El politólogo Andrés Malamud sostuvo en el Paraninfo de la UNL, en Santa Fe, que Argentina está «invitada» al desarrollo global, un proceso que depende más de la geopolítica que del Estado. Aunque reconoció diferencias con el presidente Javier Milei sobre el rol estatal, el especialista advirtió que sin inversiones genuinas, el Estado se limitaría a cubrir únicamente las jubilaciones.
Un Activo Geopolítico: Argentina frente a las Oportunidades Globales
Argentina siempre consideró la distancia como un costo intrínseco. El alto valor del flete, que históricamente representó un pasivo, se ha transformado hoy en un activo. Mientras el mundo cuenta con 10 capitales bombardeadas y 40 países involucrados en conflictos bélicos directos o indirectos, Argentina se encuentra alejada de estas zonas de riesgo. Esta posición geográfica estratégica se complementa con la abundancia de recursos esenciales que el mundo demanda: energía, minerales críticos para las nuevas tecnologías y alimentos.
Ante un Paraninfo casi repleto, Andrés Malamud respondió al moderador Adolfo Stubrin sobre por qué considera que Argentina está «invitada» al desarrollo global, a pesar de no ser un país pionero (como Inglaterra con la máquina de vapor) ni heredero (como Estados Unidos o Australia).
«Podemos tener la oportunidad —es un punto polémico y discutible— de que nos inviten, porque el desarrollo endógeno con 46 millones de personas no es posible», aclaró Malamud tras la consulta de Stubrin sobre la situación en las áreas metropolitanas argentinas —en especial en Buenos Aires— y la posibilidad de un Estado «sensato y prudente».
Estado y Desarrollo Global
«La cuestión del Estado es importante porque tendemos a pensar que hace falta organización para aprovechar las oportunidades», reconoció Andrés Malamud. Y agregó: «Cuando yo menciono los tres tipos de países desarrollados (pioneros, herederos e invitados) estoy pensando en oportunidades. La invitación es una condición necesaria, pero no es suficiente.»
Sobre la dicotomía entre Estado y mercado, Malamud afirmó: «Si no tenemos la visión o el instrumento —para muchos el instrumento es el Estado, para otros el instrumento es el mercado— vamos a desperdiciar la oportunidad.» Más adelante, argumentó que, «si miramos el mapa, desmiente la teoría que pone lo institucional como condición de desarrollo, mientras las actividades extractivas generan ‘rapiña’.»
El analista aclaró que, a su entender, «interviene también la geopolítica». Citó como ejemplos el desarrollo de Grecia a pesar de su baja institucionalidad, o la falta de desarrollo en Uruguay pese a su alto estándar en la materia. «Si Grecia estuviera en América Latina, no sería desarrollada con las mismas instituciones y con el mismo Estado que tiene en Europa«, puntualizó.
Geopolítica y Oportunidades de Desarrollo
«Es fundamental la geopolítica, que no es solamente la geografía; es la combinación de geografía con política, es decir, espacio y poder», expuso Malamud en el noveno Conversatorio propuesto por el Grupo Cosmopolita, que busca elevar la conversación pública en un contexto de polarización en las redes.
El experto señaló que Argentina se encuentra «en un espacio que le sirve a los que tienen el poder, y lo usan para desarrollarte». Explicó que México recibió una invitación similar con el NAFTA en la década de los ’90; «lo invitan al desarrollo porque le sirve a Estados Unidos producir más barato con ciertas condiciones, regulando la inmigración y el comercio.»
El analista detalló que México «desperiló esa oportunidad», experimentando niveles de crecimiento importantes, pero sin alcanzar el desarrollo pleno. «No consiguió organizarse de tal manera que la invitación significara que hoy sería más parecido a Canadá que a Brasil«, concluyó.
El Legado y Deterioro del Estado Argentino
Reflexionando sobre el futuro de Argentina, Malamud planteó: «¿Qué va a ser Argentina? No lo sé. ¿Qué herramientas tenemos? No muchas; aunque Argentina tuvo el Estado más desarrollado de América Latina, fue potentísimo.» Citó a Oscar Oszlak para destacar los fundamentos de aquel Estado: «la penetración territorial, la educación, la homogeneización, los aparatos, los trenes, los correos, las oficinas públicas en el último rincón del país, el banco.»
