Después de más de una década recorriendo el mundo y compartiendo sus vivencias, el reconocido viajero santotomesino Pablo Imhoff decidió cerrar una etapa importante. Quien se convirtió en una referencia ineludible para los aventureros de habla hispana, anunció a través de un video especial que se retira de las redes sociales, incluyendo Instagram y YouTube. Según explicó, la falta de motivación y energía para encarar nuevos proyectos, con la magnitud que sus seguidores esperan, lo llevó a tomar esta drástica decisión.
Un nuevo «hogar» en Buenos Aires
Resulta llamativo que quien exploró los paisajes más exuberantes del planeta haya encontrado su lugar en la «selva de cemento». Tras finalizar su emblemático Proyecto Alaska, Imhoff se instaló en un departamento definitivo en Buenos Aires. «Después de 12 años puedo decir que tengo un hogar», confiesa con una tranquilidad que contrasta con sus años de rutas inciertas. Para Pablo, esta nueva etapa se define por los placeres de la vida cotidiana: tener un colchón propio, una cocina y un lavarropas, lujos básicos que le fueron ajenos durante casi 12 años de vida nómada. Aunque muchos se sorprenden de que eligiera la Capital Federal tras conocer tantos destinos increíbles, él es contundente: «Buenos Aires me enamoró». Es allí donde planea vivir este tiempo de introspección, alejado de las cámaras y los posteos diarios.
Honestidad y salud, las razones del cambio
La decisión de Imhoff no es impulsiva, sino el resultado de un análisis profundo sobre la calidad de su trabajo. «No me da para hacer videos de cualquier cosa», explica, rechazando la idea de volcarse a contenidos triviales solo por mantener la relevancia. Para él, si no puede entregar el máximo de calidad y entretenimiento al que acostumbró a su audiencia, prefiere no hacer nada. Detrás de la imagen del viajero incansable, existe un hombre que reconoce el costo de sostener ese estilo de vida. Pablo reveló que actualmente enfrenta problemas de salud física –un disco de la columna «abombado» que le genera dolores constantes desde la espalda hasta la nuca– y que se encuentra realizando terapia. «Los viajes de este estilo tan largos son más difíciles de lo que se ve», advierte, mencionando la soledad y el desgaste mental como factores que a menudo quedan fuera de cuadro en los videos de YouTube.
El legado que regresa a Santo Tomé
Aunque su vida actual transcurre en Buenos Aires, sus raíces santafesinas permanecen intactas. En su despedida, Imhoff recordó con nostalgia a sus compañeras de ruta: la «Econo» y la Gilera. De hecho, mencionó que la moto original se encuentra resguardada en Santo Tomé, mientras que en su nuevo hogar atesora réplicas en 3D que le han regalado sus seguidores como muestra de afecto. Su carrera no solo dejó más de 700 videos y miles de anécdotas, sino también hitos como su reciente charla TED, donde reflexionó sobre la construcción de su marca personal sin haber estudiado marketing, basándose puramente en la autenticidad y el esfuerzo.
Una pausa y una «hoja en blanco»
¿Es un adiós definitivo? Pablo no lo sabe. Define su futuro como una «hoja totalmente en blanco» y un proceso de «reseteo». Sin planes de viaje a la vista ni nuevos proyectos audiovisuales, su prioridad hoy es conectar consigo mismo, retomar el gimnasio, arreglar cosas en su casa con su caja de herramientas –su nuevo «cable a tierra»– y sanar su cuerpo. Antes de apagar la cámara, Imhoff dejó un mensaje final para su comunidad: «Los invito a que ustedes mismos sean los protagonistas de su propia vida». Con la misma valentía con la que un día dejó su trabajo estable para salir a la ruta, hoy el santotomesino Pablo Imhoff se anima a la quietud, demostrando que, a veces, el viaje más difícil es el que se hace hacia adentro.
