Durante la Jornada de Justicia Restaurativa realizada en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la UNL, la defensora general de Santa Fe, Estrella Moreno Robinson, planteó el desafío de incorporar este paradigma como un derecho humano para adultos, niñas, niños y adolescentes. En el encuentro organizado junto al Defensor del Pueblo y la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes, las autoridades provinciales coincidieron en la necesidad de superar las respuestas basadas exclusivamente en el castigo para recomponer los vínculos sociales y anticiparse a los conflictos en la región.
Hacia un nuevo paradigma: debaten en Santa Fe sobre la justicia restaurativa y la recomposición del lazo social
La necesidad de encontrar respuestas a los conflictos que no se agoten en el castigo y permitan recomponer los vínculos sociales fue el punto de partida de la Jornada de Justicia Restaurativa Santa Fe 2026, que se desarrolló el martes 27 de octubre en la Facultad de Ciencias Jurídicas y Sociales de la Universidad Nacional del Litoral (UNL).
El encuentro reunió a representantes de organismos públicos, especialistas y referentes académicos para debatir las posibilidades de incorporar este paradigma a las políticas y prácticas institucionales de la provincia.
La apertura estuvo a cargo del defensor del Pueblo de Santa Fe, Arístides Lasarte; el defensor provincial de Niñas, Niños y Adolescentes, Juan Cruz Giménez; la defensora general, Estrella Moreno Robinson, y el vicedecano de la FCJS, Pedro Sánchez Izquierdo.
Los tres desafíos para anticiparse al conflicto
Arístides Lasarte abrió las intervenciones con una pregunta que sintetizó el espíritu de la convocatoria: «¿Cómo la justicia restaurativa puede ayudarnos a restituir el lazo social?».
A partir de allí, identificó tres desafíos clave: recomponer los vínculos deteriorados, «llegar antes» —es decir, trabajar en la prevención— y «repensar el lugar de la víctima en sentido amplio».
Su planteo puso el acento en la necesidad de que las instituciones no intervengan solamente cuando el conflicto ya se convirtió en un problema judicial, sino que también puedan anticiparse y generar condiciones para evitar su profundización.
Por su parte, Juan Cruz Giménez advirtió sobre el «abismo existente entre el marco legal —lo normativo— y la práctica». El titular de la Defensoría de Niñas, Niños y Adolescentes convocó a pensar lo restaurativo más allá de las normas y los procedimientos jurídicos, poniendo el foco en la necesidad de revisar los vínculos y las respuestas institucionales frente a las situaciones de conflicto.
La justicia restaurativa como derecho humano
La intervención de Estrella Moreno Robinson aportó una definición política e institucional sobre el camino que pretende transitar el Ministerio Público de la Defensa.
La funcionaria asumió el compromiso de «ponernos al hombro esta cuestión de cómo implementar la justicia restaurativa», aunque reconoció las dificultades de instalar una perspectiva diferente en una sociedad donde se fortalecen los discursos que privilegian el castigo como respuesta frente al delito.
En ese contexto, propuso pensarla como un derecho humano y no como una herramienta restringida a determinados procedimientos judiciales. «No debemos pensar la justicia restaurativa sólo para la justicia penal juvenil, sino que es un derecho humano de adultos, niños, niñas y adolescentes», sostuvo.
La defensora general recordó que entre las funciones de la Defensa Pública se encuentra promover mecanismos alternativos de resolución de conflictos y adoptar medidas para que los derechos humanos tengan una vigencia efectiva. En esa dirección, el organismo adhirió durante 2026, mediante la Resolución 239/2026, a las Reglas Comunes Iberoamericanas sobre Justicia Penal Juvenil Restaurativa y a la Declaración de Buenos Aires, titulada «El derecho humano a restaurar y ser restaurado».
Las definiciones de los tres representantes institucionales confluyeron en una preocupación común: cómo superar una concepción de justicia centrada exclusivamente en la sanción para incorporar la prevención, la participación de las personas afectadas y la reconstrucción de los vínculos.
La universidad como espacio de encuentro y resistencia
El vicedecano de la FCJS, Pedro Sánchez Izquierdo, cerró la presentación con una referencia al papel de la universidad en la construcción colectiva de conocimientos y propuestas. Recuperó una expresión de la decana Claudia Levin, quien había planteado la necesidad de «salir de la manzana» para graficar la importancia de abrir las puertas de la institución a la sociedad.
En ese marco, también mencionó la difícil situación que atraviesa la universidad pública argentina en el contexto del conflicto con el gobierno nacional por su financiamiento.
«La universidad pública está viviendo momentos difíciles y esta es una respuesta de lo que es capaz de devolver a la ciudadanía», expresó. Finalmente, destacó la importancia de escuchar al otro como punto de partida para construir respuestas colectivas.
La jornada continuó con dos paneles dedicados a los fundamentos del paradigma restaurativo, las experiencias de intervención y los desafíos normativos e institucionales para su desarrollo en Santa Fe.
El primer panel, titulado «Prácticas y Metodologías Restaurativas en la Acción», contó con las exposiciones de Mariano Mascioli, Franca Jaime Cavallero, Carolina Zancada y el equipo del Programa Jóvenes y Prácticas, bajo la moderación de Ludmila Sevillano.
En tanto, el segundo bloque, «Desafíos Normativos e Institucionales en Santa Fe», estuvo integrado por Fabiola Piemonte, Natalia Giombi, Judith Galletti y Martín Cáceres, con la moderación de Fernando Reyero.
