Tras el quiebre político y personal que significó el final de su paso por la Legislatura en 2023, el exlegislador Leandro Busatto retomó las recorridas por los barrios de la ciudad de Santa Fe con el objetivo de redefinir su rol en la escena local. El referente peronista asegura haber dejado atrás viejos errores y apuesta por una nueva etapa enfocada en la escucha ciudadana, la autocrítica y la construcción de consensos desde la actividad privada como abogado.
Una mirada renovada desde la ciudadanía santafesina
Hoy, Leandro Busatto se define antes que nada como un ciudadano de Santa Fe. Tras más de una década de exposición pública y de haber dejado la Legislatura en 2023, asegura que mantiene una preocupación casi obsesiva: ver a su ciudad bien y recuperar para Santa Fe un lugar de relevancia en el escenario nacional.
Actualmente ejerce como abogado, una labor que le permitió observar la realidad desde otra perspectiva: la del espacio público cotidiano y la escucha directa de los problemas de los vecinos. Aunque se alejó temporalmente de los cargos, sostiene una convicción inquebrantable de que la política aún puede transformar la vida de los santafesinos y las santafesinas.
Su trayectoria está marcada por su paso por el Colegio Inmaculada, la Universidad Nacional del Litoral, su vocación temprana y diversas experiencias comunitarias. Entre ellas, recuerda especialmente los más de 40 días que trabajó como voluntario en un centro de evacuados durante la histórica inundación de 2003. Asimismo, abraza una identidad profundamente arraigada en su ciudad y en su pasión futbolística como hincha de Colón.
El valor de la escucha y la superación de las certezas absolutas
El paso de los años transformó su forma de concebir la política. La experiencia le otorgó la capacidad de reconocer límites, errores y prejuicios que antes pasaban desapercibidos.
«Uno nunca pierde la pasión por las cosas que hace, pero sí claramente puede enfocar desde otra perspectiva los mismos problemas y probablemente diferentes soluciones», plantea.
Esta evolución modificó también su relación con las certezas. En su juventud, tendía a dividir el debate político entre buenos y malos; hoy, en cambio, considera que cada sector aporta una cuota de verdad y que el acuerdo supera en efectividad a la imposición. «La pasión no puede nublar la razón», resume.
En un contexto que califica de marcada beligerancia y discusiones ásperas, Leandro Busatto apuesta por revalorizar la palabra y por contemplar al adversario como un posible aliado institucional, independientemente de su filiación partidaria.
El punto de inflexión de 2023 y el camino de regreso
El año 2023 marcó un quiebre profundo, dejándolo afectado tanto en el plano político como en el personal. «Terminé el 2023 muy cascoteado», confiesa al recordar conflictos con compañeros, distanciamientos y una implosión anímica que momentáneamente apagó su deseo de continuar.
Sin embargo, el llamado de la vocación persistió. Ante el acercamiento de distintos sectores que le pidieron retomar la actividad, decidió dar el paso bajo premisas renovadas: evitar los errores del pasado, eludir el encierro corporativo, no erigirse como el único conductor de cada proceso y permitir que los acontecimientos fluyan con naturalidad.
Actualmente, su retorno se encuentra en una etapa de transición y búsqueda. «Todavía no he encontrado la motivación ni el disfrute de esta etapa. Estoy buscando lo otro. Estoy en tránsito», admite sin dramatismo.
Tras doce años de labor legislativa, esta pausa le otorgó la distancia analítica necesaria para cuestionar dinámicas que antes naturalizaba. Con una decisión personal firme de priorizar la autenticidad por encima de la corrección política, Leandro Busatto enfrenta el desafío de reinscribirse en la política sin renunciar a sus convicciones ni a lo aprendido en el camino.
