El hecho tuvo lugar el domingo por la noche, alrededor de las 20, en una propiedad ubicada sobre calle Cervantes al 1600, en Coronda. El propietario de la vivienda, situada a escasas dos cuadras de la Unidad Penitenciaria «Dr. César Tabares», alertó a las autoridades tras observar la extraña presencia de un ave en su patio. Al acercarse, notó que una paloma llevaba adherido a una de sus patas un pequeño bulto, meticulosamente envuelto con cinta aisladora negra.
Intervención policial
Ante la fundada sospecha de un hecho irregular, el vecino dio inmediato aviso a la central del Comando Radioeléctrico. Minutos más tarde, personal de la Brigada Motorizada de la Unidad Regional XV (UR XV) arribó al domicilio. En presencia de los uniformados, el propietario del inmueble autorizó la revisión del misterioso envoltorio.
Elementos secuestrados
Al proceder a la apertura del bulto, se constató la presencia de un teléfono celular marca Samsung, acompañado de su batería, un pin de carga y un chip perteneciente a la empresa Movistar. Todos los elementos fueron secuestrados por orden judicial y trasladados a la Comisaría 1ª de Coronda, donde quedaron a disposición de la Fiscalía en turno para las diligencias correspondientes.

Antecedentes de la modalidad
La utilización de aves para el ingreso o egreso de elementos prohibidos en unidades penitenciarias no es una novedad en la provincia de Santa Fe, y particularmente en la cárcel de Coronda. En episodios anteriores, se ha documentado el uso de estas «palomas mensajeras» para transportar drogas, chips de telefonía, cargadores e incluso armas blancas de pequeñas dimensiones.
Esta modalidad, que denota una combinación de ingenio y precariedad, pone en evidencia las estrategias empleadas por internos y sus cómplices externos para intentar vulnerar los controles de seguridad penitenciarios.
La investigación en curso
Si bien las autoridades no han confirmado oficialmente la vinculación directa de este hallazgo con la Unidad Penitenciaria «Dr. César Tabares», la cercanía geográfica del lugar del hecho y la naturaleza de los elementos transportados orientan la investigación hacia la hipótesis de que el destino final era el interior del penal.
En este marco, el teléfono celular y sus accesorios fueron remitidos a peritajes técnicos. Se busca determinar si el dispositivo se encontraba operativo y si contiene información relevante que pueda aportar datos a la causa, incluyendo posibles comunicaciones o contactos.
