La noche compartida tuvo un halo de emoción en distintos pasajes de los memorables relatos que tocaron los sentimientos de los asistentes entre los que se contaban familiares y amigos del escritor aportando ese entorno lleno de cálidas miradas y motivando al ejercicio de la memoria, en un viaje por esos momentos que se arraigan en las personas cuando han sido motivados por el disparador de los recuerdos.
Varios fueron los oradores para referirse a la destacada presencia. El presidente de la institución anfitriona, Hugo Ramos, valoró “la importancia de llevar a cabo el encuentro en este ámbito tan adecuado como es la biblioteca” y agradeció a todos los presentes por su participación. Por su parte, el intendente, Mario López, felicitó al autor por esta valiosa obra y entregó una declaración de interés cultural y municipal en reconocimiento a su contribución. En ese marco, la diputada provincial, Mariana Bentos, puso en manos de Aizicovich el documento que declara de interés legislativo el libro. Autoridades locales, vecinos y referentes de la comunidad participaron de este acto que se transformó en un verdadero homenaje a la historia compartida: Claudia Sánchez, viceintendenta; Jaime Vélez, presidente de la comuna de Ingeniero Sajaroff; y los concejales Catalina Binsak y Marilina Barreto, se sumaron a esta celebración de la memoria colectiva.
LA OBRA
El autor, además de agradecer a las autoridades, a la organización y por la presencia de muchos de sus amigos, familiares y público, realizó una recorrida por los capítulos, lo que animó a la participación de los concurrentes. Así mencionó a Moishe Segal. Motorcitos entre peones y alfiles; Dudie, el sastre; Vschebor, director de teatro; Don Tránsito; Compañía Entrerriana de Teléfonos; El ensamble cultural y los equívocos; El cine en Domínguez; La familia Pavé, un imborrable recuerdo; Arnoldo, Goyo, el Bocha; El sol visto desde arriba; La usina y la fábrica; Libros, dulce de higo y otros manjares; Música de fantasía; El básquet; El club, el fútbol y la propaladora; Una carrera excepcional; Vida política: los “hacedores lúcidos”; La vida cooperativa en el Fondo Comunal; Medios de información; El colegio secundario; La escuela agrotécnica; La amenaza antisemita; Desfile de carrozas: Terminando el recorrido…
Osvaldo Quiroga, autor del prólogo de este libro, reconocido internacionalmente por su tarea en el “Museo de las Colonias”, se refirió a la obra, destacando su importancia al plasmar historias que merecen ser recordadas. Además, se encontraba presente Manuel Langsam, autor de “Crónicas Dominguenses”, quien contribuyó con infografías para la realización de esta obra. Quiroga se expresó de esta manera: “Agradezco a mi querido compueblano Horacio Aizicovich la posibilidad de dejar plasmada mi impresión de este, su aporte al conocimiento de una época que vivió y protagonizó en aquellos sus primeros años que marcaron su entrerrianía. Lacho, tan ligado al pueblo y su gente. El gurí-judío-criollo que nunca pudo ni quiso olvidarse de su lugar, con sus calles anchas y entorno pastoriles en el que nació, transcurrió su niñez y adolescencia, por donde cada vez que sus tiempos se lo permiten vuelve, aunque fugaz, a asomarse”.
RECUERDOS
“Lacho nos invita a realizar un recorrido de añoranzas y melancolías por las calles de ripio de Domínguez, esas calles que aun hoy en los días lluviosos sus piedras lavadas regalan sus multicolores formas y figuras. En esas calles que a pie, coche o caballo recorría en la quietud de la siesta pueblerina (momentos claves de recuerdos de infancia). A través de este trabajo, lo cotidiano de entonces se nutrió de momentos compartidos, hoy con la magia que le permite su prodigiosa memoria, los entrega plasmados en un libro a modo de cuentos donde reaparecen personajes, personalidades y hasta los aromas y sabores de su ayer tan presente”.
“Regresar al pueblo con la memoria, desde lo lejos y desde lo alto, como un pájaro en vuelo, le permite ver, transitar y preguntarse: ¿sigue ahí mi casa, mi árbol, mi calle o sigue aquí, tan lejos en la distancia y tan dentro en mis nostalgias? Y si mi calle de ripio está allá y aquí, invitándome a bajar y transitarla, y me obliga a basar en las madrigueras de mi memoria esos rostros, esas situaciones y lugares para que me sigan dando el orgulloso sentido de pertenencia”, agregó Quiroga.
Finalmente reflexionó que “recordar es volver a transitar el corazón. Recordar lo bueno es hacer que la memoria se conecte al sentimiento y hacer que estos recuerdos se compartan, contagien y multipliquen, es la intención que lo movió a regalarnos este trabajo. Por las calles de ripio se convierte hoy en un aporte más a la inagotable fuente testimonial de un pueblo en donde se reflejan a cada paso hechos claves de integración e identidad”.
Al finalizar el evento, se entregaron obsequios al autor, quien, en un gesto de gratitud, donó una parte de los fondos recaudados durante la presentación a la biblioteca local y también para entregar a otra institución del pueblo.
MEMORIAS
Es un libro que recupera memorias de su niñez y adolescencia en la década del 60, cuando se vivían tiempos prósperos en su lugar natal. Sus páginas recuperan anécdotas, vivencias y personajes que pintaron la identidad y la convivencia del pueblo. El progreso tuvo importantes precursores como el padre del autor que junto a otros vecinos pusieron su empeño y trabajo para lograr el crecimiento y bienestar de la comunidad. Una década dorada con industrias en notable crecimiento y prosperidad, la creación de una escuela secundaria con orientación contable para atender la demanda de los jóvenes. El nombre de la obra representa el progreso de esa década, que cambió las calles de tierra por ripio aportando comodidad y color al pueblo, sumado al aroma especial que regalaba cuando los regadores lo humedecían. Vivencias, recuerdos, aromas despiden las páginas de este libro para regocijo del alma de quien lo escribe y de quienes compartieron esos años de infancia. Su presentación en la Biblioteca Popular cierra un círculo virtuoso de reminiscencias porque ese espacio era el favorito de Horacio Aizicovich, donde pasaba horas dedicado a disfrutar la lectura de obras prestigiosas.
“Por las Calles de Ripio” es, sin dudas, un espejo de los momentos de plenitud e inocencia vivido en la colonia judía de Villa Domínguez, donde la esencia criolla y el aporte de la llegada de la inmigración judía se integraron a través de la solidaridad que llevó a la idea de la cooperación, el espíritu pionero, la rudeza del trabajo rural y ese intercambio notorio que pervive, habiendo surgido de una asombrosa coexistencia de costumbres y tradiciones que conforman la identidad.

TRAYECTORIA
Horacio Aizicovich, nació el 19 de septiembre de 1955 en Villa Domínguez, con destacada trayectoria en el cooperativismo argentino. Fue gerente de la Asamblea de Pequeños y Medianos Empresarios (Apyme) y uno de los impulsores de la Ley Nacional PyME. Actualmente es gerente de Recursos Humanos del Banco Credicoop, la entidad cooperativa más importante de América Latina. El ideario cooperativista que vivió desde su niñez, lo ha acompañado toda su vida. Además de su labor institucional, Aizicovich ha escrito numerosas publicaciones sobre pensamiento cooperativo y economía solidaria.

