Frente a la crecida del río Paraná y el impacto del fenómeno de El Niño, el ingeniero Juan Borus, especialista del Instituto Nacional del Agua (INA), advirtió que las grandes represas hidroeléctricas tienen capacidades limitadas para regular los caudales y evitar inundaciones en la región. Mientras Yacyretá e Itaipú operan con escaso margen de contención ante volúmenes extraordinarios, Salto Grande logra atenuar los picos en el río Uruguay, dejando en evidencia que la evolución del agua en Santa Fe depende fundamentalmente del estado de los suelos y de los próximos pronósticos de lluvia.
El impacto de las lluvias en la cuenca alta y el rol de las grandes represas
Las lluvias intensas en la cuenca alta del río Paraná, en el contexto del fenómeno de El Niño, ponen en foco la capacidad de las grandes represas para regular el agua que llega a Santa Fe. ¿Pueden retener una parte importante del caudal y evitar una crecida? La respuesta depende de las características de cada obra y de las condiciones hidrológicas.
El ingeniero Juan Borus, integrante del Sistema de Información y Alerta Hidrológica del Instituto Nacional del Agua (INA), explicó en diálogo con El Litoral que las centrales tienen distintas capacidades de almacenamiento y regulación. «Todas las presas de embalse, tanto las que están en las nacientes del Paraná en Brasil, como Itaipú, como Yacyretá, o Salto Grande, como cualquier otra, son obras que están construidas pensadas fundamentalmente para la generación hidroeléctrica», señaló. Algunas pueden almacenar agua y modificar temporalmente sus descargas; otras funcionan prácticamente como centrales de pasada, con escaso margen para atenuar crecidas importantes.
Yacyretá: caudales elevados y escaso margen de regulación
Sobre la central situada en el Paraná, entre Argentina y Paraguay, Borus fue categórico: «En el caso de Yacyretá es absolutamente de pasada». El especialista explicó que las características del valle limitaron las posibilidades de diseño debido a que no se podía hacer otra obra de cierre que aprovechara el gran caudal sin producir una alteración demasiado sensible de todo su valle fluvial.
La actualización de la Entidad Binacional Yacyretá (EBY) indicó que los aportes de agua superaban los promedios históricos: un 37% en septiembre y un 103% en lo que iba de octubre. Las medias históricas para esos meses son de 12.339 y 14.400 metros cúbicos por segundo, respectivamente. Para el 28 de octubre, la entidad estimó un caudal de ingreso de 32.500 m³/s y proyectó entre 30.000 y 33.000 m³/s hasta el viernes 30. Aunque esperaba cierta estabilidad, los niveles seguían por encima de los umbrales de alerta e inundabilidad en localidades cercanas.
En el puerto de Ituzaingó, Corrientes, el río registró 4,19 metros el 28 de octubre, por encima del nivel de alerta de 3,50 metros y del umbral de evacuación de 4 metros. La EBY proyectó un descenso gradual. La central opera sus estructuras de descarga para evacuar los excedentes que no pasan por las turbinas y atenuar los picos dentro de sus posibilidades, pero cuando los aportes son elevados, el volumen que sale debe acompañar al que ingresa.
Borus recordó una excepción en junio de 2014, cuando Yacyretá atenuó temporalmente un pico de ingreso. Aquella maniobra permitió reducir los evacuados en Barranqueras y Puerto Vilelas, en Chaco, pero fue una intervención excepcional que mantuvo el embalse inestable durante casi 48 horas.
Itaipú: regulación temporal de las descargas
Itaipú, sobre el Paraná entre Brasil y Paraguay, puede almacenar agua y modificar temporalmente sus descargas, aunque su margen depende de los aportes y del nivel del embalse.
Según información oficial difundida el 26 de octubre, el vertedero permaneció abierto durante 26 días y fue cerrado el domingo 25 a las 17.32. La maniobra buscó almacenar agua para evitar que el pico de descarga de la central coincidiera con el de la crecida del río Iguazú. El lunes 26, a las 9.30, Itaipú reabrió las compuertas de la canaleta izquierda del vertedero, con una descarga informada de 3,1 millones de litros por segundo, equivalentes a 3.100 m³/s. El cierre previo evitó un aumento de hasta cuatro metros en el nivel del Paraná en la zona de influencia de la represa.
Las represas del Iguazú y el efecto de las lluvias
En la cuenca del Iguazú hay siete centrales hidroeléctricas dispuestas en serie, dos con capacidad de acumulación. Borus describió el sistema como «una especie de anfiteatro escalonado en basalto». Durante una crecida, el volumen puede superar la capacidad operativa y obligar a abrir los vertederos. Además, como el Iguazú desemboca aguas abajo de Itaipú, la represa no puede controlar directamente sus aportes, por lo que las lluvias intensas en esa cuenca pueden elevar el nivel del Paraná y dificultar su escurrimiento.
Salto Grande sí puede atenuar los picos
La represa de Salto Grande, sobre el río Uruguay, tiene mayor capacidad de regulación que Yacyretá y puede reducir los picos de crecida distribuyendo las descargas en el tiempo.
«Salto Grande sobre el río Uruguay tiene capacidad de atenuación. Se la llama también central de pasada, aunque en realidad tiene mucha más capacidad que Yacyretá», sostuvo Borus. El objetivo es mantener una evolución más estable y previsible del río para facilitar la planificación de las defensas civiles, aunque esta medida no elimina la crecida ni controla directamente el Paraná que llega a Santa Fe.
Qué significa para Santa Fe
La evolución del Paraná depende de las lluvias en toda su cuenca, los aportes de sus afluentes y los niveles a lo largo del cauce. Las represas pueden modificar temporalmente los picos de caudal, pero ninguna puede impedir por sí sola una crecida importante. Yacyretá tiene escaso margen para retener grandes volúmenes, e Itaipú no puede controlar el aporte del Iguazú, por lo que la apertura o el cierre de los vertederos no alcanza para anticipar qué altura tendrá el río frente a Santa Fe.
El fenómeno de El Niños aumenta la atención por la posibilidad de lluvias abundantes, pero no determina por sí solo la altura que alcanzará el Paraná ni permite predecir con exactitud dónde y cuándo habrá inundaciones. Para evaluar el escenario, Borus destacó tres factores esenciales: el conocimiento de cada represa, la situación de la cuenca de aporte directo con el estado de los suelos, y el pronóstico de lluvias en la región.
Información verificada para evitar la desinformación
En medio de la preocupación, un video de YouTube titulado «Por qué las represas no pueden frenar al río Paraná» explica el funcionamiento de estas obras y el papel del valle de inundación. El material fue realizado con inteligencia artificial y, si bien especialistas locales valoraron su explicación general, advirtieron sobre algunas imprecisiones numéricas, recordando que se trata de un recurso de divulgación y no de un pronóstico oficial.
Las autoridades recomiendan no dar por ciertas las informaciones no oficiales que circulan por redes sociales y servicios de mensajería para evitar la difusión de datos sin respaldo. La recomendación es consultar siempre las actualizaciones del Instituto Nacional del Agua (INA), el Servicio Meteorológico Nacional (SMN), la Entidad Binacional Yacyretá, Itaipú y las autoridades de Protección Civil, además de seguir las indicaciones preventivas correspondientes a cada zona.
