Mercado internacional: menor oferta global impulsa una gran oportunidad para el sorgo argentino

La caída en la producción de sorgo proyectada en Estados Unidos y Australia para la campaña 2026/27 abre una ventana clave para las exportaciones argentinas del cereal. El escenario internacional es impulsado por la demanda de China, que sostiene compras firmes valorando la calidad y genética nacional para la industria del baijiu. Con una cosecha estimada en 3,2 millones de toneladas, la cadena agrícola busca recuperar superficie sembrada en las principales regiones productoras del país.

Ventanas de exportación para el cereal

El mercado internacional de sorgo atraviesa una campaña marcada por una menor oferta de algunos de los principales países productores, una situación que podría generar nuevas oportunidades para Argentina, tanto en producción como en exportaciones. De acuerdo con las últimas estimaciones citadas por MAIZAR, Estados Unidos produciría esta campaña alrededor de 7,21 millones de toneladas de sorgo, un volumen 35% inferior al del ciclo anterior. La caída estaría vinculada a menores rendimientos y a una reducción de la superficie cosechada, en un contexto de condiciones climáticas adversas, particularmente en Kansas, principal estado productor de ese país.

Australia también registra una perspectiva negativa. Según las estimaciones de ABARES, el organismo estadístico agrícola australiano, la producción de sorgo se ubicaría en poco más de 1,9 millones de toneladas, con una caída del 26% interanual. La menor superficie sembrada y los rindes esperados, afectados por un escenario de sequía, explican buena parte de la reducción. Esta menor producción de ambos países implica una contracción significativa de la oferta disponible para el comercio internacional durante la actual campaña.

La demanda firme de China y el rol de los competidores

En paralelo, China proyecta importar alrededor de 6,3 millones de toneladas de sorgo durante esta campaña, consolidándose como uno de los destinos clave para la producción internacional. Ante la menor disponibilidad proveniente de Estados Unidos y Australia, el mercado chino comenzó a abrir espacio a nuevos proveedores.

En ese contexto, Brasil incrementó sus embarques de sorgo hacia ese destino y las estimaciones de mercado ubican sus exportaciones entre 500.000 y 800.000 toneladas durante el año. Este escenario genera una oportunidad propicia para otros países productores, entre ellos Argentina, que busca recuperar superficie y volumen en su zona agrícola luego de una campaña con resultados ajustados.

Perspectivas productivas y comerciales en el plano local

Según la Bolsa de Cereales de Buenos Aires, durante la campaña 2025/26 la producción argentina de sorgo alcanzó 2,8 millones de toneladas, un 10% menos que los 3,1 millones de toneladas obtenidos en el ciclo anterior. Para la campaña 2026/27, en cambio, la entidad proyecta una recuperación, con una cosecha estimada en 3,2 millones de toneladas a partir de una superficie de aproximadamente 740.000 hectáreas.

En materia comercial, las proyecciones contemplan exportaciones por 1,5 millones de toneladas, en un contexto internacional que podría favorecer la colocación del cereal argentino frente a las oscilaciones de precios y la dinámica de los mercados de insumos y retenciones. El escenario adquiere especial relevancia por la sostenida demanda de Asia y por la menor disponibilidad de sorgo de algunos de sus proveedores tradicionales.

Calidad, genética y desafíos para la cadena

El presidente de MAIZAR, Federico Zerboni, señaló que la oportunidad para el sorgo argentino no está vinculada únicamente a la evolución de los precios internacionales, sino también a las características diferenciales de la producción nacional y al perfil de los perfiles de humedad en las regiones productivas.

«El sorgo argentino tiene hoy una oportunidad no solo de precio: China valora atributos de calidad presentes en nuestra genética, en un momento en que el mercado mundial enfrenta una menor oferta de proveedores clave», sostuvo.

En ese marco, planteó que uno de los principales desafíos para la cadena será recuperar la superficie sembrada que se perdió durante la campaña pasada, al tiempo que otros países de la región avanzan en su presencia dentro del mercado internacional. La combinación entre una menor oferta externa, la demanda firme y la recuperación productiva prevista para Argentina configura un escenario de mayor interés para el cultivo de sorgo de cara a la campaña 2026/27.


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