Dos jóvenes quedaron en prisión preventiva acusados de haber emboscado y baleado a un hombre en el noroeste de la ciudad de Santa Fe, en el marco de un violento conflicto barrial. La medida cautelar fue dispuesta por la Justicia tras una audiencia en los tribunales provinciales, donde la Fiscalía los imputó por tentativa de homicidio calificado por el uso de arma de fuego.
Prisión preventiva para dos jóvenes por un intento de homicidio en el norte de la ciudad
Dos jóvenes imputados por un violento ataque armado ocurrido a plena luz del día en las calles del norte de la capital provincial continuarán alojados en una unidad carcelaria. Así lo resolvió el juez penal Lisandro Aguirre al dictar la prisión preventiva por el término de dos meses, en el marco de una audiencia celebrada este miércoles en los tribunales santafesinos.
La medida cautelar recayó sobre Tomás Gustavo Alarcón (19) y Mirko Alejandro Quinteros (23), quienes fueron formalmente acusados por la coautoría del delito de «tentativa de homicidio calificado por el uso de arma de fuego».
Durante el debate, la acusación fue sustentada por el fiscal de la Unidad Especial de Homicidios, Andrés Marchi, quien solicitó la privación de la libertad para garantizar el normal desarrollo del proceso. En tanto, la defensa técnica de Alarcón estuvo a cargo del abogado Martín Peón, mientras que la representación legal de Quinteros fue ejercida de forma conjunta por los letrados José Ignacio Mohamad y Rocío Aberto.
Antes de la discusión entre las partes, la víctima declaró por videoconferencia ante el magistrado y solicitó expresamente que los acusados permanezcan detenidos. Las partes ventilaron que, a un mes del suceso, el joven se encuentra fuera de peligro, aunque actualmente está preso en el marco de otro legajo que investiga el intento de asesinato de un hermano de Quinteros.
Balazos a corta distancia en la vía pública
De acuerdo con la atribución delictiva formulada por la fiscalía, el hecho ocurrió el pasado 26 de septiembre, cerca de las 15:50, en inmediaciones de Pedro de Mendoza y Hermano Figueroa. En ese sector, la víctima se encontraba sentada en bancos públicos junto a tres hombres.
En circunstancias en que conversaba con allegados, aparecieron dos sujetos a bordo de una motocicleta Honda CG 150 de color blanca. La investigación señala que Alarcón conducía el rodado, mientras que Quinteros se desplazaba como acompañante. Ambos llevaban cascos, pero sin los visores colocados, lo que facilitó su posterior reconocimiento por parte del agredido, quien había compartido la escuela con uno de ellos.
Al aproximarse al grupo, el vehículo redujo la marcha hasta ubicarse a unos escasos dos metros. Acto seguido, el acompañante extrajo una pistola calibre 380 y efectuó múltiples disparos contra el cuerpo de la víctima. Tras la agresión, el conductor aceleró la motocicleta y ambos escaparon a alta velocidad por Pedro de Mendoza.
El herido cayó en la vía pública y fue trasladado por un vecino hacia el Hospital Iturraspe. Los informes médicos constataron dos impactos de bala en la zona de la espalda y en la cresta ilíaca izquierda, lesiones que le provocaron un neumotórax y la fractura de la cuarta vértebra torácica.
Para respaldar la cautelar, el fiscal Marchi presentó los siguientes elementos de evidencia:
- Testimonio de la víctima por videoconferencia.
- Declaraciones de tres testigos presenciales.
- Análisis de cámaras de seguridad privadas y públicas.
- Registros de llamadas al 911.
- Secuestro de vainas servidas calibre 380 en la escena, peritadas como pertenecientes a un arma usada en otro hecho ilícito que también involucra a Alarcón.
Coartadas y resolución judicial
Al momento de intervenir, los defensores rechazaron el pedido fiscal y solicitaron la libertad bajo alternativas. La defensa de Quinteros argumentó que solo existía la declaración del denunciante y sostuvo que la víctima mantiene un conflicto previo con la familia de su asistido, lo que habría motivado la acusación. Asimismo, plantearon una coartada al afirmar que el joven se encontraba comiendo un helado con su sobrina al momento del ataque, y ofrecieron peritar un celular iPhone secuestrado para probarlo.
A su turno, el defensor Peón afirmó que Alarcón no posee motocicleta, remarcó que carece de antecedentes penales y que se encontraba en su domicilio al momento del hecho.
Al resolver la controversia, el juez dio por acreditada la probabilidad de autoría basándose en el testimonio directo de la víctima, el reconocimiento por haber compartido la escuela y la escasa distancia de dos metros con el casco sin visor.
El magistrado fundamentó la existencia de riesgos procesales ante la gravedad del hecho, la utilización de un arma de fuego no secuestrada y las secuelas en la salud del denunciante. En consecuencia, convirtió la detención en prisión preventiva por el plazo de dos meses, tiempo durante el cual el Ministerio Público de la Acusación (MPA) profundizará la instrucción penal y completará las pericias telefónicas pendientes antes de revisar la medida.