Las provincias argentinas también contaron con Estados poderosos, pero esta estructura se fue deteriorando con el tiempo. El punto de inflexión fue en 1930, cuando Argentina «se cae del mundo» debido a un giro geopolítico. «En 1930 se produce un corte porque la crisis financiera lleva a las potencias a optar y Gran Bretaña opta por el imperio», explicó. Este viraje potenció el desarrollo de países como Australia, Canadá y Nueva Zelanda.
«Nos caemos del mundo, tenemos que industrializarnos, lo hacemos de manera incompleta y en 1975 se agota el modelo de industrialización sustitutiva por una razón muy simple», sintetizó Malamud. La explicación reside en dos motivos: «la escala era pequeña, pero podíamos tirar un poco más, pero el petróleo aumentó.» Destacó que situaciones similares afectan a países desarrollados: «Alemania era un país con crecimiento económico hasta la invasión de Rusia a Ucrania. En ese momento, Europa sanciona a Rusia y deja de comprarle gas barato; a partir de ese momento, Alemania entra en recesión.»
Estrategias Geopolíticas y Apuestas de Alto Riesgo
Malamud puntualizó que Argentina tiene su cuota de responsabilidad en el golpe de 1930, pero no en haber quedado «fuera del mundo».
Explicó que, durante el siglo XX, Estados Unidos fue la potencia hegemónica, si bien con Argentina «no hay complementariedad» porque «producimos lo mismo y ellos son más grandes». Al repasar el surgimiento de Asia, expuso que «China crece como nadie y necesitan lo que nosotros tenemos y nos lo compran».
Por ello, la decisión de Javier Milei de inclinarse hacia Estados Unidos es «una apuesta arriesgada, la podemos llamar loca, pero no tonta». Aclaró: «Estados Unidos está en declinación relativa, pero sigue teniendo capacidad de remolcar a un país pequeño, periférico y vulnerable como nosotros».
«No estoy justificando la decisión de Milei«, enfatizó Malamud, «estoy diciendo que es una opción de alto riesgo y cuando uno hace una apuesta de alto riesgo puede perder todo o ganar mucho. Perón era igual, apostador de alto riesgo.» ¿Cuál fue la apuesta de Perón por el desarrollo? «Primero, que capital y trabajo lo apoyasen.»
«Convenció al trabajo, no al capital y en vez de dos tuvo una columna vertebral, el sindicalismo, que no era su modelo. Él quería corporativismo, no sindicalismo. Él vio la tercera guerra mundial y estuvo cerca: en 1950, en Corea, MacArthur quería tirar la bomba atómica y no lo dejaron. Si había tercera guerra mundial, la autarquía y la distancia y la tercera posición eran la apuesta correcta», detalló.
El Rol del Estado y la Paz Social en Argentina
«Las oportunidades se están generando y el Estado es lo que te permite amortiguar las malas apuestas y aprovechar las buenas apuestas. En cualquier circunstancia es bueno tener un buen Estado», aclaró Malamud.
El punto de desacuerdo con Milei, según el analista, radica en la concepción de un buen Estado. Sin embargo, observó que el propio presidente «abandonó su equipo dolarizador» para optar por «el de [Mauricio] Macri (Caputo, Sturzenegger)».
«Su gobierno sobrevivió a tres crisis por el Swap chino, el rescate norteamericano y el apoyo del Fondo Monetario Internacional (FMI). Es decir, el mayor Estado comunista (China), el mayor Estado capitalista (Estados Unidos) y el club de todos los Estados. Son los anarcocapitalistas más locos del mundo», comentó Malamud irónicamente.
Aclaró que esta situación «demuestra que no pensamos tan diferente, hablamos diferente. Pero en el fondo, los que defendemos un papel para el Estado sabemos que ese papel no puede ser completo y no puede ser como en el pasado.»
En este contexto, subrayó un desafío estructural: «El 45% del presupuesto nacional se gasta en jubilaciones y va a crecer. ¿Qué Estado se puede tener con el presupuesto restante? Hace falta apelar al mercado y a que las empresas inviertan en tecnología, innovación y conocimiento.»
Finalmente, Malamud rescató que Argentina tiene «mejor convivencia política y menos violencia» que el resto del mundo. «Es un país que tiene paz social, aunque no siempre fue así (los ’70)», afirmó. Recordó los festejos de 5 millones de personas celebrando pacíficamente el Mundial de Qatar, cuando «el Estado desapareció y la sociedad se autogestionó. No hay muchas sociedades en el mundo que se autogestionen pacíficamente como Argentina«, concluyó.
