El río Paraná se estabiliza en aguas medias bajas a la altura de la capital santafesina

Para tranquilidad de los santafesinos, el río Paraná en la ciudad se mantendrá estable o con una leve recuperación en los próximos días, aunque todavía muy lejos de un escenario de crecida. Los informes del Instituto Nacional del Agua (INA) y el Servicio Meteorológico Nacional (SMN) sugieren que el inicio de una fase de El Niño podría traer más lluvias a sectores clave de la Cuenca del Plata durante el trimestre junio-julio-agosto, un dato importante para nuestra región.

El último reporte del INA estima para el puerto local un rango probable de entre 1,90 y 2,50 metros para las próximas semanas. Es importante recordar que el nivel actual, medido en el Puerto de Santa Fe este lunes, era de 2,35 metros. Estos valores se encuentran muy por debajo del nivel de alerta, que es de 5,30 metros, y del de evacuación, fijado en 5,70 metros.

La influencia de «El Niño» y el panorama regional

La evolución esperada para el río responde a una mejora gradual en los aportes desde aguas arriba. Una mayor descarga desde la represa de Yacyretá, sumada a la recuperación observada en sectores del Alto Paraná y de la cuenca del Iguazú, ayuda a compensar el descenso estacional que ya muestra el río Paraguay. De todas formas, el Paraná seguiría predominando en aguas medias bajas en el tramo que une Santa Fe, Paraná y Rosario, sin que se prevean cambios bruscos a corto plazo.

El escenario general se enmarca en una situación regional que comienza a modificarse. El Boletín de Perspectivas Hidroclimáticas elaborado por el INA y el SMN ha confirmado el inicio de una fase de El Niño-Oscilación del Sur, con una probabilidad cercana al 90% de que este fenómeno predomine durante los meses de junio, julio y agosto.

Para este período, el pronóstico oficial prevé lluvias superiores a lo normal en Misiones y Corrientes, además de señales positivas sobre la cuenca del Iguazú y el tramo no regulado del Paraná. Estas son áreas fundamentales para la generación de caudales que luego llegan a nuestro sistema fluvial argentino. Sin embargo, para el centro de la Cuenca del Plata –donde se encuentra el tramo medio del Paraná–, no aparece por ahora una categoría de precipitación predominante, por lo que la evolución dependerá de cómo se distribuyan los eventos de lluvia en las próximas semanas.

Factores clave en la cuenca y el río Iguazú

En el Alto Paraná brasileño, las lluvias registradas a fines de mayo y comienzos de junio permitieron una recuperación de los embalses. El almacenamiento medio ponderado de las principales represas del sector regulado alcanzó el 75,5%, un valor superior al registrado en la misma fecha del año 2025. Esta disponibilidad de reservas favorece la posibilidad de sostener erogaciones y evitar una profundización de la bajante, aunque los caudales continúan dentro de los parámetros propios del estiaje.

Asimismo, el río Iguazú muestra una recuperación sostenida, tras las lluvias moderadas registradas en su cuenca. El INA advierte que, si se confirman las precipitaciones previstas, podrían generarse repuntes e incluso crecidas ordinarias hacia fines de junio o comienzos de julio, debido a la rápida respuesta hidrológica característica de esa cuenca. En contraste, el río Paraguay inició una fase de descenso gradual después de su ascenso estacional, aunque todavía se mantiene en aguas medias. Este comportamiento limita la recuperación del Paraná, ya que el aporte paraguayo es uno de los componentes centrales del caudal que llega a nuestra zona.

Así, para Santa Fe, el panorama inmediato no anticipa una crecida ni una bajante pronunciada. El Paraná se mantendría oscilante, dentro de valores medios bajos, con una posible mejora leve. La atención estará puesta en la evolución de las lluvias sobre el Alto Paraná, el Iguazú y la cu cuenca de Yacyretá, en un invierno que comienza bajo la influencia potencial de El Niño y con señales de una recuperación hídrica todavía incipiente.


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