Clave para la lechería: cómo mejorar la eficiencia nutricional mediante el manejo del forraje

La especialista en nutrición lechera Amélie Mainville remarcó en la región la necesidad de extremar los controles en toda la cadena alimentaria bovina, desde la cosecha del forraje hasta su distribución en el comedero. Durante sus disertaciones orientadas a los productores santafesinos, la experta advirtió que garantizar la consistencia en las dietas y medir la calidad de las raciones resulta indispensable para sostener la actividad ruminal y potenciar la producción de leche en los tambos.

Claves nutricionales para optimizar la producción lechera

En el negocio lechero, la calidad del forraje no es un aspecto secundario. Su composición, el momento de cosecha, la conservación y la forma en que llega al comedero tienen una incidencia directa sobre el consumo de materia seca, la actividad del rumen y, en consecuencia, sobre la producción de leche. Sobre estos aspectos trabajó la especialista en nutrición de vacas lecheras Amélie Mainville, quien puso el foco en una premisa central: las vacas necesitan consistencia en la alimentación. Para lograrla, el manejo debe comenzar mucho antes de que la ración llegue al comedero en los tambos de la región.

Herramientas para medir lo que comen las vacas

Entre las herramientas utilizadas para evaluar la calidad física de las dietas se encuentra la caja de partículas Penn State, un sistema de tamices que permite determinar el tamaño y la distribución de las partículas de una ración o de un forraje. El largo de picado también resulta determinante, ya que una adecuada estructura física de la dieta permite favorecer la masticación, la producción de saliva y la estabilidad del ambiente ruminal.

A estos controles se suma la auditoría de la TMR (Total Mixed Ration), que permite revisar distintas etapas del proceso: desde el almacenamiento de los ingredientes hasta el pesaje, la carga y el mezclado, pasando por la distribución de la ración en los comederos. La premisa es que cada animal reciba una dieta lo más homogénea posible y que las diferencias entre lo formulado y lo efectivamente ofrecido sean mínimas.

Energía y funcionamiento del rumen

Uno de los puntos centrales del planteo nutricional es la relación entre energía ruminal, consumo de materia seca y producción de leche. La materia seca consumida por la vaca aporta nutrientes que son transformados por los microorganismos del rumen y posteriormente aprovechados por el animal. Por eso, maximizar el consumo sin comprometer la salud ruminal constituye uno de los principales objetivos de la nutrición en rodeos de alta producción.

En este esquema, el almidón ocupa un lugar relevante como fuente de energía. Su fermentación genera, entre otros productos, propionato, un precursor importante de la glucosa que interviene en la síntesis de lactosa y, por esa vía, en la producción de leche. Sin embargo, la dieta no puede analizarse solamente desde el aporte de almidón, ya que la fibra, los azúcares y la digestibilidad de los diferentes componentes también determinan la respuesta del rumen.

El equilibrio de la fibra

La fibra detergente neutro (FDN o NDF) representa buena parte de la estructura de los vegetales y está compuesta principalmente por celulosa, hemicelulosa y lignina. En vacas en lactancia, la proporción de FDN debe mantenerse dentro de niveles que permitan equilibrar dos necesidades: aportar fibra efectiva suficiente para estimular la rumia y evitar un exceso de fibra poco digestible que limite el consumo por el llenado del rumen.

En ese punto aparece la dNDF, es decir, la fracción digestible de la fibra detergente neutro. Cuanto mayor sea la digestibilidad de la fibra, mayor puede ser su aprovechamiento por los microorganismos ruminales y más eficiente el uso del forraje. Por su parte, los azúcares constituyen una fuente de energía rápidamente disponible para la microbiota ruminal y pueden favorecer la utilización del nitrógeno y la síntesis de proteína microbiana cuando están correctamente incorporados dentro de la dieta.

Del cultivo al silo

La calidad del forraje comienza a definirse en el lote. El momento de cosecha, la altura de corte y las condiciones en las que se realiza la recolección pueden determinar buena parte del resultado final. En el caso del ensilaje de maíz, la digestibilidad y el contenido de almidón son variables fundamentales. También resulta importante evitar la incorporación de tierra y otros contaminantes durante la cosecha, ya que pueden afectar la calidad del material conservado.

Una vez confeccionado el silo, el manejo continúa siendo determinante. Mainville puso especial énfasis en la necesidad de observar diariamente el alimento, prestando atención a aspectos como el color, la aireación y el estado de conservación. La exposición del frente del silo al oxígeno puede favorecer el deterioro aeróbico y generar pérdidas de materia seca y de valor nutricional. Por eso, el manejo de la cara expuesta del silo debe buscar minimizar el tiempo de contacto con el aire y mantener una extracción uniforme.

Estrategias de alimentación: TMR y PMR

La forma de entregar la alimentación también puede adaptarse al sistema productivo. La TMR o ración total mezclada combina en una única mezcla los forrajes, concentrados, minerales y vitaminas, con el objetivo de reducir la posibilidad de selección y lograr que cada bocado tenga una composición nutricional similar. La PMR o ración mixta parcial, en cambio, utiliza una mezcla base para el rodeo y complementa individualmente los requerimientos de los animales de mayor producción. Este sistema puede combinarse con estaciones automatizadas o robots de ordeño que suministran concentrado de acuerdo con las necesidades de cada vaca.

Mainville planteó que, en sistemas con alimentación automatizada, la preparación previa de las vacas próximas al parto puede facilitar la transición hacia la dieta de alta producción. Una estrategia consiste en comenzar a ofrecer la PMR algunos días antes del parto y complementar progresivamente la alimentación, de modo que la vaca se familiarice con la estación y con el nuevo esquema alimenticio para reducir el impacto de los cambios bruscos durante un período particularmente exigente.

Acompañar la curva de lactancia

Otro de los conceptos abordados fue el denominado chase the pellet, utilizado en sistemas de alimentación automatizada. La idea consiste en que la oferta de concentrado acompañe la creciente demanda energética de la vaca durante el inicio de la lactancia, evitando que el aumento de producción de leche se produzca antes que la respuesta en materia de alimentación. El sistema busca que la disponibilidad de alimento acompañe la curva productiva y que la vaca no quede limitada por una asignación de concentrado que no se actualiza al ritmo de sus necesidades.

Para que esta estrategia funcione, la alimentación es sólo una parte del manejo. También deben considerarse factores como el acceso al comedero, el ambiente, el transporte, la salud podal y las condiciones generales del rodeo, consolidando al forraje en el centro de una estrategia de eficiencia integral en los establecimientos tamberos.


Te puede Interesar

Rogelio Frigerio participó en CABA de la asunción del nuevo fiscal federal de Gualeguaychú

El gobernador Rogelio Frigerio participó este martes en la Ciudad Autónoma de Buenos Aires de la jura de Pedro Mariano Rebollo como nuevo fiscal federal titular de Gualeguaychú, en una ceremonia encabezada por el procurador general de la Nación interino, Eduardo Ezequiel Casal. La asunción formal del magistrado, formalizada mediante un decreto del Poder Ejecutivo…