Las exportaciones agroindustriales argentinas hacia la Unión Europea crecieron un 21% en valor durante los primeros cuatro meses de vigencia del Acuerdo Interino de Comercio con el Mercosur, traccionadas principalmente por las cadenas pesquera, bovina y citrícola. De acuerdo con los datos oficiales procesados del INDEC, el impacto fue aún más marcado en los productos alcanzados por las nuevas desgravaciones arancelarias, donde el incremento de las ventas llegó al 44% en comparación con el promedio de los últimos tres años.
El impacto del acuerdo interino en el comercio exterior
Las exportaciones agroindustriales argentinas hacia la Unión Europea evidenciaron un salto significativo al registrar un crecimiento del 21% en valor durante los primeros cuatro meses de vigencia del Acuerdo Interino de Comercio entre el Mercosur y el bloque europeo, según los datos oficiales procesados a partir de las estadísticas del INDEC.
Entre el 1 de mayo y el 31 de agosto de 2026, el periodo tomado como referencia para medir la puesta en marcha de este esquema comercial, las ventas del sector hacia ese destino alcanzaron los US$ 1.922 millones. Este volumen representa una suba del 21% frente al promedio exportado durante el mismo lapso en los tres años anteriores.
El dinamismo comercial fue todavía más notorio en aquellos productos que comenzaron a recibir desgravaciones arancelarias a partir de la implementación del entendimiento. En ese segmento específico, las exportaciones treparon un 44% y aportaron US$ 372 millones adicionales en la comparativa con el promedio trienal previo.
Pesca, bovinos y cítricos al frente de la demanda
El desempeño exportador exhibió una recuperación generalizada en distintas cadenas productivas. Entre los complejos de mayor peso, sobresalió el sector pesquero, cuyas ventas mostraron un incremento del 93% en relación con el promedio de los últimos tres años para el mismo tramo temporal.
En la misma línea se ubicaron el complejo bovino, que reportó un repunte del 50%, y el sector citrícola, con un avance del 59%. Desde la Bolsa de Comercio de Santa Fe se sigue de cerca este comportamiento dado el arraigo exportador de las economías regionales vinculadas a estas cadenas. En los tres casos, el valor comercializado entre mayo y agosto superó los máximos históricos registrados en el trienio anterior para idéntico periodo.
Otras producciones, con una incidencia menor dentro de la torta total de exportación, también mostraron variaciones de magnitud. Las colocaciones del complejo ovino treparon 154%; las de tabaco, 105%; ingredientes alimenticios, 116%; apicultura, 87%; y alimentos para animales, 75%. Esta evolución ratifica un escenario diversificado que alcanza tanto a los grandes jugadores del comercio exterior como a las economías extrapampeanas.
Un mercado estratégico para la agroindustria
La Unión Europea se consolida como uno de los destinos prioritarios para la oferta agroindustrial nacional. Durante 2025 funcionó como el segundo mercado de importancia, detrás de China, con adquisiciones que superaron los US$ 6.000 millones, de acuerdo con los registros de la autoridad sanitaria y los analistas de mercados granarios.
Asimismo, el bloque comunitario detenta una posición vertebral para numerosas cadenas de valor. En los últimos tres años se posicionó como el principal destino para los envíos de los complejos sojero, pesquero, manicero, cítrico, de ingredientes alimenticios, legumbres, tabaco, arroz, ovino y equino. A su vez, cumplió el rol de segundo mercado para la ganadería bovina, la cadena girasolera y la producción apícola.
Nuevas condiciones y perspectivas futuras
Los primeros indicadores del periodo mayo-agosto permiten trazar un diagnóstico preliminar sobre el comportamiento de la balanza comercial bajo las nuevas reglas de juego entre el Mercosur y la Unión Europea. La tendencia general confirma una mayor monetización de las exportaciones y un derrame positivo sobre los productos alcanzados por la quita de aranceles.
De cara al mediano plazo, la evolución de los negocios con el mercado europeo estará supeditada no solo al marco normativo y las condiciones de acceso fijadas por el acuerdo, sino también a la evolución de los precios internacionales, los perfiles de producción local, el clima y la capacidad de adaptación de cada sector frente a un demandante cada vez más exigente en materia de calidad y trazabilidad.
