Ante la creciente del río Paraná, la Municipalidad de Santa Fe y la Provincia inspeccionaron el terraplén de defensa de barrio El Pozo y descartaron riesgos de desborde hacia el interior de la zona urbana, aunque advirtieron que numerosas familias asentadas irregularmente junto a la playa Los Alisos continúan expuestas a inundaciones. Los controles técnicos detectaron desniveles menores en algunos accesos peatonales y vehiculares, por lo que los equipos estatales mantendrán un monitoreo permanente sobre el sistema defensivo y la situación de los sectores ribereños.
Monitoreo en el anillo de defensa
La Municipalidad de Santa Fe y el Gobierno provincial recorrieron el sistema de defensas de barrio El Pozo para evaluar su estado ante la creciente del río Paraná y determinar si son necesarias nuevas intervenciones preventivas.
De la recorrida participaron equipos de Recursos Hídricos de la Provincia, Protección Civil, la Subsecretaría de Recursos Hídricos municipal y Gestión de Riesgo. En el lugar se realizaron mediciones, especialmente en los pasos peatonales y vehiculares que permiten acceder a la playa Los Alisos.
«Estamos preocupados con lo que pueda pasar», expresó Gabriel, un vecino que vive a metros de la calle de cierre, sobre la playa. «Acá en los grupos de WhatsApp de vecinos circula mucha información, pero lo último que tenemos es que nos tenemos que quedar tranquilos, porque estaría todo asegurado, están transmitiendo calma», mencionó.
Por su parte, el director municipal de Gestión de Riesgos, Luis Cabal, explicó que el objetivo principal fue «controlar las defensas para ver si los cruces para peatones y vehículos hacia la bajada de Los Alisos habían generado riesgo en la estructura».
Los controles técnicos registraron mediciones superiores a los 17 metros en algunos sectores y de 16,90 metros en otros. A su vez, se detectaron pequeños desniveles en ciertos accesos que podrían requerir nivelación si continúa la crecida del río.
De acuerdo con las autoridades, actualmente no existe riesgo de desborde hacia el interior del barrio. Para que el agua alcanzara ese sector, el nivel debería superar ampliamente los ocho metros, según las referencias informadas. Los equipos técnicos continuarán con el monitoreo constante.
Familias expuestas fuera de la defensa
El diagnóstico sobre el terraplén no alcanza a las familias que viven del otro lado de la defensa, junto a la laguna Setábal y la playa Los Alisos. En ese sector se consolidó durante años un asentamiento irregular, con viviendas precarias y construcciones de material sobre terrenos inundables.
Meses atrás se estimó que más de 500 personas residen allí. El crecimiento de la ocupación fue advertido durante años, pero no se logró impedir que avanzara ni concretar una solución habitacional que evitara la permanencia de familias en una zona expuesta a las crecidas. Ya en 2021, este diario informó que el municipio había relevado a los habitantes y que existía un proyecto de reubicación que todavía no se había concretado.
Si el Paraná continúa creciendo —este lunes el registro marcó 4,42 metros— y el agua avanza sobre la costa, esas familias podrían sufrir inundaciones y perder sus pertenencias. Se trata de una vulnerabilidad distinta de la que enfrenta el complejo habitacional protegido por el terraplén.
«El Municipio de Santa Fe tiene relevada a cada una de las familias que se encuentran asentadas por fuera del anillo de defensa en las inmediaciones de barrio El Pozo», se indicó desde el gobierno local ante la consulta de El Litoral. «Es importante señalar que, a partir de los 5 metros, estas viviendas ubicadas por fuera del anillo de defensa podrían tener complicaciones», advirtió la Municipalidad.
En ese sentido, «el Municipio realiza un monitoreo permanente de las familias que viven en sectores de riesgo hídrico, atentos a la evolución del río», se informó. «A todas las familias que viven en situación de riesgo hídrico se les ofrecerá el traslado al Centro Integral de Asistencia más cercano a su domicilio, cuando la situación así lo requiera».
La historia de un barrio marcado por las inundaciones
El Pozo comenzó a proyectarse a fines de la década de 1970, mediante planes del Fondo Nacional de la Vivienda (Fonavi). Las obras se paralizaron durante la gran inundación de 1983 y, tras su reanudación, el proyecto fue destinado a trabajadores estatales. Las primeras viviendas se inauguraron en octubre de 1988 y la entrega concluyó en junio de 1989.
Desde entonces, el complejo creció hasta convertirse en uno de los principales barrios de Santa Fe. Sin embargo, su cercanía con la laguna Setábal mantiene vigente la necesidad de controlar las defensas y planificar el uso de los terrenos costeros. La crecida de 2016 y las posteriores variaciones del nivel del Paraná volvieron a poner en evidencia la vulnerabilidad de las zonas ribereñas, donde la permanencia de viviendas fuera del área protegida mantiene latente el peligro.
Durante el fin de semana circuló el rumor de que vecinos de El Pozo cortarían el tránsito sobre la ruta nacional 168 para reclamar obras frente a la crecida. Sin embargo, la protesta no se concretó y la circulación no fue interrumpida por ese motivo.
Mientras las autoridades sostienen el monitoreo del terraplén, persiste una deuda de larga data: evitar que la ocupación de terrenos inundables se consolide y dar una respuesta a las familias que viven en ellos. La defensa puede encontrarse en buenas condiciones, pero eso no elimina el riesgo para quienes habitan sobre la costa, fuera de su protección.
