Condenan a un hombre que transportaba más de 100 kilos de cocaína por rutas de Santa Fe

Un tribunal federal condenó a siete años de prisión a Jordan Brandon Mejía Bustamante, de 28 años, tras ser interceptado por la Gendarmería Nacional en la Ruta Nacional 34, a la altura de la ciudad santafesina de Ceres, con más de 100 kilos de cocaína ocultos en su camioneta valuados en unos 2,5 millones de dólares. Por el mismo cargamento, que era transportado junto a una red de cómplices, ya habían sido sentenciadas otras dos mujeres que operaban como partícipes de la organización narcocriminal.

El operativo en la Ruta Nacional 34

Jordan Brandon Mejía Bustamante (de 28 años) fue condenado esta semana a siete años de prisión por la Justicia Federal, tras ser interceptado por la Gendarmería Nacional en la ciudad santafesina de Ceres cuando transportaba más de 100 kilos de cocaína ocultos en su vehículo.

La sentencia fue dictada este jueves por el tribunal integrado por los jueces Luciano Lauria, Emilio Rosatti y Elena Beatriz Dilario durante una audiencia de determinación de pena. Mejía Bustamante fue hallado culpable como coautor penalmente responsable del delito de transporte de estupefacientes, agravado por la intervención organizada de tres o más personas.

Por su parte, el Ministerio Público Fiscal estuvo representado en el proceso por los doctores Jorge Gustavo Onel y Federico Grimm.

El procedimiento y el hallazgo de la droga

Los hechos acreditados en la causa se remontan al 30 de noviembre de 2025, cerca de las 21.50 horas, en el kilómetro 389 de la Ruta Nacional Nº 34, a la altura de la ciudad de Ceres, en el departamento santafesino de San Cristóbal.

En ese sector, efectivos de la Gendarmería Nacional que cumplían tareas en un operativo público de prevención procedieron a detener la marcha de una camioneta Jeep Grand Cherokee Limited, la cual era conducida y pertenecía a Mejía Bustamante.

Los uniformados sospecharon inicialmente de una falla mecánica en el rodado, que emitía un extraño chirrido en la rueda delantera izquierda, por lo que le indicaron al conductor que estacione sobre la banquina. Al ser consultado sobre su itinerario, el ocupante incurrió en notorias contradicciones: primero afirmó que había partido de Córdoba, luego mencionó a Santiago del Estero y finalmente reconoció que su viaje había comenzado en La Quiaca, Jujuy, con destino final en San Nicolás, provincia de Buenos Aires.

Ante las sospechas generadas por la inconsistencia en sus respuestas, y tras consultar a la Fiscalía, se ordenó el traslado del rodado a la sede de la Sección de Seguridad Vial de Gendarmeríam para someterlo a una requisa exhaustiva con la asistencia de «Sasha», un can detector de estupefacientes que marcó la presencia de sustancias ilegales.

Con la correspondiente orden judicial de requisa sobre la camioneta y su conductor, las fuerzas de seguridad incautaron 105,9 kilos de clorhidrato de cocaína. El cargamento estaba fraccionado en 100 paquetes rectangulares de color amarillo —algunos envueltos en papel metalizado y otros con la figura de un delfín y el sello «PREMIUM QUALITY, SATISFACTION GUARANTEED»—, ocultos en compartimientos acondicionados en ambos zócalos, los laterales del baúl y el paragolpes trasero.

Elementos secuestrados

En el marco del procedimiento, la justicia procedió al secuestro de los siguientes elementos:

  • 105,9 kilos de clorhidrato de cocaína.
  • Una camioneta Jeep Grand Cherokee Limited.
  • Un teléfono celular iPhone 13 blanco.
  • Dos tarjetas SIM.
  • Un ticket de peaje de la localidad santiagueña de Fernández, fechado el 30/11/2025.
  • Documentación personal.

Peritajes oficiales posteriores confirmaron que el material incautado poseía una pureza media del 84,4 %, equivalente a 893.888 dosis, con un valor comercial estimado en casi dos millones y medio de dólares.

La traza satelital y la estructura delictiva

El análisis forense de la telefonía celular y el barrido de antena permitieron reconstruir el itinerario. La ruta comenzó el 28 de noviembre en Jujuy y recorrió aproximadamente 780 kilómetros hasta Ceres, con una escala entre las 12.30 y las 17.30 del 30 de noviembre en el Hotel «Vista del Sol», situado sobre la RN 34 en la localidad de Pinto, Santiago del Estero.

La investigación determinó que Mejía Bustamante operaba junto a una estructura delictiva. Elia Iriarte Mendieta, ciudadana boliviana e imputada como coautora, actuó como guía o puntera del cargamento a bordo de un Toyota Corolla, realizando el mismo recorrido e impactando en las mismas antenas de comunicación, además de hospedarse en la habitación contigua del hotel en Pinto.

Iriarte Mendieta también gestionó la compra del vehículo utilizado: el 23 de octubre de 2025 contactó al vendedor en Buenos Aires, el 3 de noviembre concretó el pago en efectivo de 19.000 dólares y tramitó la transferencia en el Registro de la Propiedad Automotor de Pilar a nombre de Mejía Bustamante.

Tras permanecer prófuga, la Fiscalía obtuvo una orden de captura nacional e internacional. El 14 de abril de 2026, personal de la Policía de Seguridad Aeroportuaria (PSA) la detuvo en el Aeropuerto Internacional de Ezeiza cuando intentaba abordar un vuelo hacia Bolivia, portando 33.000 dólares no declarados —lo que originó una causa paralela por contrabando de divisas en la Justicia Penal Económica— y 561.300 pesos. Su situación procesal quedó firme mediante un juicio abreviado en el que aceptó la pena de 7 años de prisión.

Por su parte, Patricia Elizabeth Ávila, pareja de Mejía Bustamante y considerada partícipe secundaria, brindó asistencia logística y financiera. El 28 de noviembre realizó tres recargas telefónicas de $ 10.000 cada una mediante Mercado Pago a las líneas operativas de Mendieta y Mejía para asegurar la comunicación en ruta. Ávila fue condenada mediante acuerdo pleno a 3 años de prisión en ejecución condicional.

Las escuchas y la evidencia

Durante el debate oral se ventiló profusa evidencia informática extraída del teléfono del imputado. El 4 de noviembre de 2025, en medio de las gestiones por la compra del rodado en Buenos Aires, Mejía le escribió a Ávila: «Voy a traficar mucha droga y creo un ártico artificial».

Al día siguiente, Ávila le reprochó: «Ayer bromeaste diciendo voy a viajar una vez más y me voy de vacaciones a la cárcel», a lo que el acusado respondió: «Es una posibilidad, no quiero que sea así, pero sí, no bromeo con mis desgracias».

El 28 de noviembre, día del inicio del viaje, Mejía envió audios que indicaban: «Ya me junté con la señora, me crucé para el otro lado, voy a buscar el auto (…) todo va a salir bien. Voy a activar otro chip», a lo que Ávila contestó: «Es para que podamos salir de las deudas y tener algo juntitos para trabajarlo». En tanto, el 29 de noviembre, el imputado detalló el trayecto: «Tengo que llevar hasta San Nicolás a Buenos Aires, estaba viendo que son diez horas, pero hay una parte que hay desvío que nos tenemos que meter por un camino de tierra».


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