Santa Fe: el histórico ex Correo Central del centro, en abandono y refugio de personas en situación de calle

El histórico edificio del ex Correo Central en Santa Fe capital, declarado patrimonio arquitectónico, presenta un abandono total: vidrios rotos, revoques caídos, acumulación de basura y humedad con riesgo de desprendimientos. La emblemática estructura es utilizada como refugio precario para personas en situación de calle, que incluso realizan sus necesidades en su interior. Esta grave situación evidencia la desidia sobre uno de los íconos de la ciudad.

El deterioro alarmante de un emblema santafesino

El edificio del Correo Argentino, un verdadero ícono arquitectónico de nuestra ciudad, se presenta hoy como una triste postal de abandono y desidia. El Litoral ha venido alertando sobre su estado, y cada nuevo relevamiento confirma que el pronóstico sigue siendo desfavorable. Quien transite por Av. 27 de Febrero al 2300, a metros del Puerto local, no puede evitar notar el visible deterioro que afecta a esta joya de nuestro patrimonio.

Un edificio que se desmorona a la vista de todos

Al recorrer la fachada del inmueble, se observa una realidad desoladora. Las ventanas inferiores muestran roturas significativas en sus vidrios, dejando ver el interior de la planta baja con pallets de madera y trastos viejos, como sillas y tablones, donde años atrás funcionó la Administración Provincial de Impuestos (API). En muchas paredes y columnas, el revoque se ha caído, y las superficies están invadidas por pegatinas y pintadas que afean aún más el conjunto. La implacable humedad ya ha carcomido el techo de la fachada, una situación que genera preocupación ante la posibilidad de desprendimientos. Al alzar la mirada, la estructura central exhibe ventanales con sus chapones oxidados y persianas entreabiertas, dando una imagen lúgubre, como ojos tristes que miran hacia el sector portuario.

Un problema de salud pública y convivencia

La falta de mantenimiento no solo impacta en la estética del edificio. En el área donde solían lucir las clásicas venecitas blancas y rosa tenue, las palomas han establecido su dominio, dejando centenares de aves y pequeñas «montañas» de heces que caen al suelo. Además, en todo el tramo de la fachada que da a la Avenida, entre Mendoza (a pasos del Cemafe) y la cortada Falucho, la basura se acumula: botellas, plásticos y bandejas de comida. El olor a orina se vuelve insoportable, y sobre el techo de la vieja entrada principal, se ven cartones con nylons, indicios de que personas en situación de calle buscan allí un precario refugio en las frías noches de Santa Fe capital.

La historia de una preocupación sin respuestas

El desinterés por el Correo Argentino no es nuevo. Los antecedentes más cercanos de acciones para revertir esta situación se remontan a 2024, cuando a finales de junio se realizó un emotivo y multitudinario abrazo simbólico al edificio, impulsado por el Colegio de Arquitectura y Urbanismo -Distrito 1-, referentes académicos y estudiantes de facultades de Arquitectura (como Fadu/UNL), además de asociaciones gremiales ligadas al Correo. Sin embargo, la historia de esta lucha es aún más larga: 20 años antes, el 17 de junio de 2004, un centenar de estudiantes, docentes y representantes de diversas organizaciones llevaron a cabo el primer abrazo simbólico, alertados por el mismo visible deterioro. Desde entonces, a pesar de los llamados de atención, nada se hizo para preservarlo.

Las gestiones del Concejo que no prosperaron

Desde el Concejo de Santa Fe, también se intentó intervenir. En agosto de 2004, se sancionó una comunicación solicitando a la Provincia que iniciara gestiones ante Nación para procurar un permiso de uso prolongado del edificio. La intención era clara: restaurar el emblemático inmueble y, una vez rehabilitado, ubicar allí dependencias provinciales que carecieran de lugar propio o que necesitaran reubicarse para mayor beneficio de la ciudadanía. Sin embargo, como es sabido, el edificio es patrimonio del Estado Nacional, que desde hace décadas se desentendió de su restauración y recuperación, propiciando su alarmante deterioro actual.

Un legado arquitectónico de valor incalculable

Este edificio, proyectado en 1948 por los arquitectos José María Spencer y Walter Finkbeiner e inaugurado el 25 de mayo de 1959, fue parte de un plan nacional de sedes postales. Su obra responde a una composición racionalista, de líneas sobrias y volumetría clara, con una marcada impronta horizontal y un lenguaje despojado de ornamentos. Su estructura de hormigón armado permitió amplias plantas libres y una organización funcional acorde a los requerimientos del servicio postal y de telecomunicaciones de la época. Su fachada, modulada y austera, combina llenos y vacíos con criterios de ritmo y proporción. Su escala y emplazamiento estratégico —frente al Parque Alberdi y en vínculo con el área portuaria— le otorgan un carácter monumental y lo consolidan como un hito del paisaje urbano, tal como lo destacara este diario. El arquitecto Luis Müller, profesor e investigador de Fadu-UNL y experto en patrimonio, había explicado a El Litoral que es un ejemplo clave de la arquitectura de la Segunda Posguerra en Argentina, de la corriente moderna y el racionalismo funcionalista.


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