Vecinos del barrio Nueva Esperanza de Santa Fe expresaron su desesperación ante la creciente ola de inseguridad, marcada por el violento ataque con armas blancas a un sereno y constantes robos a toda hora. Ante esta situación crítica, los frentistas reclaman mayor presencia policial, mantenimiento de espacios públicos y una respuesta urgente de las autoridades locales.
Preocupación en Nueva Esperanza: vecinos denuncian inseguridad y abandono en el barrio
La preocupación crece entre los vecinos del barrio Nueva Esperanza, quienes aseguran vivir una situación crítica marcada por la inseguridad y el abandono. Robos a viviendas y vehículos, asaltos en la vía pública, la ausencia de patrullaje policial, agresiones a un sereno y un notorio deterioro del espacio público, con calles en mal estado y yuyales altos, son parte del preocupante panorama que describen.
El reclamo desde la esquina de pasaje 38,5 y calle Piedrabuena
Lucas, uno de los vecinos que se hizo vocero de la situación, resumió el sentir general en la esquina de Pasaje 38,5 y calle Piedrabuena, donde se ubica una garita. «Nos sentimos muy desprotegidos, abandonados, sin seguridad», manifestó. Los hechos delictivos, según su relato, ocurren a cualquier hora del día. «Sufrimos muchos robos, tanto en las casas como en los autos que quedan en la calle, e incluso cuando salimos a tomar el colectivo. No hay un horario que los frene», detalló.
La ausencia de presencia policial y patrullaje es un factor clave, según Lucas, que permite a los delincuentes actuar con impunidad. «Manejan el barrio a su manera, no le tienen miedo a nada. Nosotros estamos presos en nuestra propia casa, no tenemos libertad para salir», lamentó, reflejando la sensación permanente de miedo que viven.
Deterioro del espacio público y la agresión al sereno
Al cuadro de inseguridad se suma un marcado deterioro del espacio público. «Las calles, las plazas, los terrenos están con yuyales muy altos, no hay limpieza en ningún sitio. El barrio está muy abandonado», expresó Lucas. En la misma línea, Delia, otra vecina, confirmó el abandono y sumó detalles concretos: «El barrio está abandonado: yuyales, calles en mal estado, el colectivo no hace el recorrido normal», enumeró.
Delia también denunció hechos de violencia explícita contra quienes intentan cuidar la zona. «Al sereno que habíamos contratado lo amenazaron con un arma blanca, y no es la primera vez; lo tienen a las corridas», afirmó. La vecina agregó una experiencia personal: «A mí me entraron en el patio, tienen una impunidad total», graficó sobre el accionar de los delincuentes.
Un llamado a las autoridades y el intendente
Ante este panorama, los vecinos realizaron un pedido público y enfático a las autoridades, solicitando ser escuchados y que se acerquen a recorrer el barrio. «Queremos hablarle a los políticos que cuando necesitan el voto se acercan, pero después se olvidan de lo que prometen», manifestó Lucas, reflejando el descontento generalizado.
Reconociendo el avance de obras y mejoras en otros sectores de la capital, reclamaron una distribución equitativa de la atención. «Apoyamos el crecimiento de la ciudad, pero no dejemos de lado el norte. Somos vecinos y nos faltan iluminación, mantenimiento y muchas cosas», señalaron. El clamor final fue directo y claro: mayor seguridad, limpieza, provisión de servicios y una efectiva presencia estatal. «Que no se olvide el intendente del vecino», cerró Lucas, en nombre de quienes aseguran vivir con miedo y la sensación de abandono en Nueva Esperanza.
