresos, la Universidad Nacional de Rosario puso en funcionamiento su Planta Pública de Alimentos, diseñada con una capacidad de producción estimada en hasta 320.000 raciones anuales para robustecer las redes comunitarias de asistencia.

El complejo productivo, emplazado en un predio de 330 metros cuadrados en Francia 754, integra áreas de procesamiento, laboratorios y centros de logística articulados con los comedores universitarios. La inauguración de esta infraestructura se da en consonancia con los datos de la propia casa de altos estudios, que ubican la suba acumulada de la Canasta Básica Alimentaria en un 34,7% durante los primeros ocho meses de 2026.

Mientras las instituciones ensayan respuestas logísticas a escala regional, en las aulas santafesinas la cotidianeidad transcurre entre el esfuerzo financiero de las cooperadoras, partidas oficiales que corren detrás de la dinámica inflacionaria y una demanda alimentaria que continúa en expansión.


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