El Niño pierde intensidad y recalculan las perspectivas de lluvias para la primavera en la región pampeana

A pesar de que el calentamiento del Pacífico se mantiene en niveles elevados, septiembre cerró con lluvias por debajo de los promedios en gran parte de la región pampeana, lo que genera incertidumbre en el sector agropecuario santafesino. Ante este escenario, desde la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) advierten que la intensidad proyectada del fenómeno El Niño viene descendiendo y será necesario recalcular las perspectivas climáticas para el trimestre de octubre, noviembre y diciembre.

Clima primaveral bajo la lupa en la región pampeana

El escenario climático para la primavera comenzó a mostrar cambios significativos respecto de las previsiones realizadas meses atrás. Mientras el fenómeno El Niño continúa con un importante calentamiento de las aguas del Pacífico, las lluvias sobre buena parte de la región pampeana no están respondiendo con la intensidad que se esperaba en la zona núcleo y los campos santafesinos.

El dato adquiere absoluta relevancia para el sector agropecuario, porque el déficit de precipitaciones comienza a condicionar el potencial de los cultivos de invierno y el normal avance de las siembras de maíz. Según el análisis de la Guía Estratégica para el Agro (GEA) de la Bolsa de Comercio de Rosario, la intensidad proyectada de El Niño viene descendiendo durante los últimos dos meses, encendiendo luces de alerta en la producción.

Septiembre cerró con registros por debajo de lo esperado

El último episodio de inestabilidad estuvo marcado por un fuerte contraste entre masas de aire. La circulación de origen polar se enfrentó con aire muy cálido proveniente del norte, generando tormentas y fuertes caídas de granizo en sectores del noreste bonaerense y Córdoba. El comportamiento de la atmósfera también quedó reflejado en los cambios de los pronósticos, que llegaron a modificarse varias veces antes del evento.

El avance del aire frío dejó registros de lluvia bajos en buena parte de la región pampeana, con algunas excepciones en sectores de la provincia de Buenos Aires. De esta manera, septiembre cerró en general con precipitaciones inferiores a las medias históricas.

Esta situación comienza a generar creciente preocupación entre los productores y asesores agronómicos. La falta de agua en los perfiles de humedad no solo afecta el potencial de rendimiento del trigo, sino que también limita las condiciones necesarias para avanzar con las labores de implantación del maíz en los lotes de la región.

Un Pacífico muy cálido pero sin la respuesta esperada

El consultor de GEA-BCR Alfredo Elorriaga señaló que, pese al calentamiento del Pacífico, el fenómeno no está generando hasta el momento la respuesta esperada sobre las lluvias en Argentina. De acuerdo con los datos de la NOAA citados por el especialista, la anomalía de la temperatura superficial del Pacífico alcanzó 2,2 °C en el informe del 28 de septiembre, frente a 1,8 °C un mes antes. El valor se encuentra en el rango correspondiente a un Niño fuerte y se aproxima a los niveles considerados muy fuertes.

Sin embargo, el calentamiento del océano no constituye por sí solo una explicación suficiente del comportamiento de las precipitaciones. Elorriaga destacó la influencia de otros factores atmosféricos, entre ellos una persistente circulación fría de origen polar que avanza desde la Patagonia y que estaría condicionando el ingreso de humedad desde el norte hacia el centro del país.

A esto se suma una anomalía fría en sectores del Atlántico frente a las costas argentinas, asociada a la influencia de la corriente de Malvinas, que también limita el aporte de humedad hacia los planteos agrícolas. El resultado es un escenario en el que, pese a los indicadores del Pacífico, gran parte de la región pampeana continúa a la espera de precipitaciones significativas que recarguen los suelos de cara a la campaña gruesa.

Bajan las proyecciones y deberán recalcularse las lluvias

Uno de los datos que más llamó la atención en el análisis de la BCR es el cambio registrado en las proyecciones de intensidad de El Niño. Los modelos habían llegado a mostrar anomalías superiores a 4 °C para el calentamiento del Pacífico, pero en las actualizaciones posteriores esos valores comenzaron a retroceder. Para diciembre, la proyección que anteriormente contemplaba un pico de 2,4 °C ahora se ubica en torno a 2 °C.

De confirmarse esta tendencia con los datos que se conocerán durante los primeros días de octubre, el fenómeno podría pasar de un escenario de Niño muy fuerte a uno fuerte. Este cambio también obligaría a revisar las perspectivas de precipitaciones para el último trimestre del año. Las proyecciones anteriores contemplaban lluvias superiores a las medias históricas en octubre, noviembre y diciembre, con incrementos estimados del 30%, 70% y 90%, respectivamente.

Ahora, según advirtió Elorriaga, esos valores deberían ser recalculados porque el escenario podría presentar acumulados significativamente menores a los previstos inicialmente. No obstante, el especialista remarcó que esto no significa necesariamente un escenario de sequía extrema para los próximos meses, sino una saludable reducción de las expectativas respecto de las lluvias extraordinarias que se proyectaban cuando el fenómeno era considerado de intensidad excepcional.


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