Desde Santa Fe, un ingeniero transformó el Mundial en un inédito mapa de energía

Mientras millones seguían con pasión cada partido de la Selección Argentina en el Mundial, la demanda de energía se convertía en otro protagonista silencioso. Para el ingeniero José Stella, docente de la carrera de Ingeniería en Energía Eléctrica en la Universidad Tecnológica Nacional (UTN) Facultad Regional Santa Fe, el evento fue la excusa perfecta para analizar las matrices energéticas de los países que se cruzaron con la Scaloneta, en lo que él denomina «el otro Mundial». Su objetivo fue mostrar una «foto» de lo que ocurre en cada nación a nivel energético.

La «foto» energética de Argentina y sus rivales

Stella, quien también es Magister en Dirección de Empresas y Doctorando por la Universidad Católica de Buenos Aires, comparó variables clave como la demanda y el consumo de energía durante los partidos, la capacidad de las redes eléctricas, la dependencia de hidrocarburos, la generación de energías limpias (eólica, solar), las emisiones de carbono y hasta las metas energéticas de cada país.

Según explicó Stella a El Litoral, Argentina tiene una matriz eléctrica donde el 49% es de bajo carbono. Dentro de este porcentaje, un 7% proviene de generación nuclear, un 23,4% de hidroeléctrica, un 12,7% de eólica, un 3,8% de solar y un 1,9% de biocombustibles. El resto se compone mayoritariamente de gas (48%), seguido por casi un 2% de petróleo (principalmente fuel-diesel oil) y un 1% de carbón.

Al comparar esta situación con la de otros países, surgen diferencias marcadas. Por ejemplo, Argelia, uno de los supuestos rivales analizados, posee una matriz «muy sucia», con solo un 1% de bajo carbono y casi un 99% de gas. En contraste, países europeos como Austria exhiben un 76% de bajo carbono, gracias a una fuerte apuesta por la energía hidráulica (46,1%) y eólica (11,5%), sumado a un 13,2% de solar. Egipto, por su parte, depende en un 79% del gas.

Suiza, otra nación de alto poder adquisitivo y con un consumo eléctrico significativo (alrededor de 7.500 kW/h por persona), se destaca con un 95% de su matriz de bajo carbono, donde el 55% es hidráulica y el 24% nuclear. Estos ejemplos muestran cómo las economías más desarrolladas suelen tener un mayor consumo per cápita y un camino más avanzado en la transición energética.

Desafíos y metas para el futuro energético nacional

La charla con el ingeniero de la UTN Santa Fe también se centró en los desafíos futuros para nuestro país. Stella mencionó el plan de transición para la mitigación y adaptación del cambio climático en Argentina, un programa clave para disminuir las emisiones de gases de efecto invernadero.

Entre los ejes principales para las próximas décadas, destacó:

  • Incrementar las energías renovables: La meta es pasar de un 15-20% actual a un 30% o más para el año 2040. Esto implica aprovechar los grandes vientos de la Patagonia para la energía eólica y la alta irradiación solar del noroeste argentino.
  • Modernización e interconexión de redes: Es fundamental construir nuevas líneas de alta tensión para conectar los centros de generación de energías renovables (Patagonia y el Noroeste) con los grandes centros de consumo, como la Ciudad Autónoma de Buenos Aires (CABA), Rosario, Santa Fe, Córdoba y Mendoza.
  • Fomento de la generación distribuida: Impulsada en Santa Fe con los llamados «prosumidores» (ciudadanos que producen y consumen su propia energía), esta iniciativa debería proyectarse con mayor rapidez para sustituir combustibles fósiles por fuentes limpias.

La eficiencia, clave para el vecino santafesino

Más allá de las grandes obras y las políticas nacionales, Stella puso énfasis en la eficiencia energética, a la que llama el «quinto combustible». Para el experto, la responsabilidad social y la educación son fundamentales. Si bien existen herramientas como el etiquetado de eficiencia para electrodomésticos y automóviles, aún falta aplicarlas y fomentar cambios de conducta en el consumo.

En definitiva, lograr una mayor eficiencia en el uso de los recursos energéticos es una tarea que involucra a todos, desde los grandes generadores hasta cada vecino, impactando directamente en el ambiente y en la economía de los hogares.


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