Ante la retracción en los embarques de carne vacuna que experimentaron Brasil, Uruguay y Paraguay en los últimos meses, Argentina logró aumentar sus exportaciones y mejorar sus ingresos de divisas. De acuerdo con los datos sectoriales, el país registró en agosto su mayor volumen mensual del año, consolidando una tendencia alcista que le permite ganar terreno y optimizar su posicionamiento en el mercado internacional frente a una menor competencia regional.
Cambio de ritmo en la oferta exportadora del Mercosur
La oferta de carne vacuna del bloque regional atraviesa un punto de inflexión tras un primer semestre de fuerte crecimiento. Según el último informe del ROSGAN, entre enero y junio Brasil, Argentina, Uruguay y Paraguay exportaron en conjunto más de 2,1 millones de toneladas de carne vacuna, lo que representó un incremento del 8% en comparación con el mismo período del año pasado.
No obstante, el escenario comenzó a modificarse a partir de julio. Brasil, que concentró aproximadamente el 70% de aquel volumen inicial, desaceleró sus embarques tras haber alcanzado los límites de su cuota hacia China y enfrentar restricciones sanitarias para ingresar a la Unión Europea. Como consecuencia, durante julio y agosto las ventas externas brasileñas cayeron un 20% interanual, retirando más de 120.000 toneladas de la oferta global en apenas dos meses.
Uruguay y Paraguay con menor presencia externa
La contracción en el mercado regional no responde exclusivamente al freno temporario de la ganadería brasileña. Los socios menores del bloque también exhibieron bajas significativas en sus despachos al exterior durante los primeros ocho meses del año.
Por el lado de Uruguay, las ventas externas alcanzaron las 232.344 toneladas peso producto entre enero y agosto, marcando una retracción interanual del 12% frente a las 265.412 toneladas comercializadas en igual ciclo de 2025.
Paraguay, en tanto, evidenció una caída todavía más pronunciada en su invernada y faena exportadora. Sus envíos llegaron a 186.140 toneladas en el mismo período, lo que representa un retroceso del 24% en relación con las 243.958 toneladas registradas un año atrás.
Argentina acelera y consolida su mejor agosto en seis años
En la vereda opuesta al resto de la región, la cadena cárnica argentina muestra una evolución positiva tanto en volumen como en el ingreso de divisas. De acuerdo con los datos oficiales del INDEC, el país exportó 72.900 toneladas de carne vacuna en agosto, configurando el registro mensual más alto del año y uno de los guarismos más elevados para ese mes en los últimos seis años.
Si bien la comparación interanual respecto a agosto de 2025 exhibe una variación moderada del 0,4% en volumen, la facturación creció un 29,1%, dando cuenta de una mejora sustancial en los valores obtenidos por los cortes colocados en los mercados externos.
Al contemplar el período enero-agosto, los envíos nacionales totalizaron 476.725 toneladas peso producto por un valor aproximado de USD 3.290,8 millones. Estos números reflejan un crecimiento del 5,9% en el volumen exportado y del 39,8% en la facturación en divisas frente al mismo lapso del año previo. China se mantuvo como el principal destino al acaparar el 59,1% de los embarques de agosto, aunque también se advierte una mayor colocación hacia plazas europeas ante la menor oferta de los competidores sudamericanos.
Una ventana de oportunidad comercial
La retracción temporal de Brasil, Uruguay y Paraguay configura un escenario propicio para que la exportación argentina gane terreno y consolide su participación en determinados nichos internacionales. Desde el ROSGAN advierten que se trata de una oportunidad acotada, sujeta a la dinámica que imprima la demanda asiática en el tramo final del año.
El panorama podría matizarse si Brasil logra articular mecanismos para ampliar sus ventas a China. En las últimas horas trascendió la posibilidad de que el vecino país utilice parte del remanente de la cuota asignada a Uruguay, una alternativa planteada públicamente por el gobierno brasileño aunque sin confirmación oficial en los esquemas vigentes. Más allá de su impacto inmediato sobre los embarques de 2026, una medida de estas características sentaría un precedente clave para las futuras negociaciones del mercado internacional de carnes.
