La Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) estimó una producción de 6,7 millones de toneladas de trigo para la región núcleo, lo que representa un volumen casi un 60% superior al promedio de los últimos 16 años. Sin embargo, las recurrentes bajas temperaturas, las heladas de octubre y la escasa radiación solar mantienen en alerta a los técnicos ante posibles mermas en los rindes y demoras en la implantación de la soja y el desarrollo inicial del maíz.
Trigo en alerta: estiman 43,6 qq/ha en la región núcleo pese a las bajas temperaturas y la falta de sol
La campaña triguera de la región núcleo atraviesa un octubre marcado por condiciones climáticas poco habituales, con bajas temperaturas, heladas y una marcada falta de radiación solar. Pese a este escenario, la primera estimación de la Bolsa de Comercio de Rosario (BCR) proyecta un rendimiento promedio de 43,6 quintales por hectárea y una producción de 6,7 millones de toneladas.
Según el informe elaborado por Marina Barletta, Florencia Poeta y Cristián Russo, el rinde estimado supera en más de cinco quintales por hectárea el promedio de los últimos cinco años, ubicado en 38,3 qq/ha. Con una superficie cultivada de 1,6 millones de hectáreas, la zona se encamina hacia una cosecha que, aunque estaría por debajo del récord de la campaña pasada, se ubicaría entre las más importantes de las últimas décadas.
En comparación con el ciclo anterior, cuando se alcanzó un rendimiento promedio de 60 qq/ha, la producción prevista sería un 35% inferior. Sin embargo, frente al promedio de los últimos 16 años, el volumen proyectado representa un incremento cercano al 60%. La entidad advierte que todavía resta atravesar una serie de factores que podrían modificar las estimaciones, entre ellos las heladas tardías, las enfermedades y las dificultades que podrían presentarse durante la trilla ante eventuales excesos de humedad en los perfiles.
El cociente fototermal y su impacto en el llenado de granos
Uno de los aspectos que genera mayor preocupación entre los técnicos es la combinación de escasa radiación solar y bajas temperaturas durante etapas determinantes para la formación del rendimiento del trigo. En este contexto, el informe pone el foco en el cociente fototermal, conocido como Q, un indicador que relaciona la radiación solar disponible con la temperatura media del aire y que permite evaluar las condiciones ambientales durante el período crítico del cultivo.
La comparación entre el 15 de septiembre y el 11 de octubre arrojó un promedio de 1,16 MJ m?² día?¹ °C?¹ para la región núcleo, apenas un 4% por debajo del registrado en el mismo período de 2025. De acuerdo con la BCR, las bajas temperaturas habrían compensado parcialmente la menor disponibilidad de radiación, al prolongar las etapas de desarrollo, especialmente el llenado de granos.
Sin embargo, el comportamiento no fue uniforme. En la segunda quincena de septiembre de 2026, el indicador se ubicó un 6,6% por encima del valor del año pasado. En cambio, hacia fines de septiembre y comienzos de octubre registró una caída interanual del 16%, con las mayores disminuciones en las zonas de Casilda y Cañada de Gómez, en el norte de la región núcleo, mientras que en Junín y Venado Tuerto el retroceso fue menos pronunciado.
El contraste con la campaña anterior resulta significativo: en 2025, el trigo atravesó un escenario especialmente favorable, con lluvias superiores a los promedios habituales y una elevada radiación solar. Este año, en cambio, la nubosidad fue persistente, sobre todo durante los primeros diez días de octubre, acompañada por temperaturas inferiores a las normales.
Las heladas tardías de octubre encienden luces amarillas en los lotes
Entre el 17 y el 19 de octubre se registraron nuevas heladas agronómicas en la región núcleo, un fenómeno que obliga a seguir de cerca la evolución de los cultivos durante una etapa muy sensible para la formación de los granos. Durante la madrugada y la mañana del lunes 19, las temperaturas mínimas oscilaron entre 1 y 5 °C. De las 36 estaciones de la red de monitoreo GEA/BCR, seis registraron valores inferiores a los 3 °C: Idiazábal, con 1,2 °C; Bengolea, con 1,3 °C; Junín, con 2,1 °C; Laboulaye, con 2,3 °C; y Canal y Monte Buey, con 2,5 °C.
El episodio tuvo una duración breve, de entre una y tres horas, y se produjo con una humedad relativa superior al 70%, una condición que habría contribuido a moderar sus efectos en los lotes. Por el momento, los técnicos no identificaron daños generalizados. Desde Marcos Juárez señalaron que la corta duración del fenómeno y la elevada humedad, que superó el 90% en ese sector, reducirían las posibilidades de daños importantes, aunque advirtieron sobre afectaciones puntuales en sectores bajos. En Junín, en cambio, los primeros relevamientos detectaron posibles efectos sobre los lotes, a la espera de determinar su magnitud.
Las heladas durante el período crítico pueden afectar la viabilidad de las espiguillas y la formación de granos, con consecuencias directas sobre el rinde final. Según el análisis de los últimos 20 años citado por la entidad, la probabilidad de estos episodios durante octubre ronda el 30% en el sur de la región núcleo, mientras que en el norte es inferior al 10%.
El maíz acusa el impacto del frío y la soja demora su implantación
Las condiciones meteorológicas también condicionan el avance de las labores y el desarrollo de los cultivos de la nueva campaña gruesa. En el caso del maíz, los técnicos reportan crecimiento detenido, hojas amarillas y decoloración en distintas zonas de la región núcleo. En Marcos Juárez se observaron daños importantes vinculados con las últimas heladas, aunque se espera una recuperación de las plantas. Aun así, el retraso en el desarrollo podría generar diferencias dentro de un mismo lote y comprometer parte del potencial de rendimiento, sin registrar por ahora cuadros que requieran resiembra.
En María Susana, las heladas provocaron daños puntuales sin ocasionar mortandad de plantas, quedando los próximos 15 días como un período determinante para evaluar la capacidad de recuperación del cereal. En paralelo, el frío modificó los planes de siembra de soja de primera. Si bien algunos productores comenzaron las tareas con la intención de anticiparse a las condiciones previstas por el clima y el fenómeno El Niño, las bajas temperaturas llevaron a muchos a postergar la implantación por el temor a que las semillas permanezcan demasiado tiempo en el suelo antes de germinar.
En Bigand, las primeras labores quedaron concentradas en productores con grandes superficies que dependen de servicios de terceros, mientras que el grueso de la siembra se espera para la próxima semana. En Marcos Juárez las tareas avanzan a buen ritmo, aunque aumentando la densidad de siembra como medida preventiva, y en Junín la mayoría de los productores prefiere aguardar el paso de las precipitaciones pronosticadas para el fin de semana antes de acelerar la marcha.
Pronóstico de lluvias intermitentes para el cierre de mes
En cuanto al panorama meteorológico, la BCR anticipa que los chaparrones continuarán hasta la madrugada del viernes, con posibilidad de lluvias débiles y aisladas hasta el lunes 26 de octubre. La inestabilidad volvería a intensificarse el miércoles 28, en un escenario que podría abrir nuevas oportunidades para recuperar las reservas de agua en los perfiles de la franja central.
El consultor Elorriaga destacó que el cierre de octubre podría favorecer una recomposición de las lluvias en esa zona, una perspectiva altamente relevante tanto para la recta final de los cultivos de invierno como para la implantación y el desarrollo inicial de los granos gruesos, en un mercado que monitorea de cerca estas variables junto con los precios internacionales y los vaivenes macroeconómicos de la agroindustria.
