La Cámara Argentina de Comercio y Servicios (CAC), la Confederación Argentina de la Mediana Empresa (CAME), la Unión de Entidades Comerciales Argentinas (UDECA) y la Federación Argentina de Empleados de Comercio y Servicios (FAECyS) suscribieron un nuevo acuerdo en el marco de la paritaria para la actividad mercantil.
Las partes pactaron un incremento salarial del 5,7% sobre las escalas de las remuneraciones básicas del CCT N° 130/75 para lo que se tomarán como base de cálculo los valores expresados para el mes de junio de 2026, más las sumas de carácter no remunerativo hasta esa fecha.
La suba del 5,7% se abonará dividida en un 1,9% a partir del mes de julio de 2026; 1,9% a partir del mes de agosto de 2026 y 1,9% a partir del mes de septiembre de 2026.
Además, las partes acordaron prorrogar la incorporación de la suma fija no remunerativa de $120.000 vigente para su incorporación a las escalas básicas convencionales con la siguiente fórmula: $20.000 con los básicos del mes de diciembre de 2026, $20.000 con los básicos del mes de enero de 2027, $20.000 con los básicos de febrero de 2027, $20.000 con los básicos de marzo de 2027, $20.000 con los básicos de abril de 2027, y $20.000 con los básicos de mayo de 2027.
Por otra parte, se pactó el otorgamiento de una asignación extraordinaria y por única vez, de carácter no remunerativo y no acumulativo, por el importe de $ 50.000 que se liquidará en dos partes junto con el sueldo del mes de julio de 2026 y con el sueldo de agosto de 2026.
Las partes volverán a reunirse en octubre, pero, a pesar del cierre de la negociación, los gremialistas tienen algunos reparos.
“Sabíamos que este trimestre que abarca julio, agosto y septiembre se iba a cerrar rápidamente. No es tal vez lo que queríamos, ya que queremos recuperar más, pero es lo que se pudo negociar con las cámaras empresarias y la gente estaba muy ansiosa por ver cuál era la recomposición”, aseguraron desde el Centro Empleados de Comercio de Concordia.
“Una gran cadena”
Juan José Simonetti es el secretario general del gremio mercantil en Concordia. Tras el acuerdo, contó a Mirador Entre Ríos cómo fue la negociación, por qué cerraron esos porcentajes y por qué no colma las expectativas de los comerciantes.
“Las paritarias no son libres porque el gobierno impone condiciones. El Ministro de Economía de Nación se encargó de ir a todas las instituciones grandes formadoras de las paritarias a decir que las paritarias no podrían superar el 2%. Venimos por debajo de la inflación, pero realmente no hay otra manera porque si no negociamos el Ministerio no homologa y al no homologar el acuerdo, los empresarios no pagan porque dicen que sin esa homologación no pueden dar ningún paso. Es una gran cadena que nunca beneficia al trabajador”, aseguró.
Al referirse a esa incómoda situación, el gremialista expresó: “Mucha gente nos cuestiona, nos pregunta por qué negociamos el 1,9% si sabemos que eso está por debajo de la inflación. Estuvimos casi 6 meses sin aplicar la paritaria porque el gobierno puso una negativa y no pudimos reunirnos. Lamentablemente la recuperación del salario es por debajo siempre de la inflación. Perdimos ya un porcentaje cercano al 50% del salario”.
Simonetti también habló acerca de la actualidad del comercio. Esta semana se conoció que las ventas a nivel nacional en supermercados cerraron mayo con una caída real del 0,7% interanual, la quinta baja consecutiva. Entre Ríos está en el lote de las provincias más golpeadas con una reducción acumulada del 6,2% en cinco meses. “No tenemos consumo. Las cámaras empresarias señalan que las ventas caen todos los meses, tanto de manera interanual como mensual. En este contexto, no sé cuál es el programa que podría lograr, por un lado, la recuperación del empleo y, por otro, la recuperación de las empresas, que están atravesando una situación muy grave. Cada vez cierran más compañías; se habla de unas veinte mil por día. Eso es lo que está ocurriendo, y realmente no sé qué medidas podrían tomarse en este momento para revertirlo, así como tampoco sé cómo se podrían mejorar las paritarias en medio de toda esta situación”, mencionó.
Al ser consultado acerca de la realidad en los comercios de Concordia, explicó: “El año pasado tuvimos 345 bajas en todo el año. Hoy, pasado junio, ya superamos las 500. Habrá que ver cuál es el comportamiento de aquí en adelante, si esta tendencia continúa de manera más fuerte o más lenta. Pero, en definitiva, no vienen siendo buenas las noticias. La única novedad buena es que tal vez abra un supermercado en el corto plazo, pero pueden sumar como mucho 8 altas, y al mismo tiempo tal vez se de un número superior de baja. Lamentablemente no es buena la situación”.
Un río amenazante
El Centro Empleados de Comercio de Concordia tiene una sede en la zona de costanera. Allí los afiliados tienen salones que pueden ocupar para eventos, parrillas, la pileta y hasta un recreativo para sus hijos. En pocos meses el Fenómeno El Niño llegará y ese espacio se verá cubierto por el agua.
“Ahora hubo una creciente chica y empezamos a desarmar todo y, obviamente, se suspenden todas las actividades por el tiempo que demore este fenómeno. Más allá de que nos dicen que la creciente que viene desde octubre en adelante será larga, esperamos que no sea tan grande, porque cuanto peor es, más daños provoca. Y, por supuesto, después se necesitan muchos más recursos para volver a poner todo en funcionamiento. Cada vez que llega una creciente hay que invertir nuevamente, porque el agua daña mucho y, cuando permanece durante mucho tiempo, afecta aún más cosas”, contó Simonetti.
Acerca de los comerciantes de la zona de costanera, especificó: “Al igual que nosotros con el salón, ellos van teniendo reportes y saben cuándo prepararse para salir. Sacamos todo y, cuando el agua baja, hay que hacer una reinstalación: lavar, sopletear la cañería y dejar secar, porque la humedad afecta muchas cosas. La tarea de desarmar no lleva tanto tiempo; lo que sí demanda mucho más es todo el trabajo posterior. No se trata solo de quitar el barro, hay trabajos de pintura, de electricidad, hay que esperar que se seque y todo eso lleva un tiempo que hace perder mucho dinero a los comerciantes, que deben reinventarse mientras no pueden trabajar”.
Entre la disconformidad por negociaciones que “no cierran” para los comerciantes y la amenaza del río, la crisis del sector se magnifica en Concordia.
