En la belleza de la disparidad, Beatriz Actis abre el cajón de sus archivos inéditos para regalarle al lector nueve historias. El número nueve en la numerología es reconocido por su profundo simbolismo y por ser el último de los números simples. Cae sobre el nueve el esencialismo de ser la llave que cierra un proceso y abre un universo que se diluye en la incerteza de su perfección. Las historias narradas por Actis son un río de letras que fluyen en los distintos paisajes que la autora elige, para diluir una búsqueda incierta hacia un porvenir infinito de posibilidades.
Los protagonistas de estas historias, navegan en sus propias dudas, y huyen quizás sin llegar jamás a sitio alguno. “Todo hombre es como el cónsul de alguna patria que lo ha olvidado” escribe Juan José Saer y es letra elegida por la autora en formato de epígrafe de la obra que condensa de forma poética con el arte de tapa, imagen del artista Adobe Firefly.
“Mi infancia se diluye a veces, en la memoria, en aquel deambular por las terrazas, espiando desde arriba los patios ruidosos durante la semana y desiertos en el fin de la tarde” escribe Actis en el cuento “Sitios poco memorables”, el primero de la colección; un texto que me gusta definirlo como freudianamente rulfiano, donde el arte de la autora muestra la fenomenología estética y, por lo tanto, onírica de las leyes de la condensación y el desplazamiento en el proceso dinámico del sueño.
“¿Dónde habrá luz en la ciudad?/ Capaz de iluminar tus sombras/ Podrán desactivar las bombas” escribió cierto músico y poeta de nuestras tierras olvidado en las propias condenas de sus palabras, porque en cierta medida esa es la búsqueda artística, como escribe William Faulkner “un sueño y un fuego que no puedo dominar, que me apartan de esos cómodos y lisos caminos de solidez y sueño que la naturaleza ha decretado para el hombre” (Historias de Nueva Orleans).
La búsqueda que lleva a un escritor entrado en edad a viajar a Brochero, y de forma azarosa verse en el espejo de la historia argentina. Las bombas, ahí están de nuevo en el magistral cuento “Traslasierra”. Un entramado literario que une a la autora con los maestros de la literatura argentina. Un texto que es una invitación al “Desagravio” de Ricardo Piglia (1967), porque leer “Aire de huir” de Beatriz Actis, es perderse en la textura de una prosa poética única, que solo pueden brindar quienes son capaces de sintetizar con estilo propio, la calidez y la influencia de los grandes maestros, para constituirse como tal.

Contratapa
Los cuentos de Beatriz Actis narran un doble periplo donde el espacio y la interioridad de los viajeros se superponen, como el presente y la evocación que ha llevado hasta allí a los protagonistas. La materialidad objetiva del viaje confronta los tránsitos nebulosos de las subjetividades, como un diálogo impreciso. Lo causal y lo brumoso son la sustancia de esos discursos fracturados donde las claridades asoman en breves destellos. Esa tormenta de fondo, se devela en los refucilos que la anteceden, o en lo que ha quedado en pie después de las tempestades.
Bio
Beatriz Actis (Sunchales, Santa Fe, actualmente reside en Rosario). Autora, entre otros, de «Cruces cierran los campos» y “Los poetas nocturnos” (novelas); “Lisboa” y «Variación sobre la costa litoral» (cuentos), «¿Llueve todavía?» (poesía) y de más de treinta libros de literatura para las infancias. Obtuvo, entre otros, los premios literarios Fondo Nacional de las Artes (en cuento y novela), Fundación Rejadorada/Editorial Multiversa (Valladolid, España, novela), Paralelo cero (Quito, Ecuador, poesía) y, en literatura infanto-juvenil, Destacado de ALIJA/Ibby (cuento). Entre sus libros de Educación figura, entre otros, “Las aulas de literatura” (Premio Isay Klasse – Fundación El Libro). Dirige la colección “Lecturas y escrituras” en Homo Sapiens Ediciones. Ha publicado en Argentina, Brasil, México y España, e imparte cursos de capacitación destinados a docentes y bibliotecarios en Argentina y el resto de Latinoamérica. Entre otras actividades, fue curadora del encuentro de escritoras «Excéntricas: Lecturas y escrituras en los márgenes» en Centro Cultural Parque de España (Rosario) y becaria del FNA en Letras y beca para Formadores. Su obra fue traducida al portugués.
