Ante la persistencia del riesgo hídrico en la región, especialistas en gestión hídrica y ambiente elaboraron «Antes de que llegue el agua», una guía práctica de distribución libre para que las familias santafesinas preparen sus hogares ante crecidas y lluvias intensas. El documento detalla medidas preventivas organizadas en cinco fases, desde la adaptación de la vivienda hasta la elaboración de un plan de contingencia familiar y el armado del bolso de emergencia para las primeras 72 horas.
Claves para anticiparse al riesgo hídrico en los hogares santafesinos
Las inundaciones forman parte de la historia de Santa Fe, pero para cada familia la llegada del agua no debería significar improvisar. Con esa premisa fue elaborada «Antes de que llegue el agua. Guía de preparación familiar frente al riesgo hídrico», un documento nacido desde la práctica profesional que propone medidas concretas para que los hogares puedan anticiparse a lluvias intensas, crecidas de ríos y ascenso de napas.
Esta iniciativa se suma al programa municipal «Comunidad Preparada», lanzado el mes pasado para fortalecer la cultura de la prevención frente a emergencias hídricas, en sintonía con las políticas desplegadas por el gobierno provincial ante la vigencia del fenómeno El Niño en la región.
El objetivo central de los talleres y documentos es que cada hogar elabore su propio Plan de Contingencia Familiar. Esta herramienta sencilla permite definir previamente un punto de encuentro, establecer una ruta segura para llegar hasta allí y asignar responsabilidades específicas a cada integrante, además de identificar riesgos en la vivienda y mantener lista una mochila de emergencia.
La guía fue escrita por Jorge Luis Rico, Agustín Botteron, Danisa Don y Jorge Marega, profesionales con experiencia en zonas de riesgo hídrico del Litoral argentino, con edición de Botteron y diseño editorial de AVEC Estudio Creativo. Los autores señalan que el riesgo hídrico surge de combinar una amenaza con la vulnerabilidad de las personas y las viviendas. Mientras la amenaza no se puede controlar, sí existen acciones para reducir la vulnerabilidad y pasar de la reacción a la preparación previa en los barrios de la ciudad.
Cinco momentos para planificar en casa
La propuesta organiza las acciones en cinco fases que van desde los meses previos hasta la reconstrucción posterior.
La primera etapa, denominada «Meses antes», está destinada a adaptar la casa y organizar a la familia. Se aconseja conocer la cota del terreno, observar el comportamiento del agua durante lluvias fuertes, consultar la memoria de los vecinos sobre inundaciones anteriores y reconocer los puntos vulnerables de la vivienda. Entre las medidas concretas se sugiere elevar el tablero eléctrico y los tomacorrientes, instalar válvulas de corte en las cloacas, sellar ingresos bajos, fijar depósitos de gas, limpiar cunetas y desagües, y disponer de espacios elevados para objetos sensibles.
La segunda fase, «Semanas o días antes», se activa cuando las alertas meteorológicas indican un evento importante. En este tramo cobran protagonismo el plan familiar, los roles asignados y el reconocimiento de caminos seguros, puntos de encuentro y centros de evacuación, recorriendo previamente las vías para no depender del GPS. También se definen responsabilidades para cuidar a niños y adultos mayores, llevar el bolso de emergencia, cortar los servicios y mantener la comunicación externa.
El bolso de emergencia para las primeras 72 horas
Uno de los pilares de la prevención es contar con un bolso accesible que reúna los elementos indispensables para afrontar aproximadamente 72 horas durante una emergencia:
- Documentación personal y familiar.
- Agua con un mínimo de tres litros por persona.
- Alimentos no perecederos.
- Medicamentos habituales y botiquín completo.
- Repelente, linterna, radio a pilas y cargador portátil.
- Ropa de abrigo e impermeable.
- Dinero en efectivo y elementos de higiene.
- Datos médicos y de contacto de familiares.
- Juguetes preferidos para los niños y provisiones para las mascotas.
Qué hacer durante la llegada del agua y en el regreso
La tercera instancia se presenta cuando el agua comienza a llegar y se detectan señales como el ascenso sostenido de ríos o arroyos, afloramiento desde el suelo, desagües que devuelven caudal o alertas oficiales. En ese momento se evalúa la necesidad de evacuar según las características del grupo familiar y de la vivienda. Si se decide salir, se recomienda hacerlo antes de que el agua ingrese, llevar el bolso de emergencia, cortar servicios y circular evitando corrientes de más de 30 centímetros que puedan arrastrar vehículos.
La cuarta fase aborda el regreso a la vivienda. El descenso del agua no implica seguridad inmediata: se debe aguardar la autorización oficial, revisar daños estructurales desde el exterior y evitar manipular la electricidad hasta que un profesional revise la instalación. Asimismo, se aconseja considerar el agua de inundación como contaminada, extremar la higiene, descartar alimentos expuestos y registrar los daños con fotos o videos para trámites de asistencia o seguros.
La quinta fase propone «reconstruir mejor», aprovechando las reparaciones para elevar pisos, trasladar instalaciones, usar materiales resistentes en zonas bajas y mejorar los sistemas de drenaje frente a futuros eventos en la región.
