La trayectoria deportiva del concordiense Diego Jara sigue sumando capítulos destacados, aunque esta vez la acción se traslada del área rival al banco de suplentes. Tras consolidar una extensa carrera como futbolista profesional e iniciar sus primeros pasos en la dirección técnica en el Juventus FC nicaragüense, «La Joya» alcanzó un hito clave en su incipiente trayectoria en los mandos tácticos, fue convocado para integrarse al cuerpo técnico de la Selección Sub 15 de Nicaragua.
Esta oportunidad internacional llegó pocos meses después de que asumiera la dirección técnica del equipo de Segunda División del país centroamericano, consolidando un veloz ascenso que refleja su crecimiento profesional.
El camino hasta el plano internacional comenzó en su Concordia natal y demandó un cambio de mentalidad decisivo, salir de la zona de confort. El exdelantero de Colegiales reconoció que aceptar proyectos lejos de su tierra de origen resultó fundamental para ampliar su visión del fútbol y adquirir metodologías de trabajo distintas. “Arranqué en Concordia, fui sumando experiencia, capacitándome y tratando de crecer en cada lugar donde me tocó estar. Eso me fue abriendo puertas hasta llegar a esta posibilidad”, señaló, y destacó que la adaptabilidad a nuevos contextos es una herramienta indispensable para el DT moderno.
Actualmente, el proyecto del seleccionado juvenil se encuentra en plena fase de cimentación. Previo a los primeros entrenamientos, el cuerpo técnico realizó un exhaustivo recorrido por diversos departamentos nicaragüenses evaluando jóvenes talentos. Jara detalló que el propósito supera la mera selección de futbolistas, ya que el objetivo de fondo es forjar un perfil competitivo claro.
“Disfruto mucho”
En diálogo con Mirador Entre Ríos, el jugador compartió detalles acerca de su trabajo, su vida en Nicaragua y la importancia de ayudar en las categorías formativas.
“Llegué a Nicaragua para ser el técnico de Juventus Fútbol Club, pero la vida me llevó hacia otro lado y ahora estoy en la selección nacional sub-15, enfocado en la formación de los jugadores y en darles una base sólida para que dentro de dos años lleguen mejor preparados a la sub-17. El técnico, Pablo Elier, se contactó conmigo. Trabajamos dos meses juntos yendo a ver jugadores mientras él estuvo en la misma ciudad en la que yo estaba; lo acompañé y tuvimos varias conversaciones. Le gustó mi perfil, charlamos y me comentó la propuesta. Después de esperar unos meses, la posibilidad se concretó y la verdad es que es algo que me llena de alegría e ilusión, como todo lo que esté ligado al fútbol. Lo voy disfrutando como cuando jugaba, pero ahora desde el otro lado de la línea y haciendo lo que más me gusta, que es enseñar, dejarles algo a los chicos que recién están empezando y mantenerme dispuesto a seguir aprendiendo. Uno nunca deja de capacitarse, sobre todo porque en esto todo cambia continuamente, entonces cuando llega una posibilidad así no hay que desaprovecharla”, contó al referirse a cómo llegó al lugar que hoy ocupa.
Para poder seleccionar a los adolescentes que vestirán la camiseta nacional, el entrerriano tuvo que recorrer varios lugares y hacer un seguimiento. “Visitamos muchos departamentos para ver jugadores. Convocamos en distintas zonas para que los chicos de los municipios más cercanos puedan acercarse, también hay muchos de academias que aprovechan las convocatorias. A veces nos llegan entre 140 y 150 chicos y tenemos que evaluarlos en el lugar. No solo vemos si alguien se destaca como jugador, sino también cómo se adapta si lo cambiamos de posición —por ejemplo, si un lateral derecho puede jugar de volante o extremo—. Evaluamos muchas cosas, tratamos de ver cómo entiende una consigna, su técnica, su lectura táctica, cómo resuelve en cancha y su capacidad de adaptación. Hoy tenemos una base de 30 futbolistas, pero mantenemos un seguimiento de cerca a unos 300 chicos de distintas zonas por cualquier eventualidad. A veces sufren lesiones o surgen inconvenientes con la documentación. De hecho, ya estamos trabajando en todo lo relativo a trámites y papeles personales para no tener ningún problema cuando nos toque viajar a los partidos amistosos”, explicó el exdelantero.
No es la primera vez que Jara enseña a adolescentes. En Paraná tuvo la escuela de delanteros y entrenó chicos de 12 a 15 años. “Como ya trabajé con juveniles sé cómo prepararlos, enseñarles y tomarme el tiempo necesario para que comprendan y tomen los consejos. Siempre dije que si tenemos que corregir un concepto 20 veces para que salga bien o se entienda, lo vamos a hacer. La idea es que no sientan que los estamos castigando, sino enseñarles a interpretar momentos, cómo parar una pelota, perfilarse o cómo ocupar el espacio que deja un compañero. Ya traía esa experiencia y ahora la aplico en la selección para formarlos de la mejor manera. Están en plena etapa de desarrollo y en condiciones ideales para incorporar todos los conocimientos que exige el fútbol, por eso es un trabajo muy lindo de hacer”, aseguró.
Al referirse a cómo le resulta el trabajo, el exjugador fue claro: “Lo disfruto mucho. Si le preguntas a cualquier técnico si quiere dirigir a nivel juvenil o mayor, te va a decir que primero va al juvenil, es lo más lindo y un muy buen escalón para aprender y tratar con grupos. A mí me pasó rápido esto de llegar a una selección, hoy lo disfruto y trato de vivir el día a día trabajando y con los pies sobre la tierra. En lo personal me siento muy orgulloso y percibo el cariño de la gente, que me ha mandado muchos mensajes. Eso es algo hermoso, me llena un montón y me hace sentir que voy por el buen camino”.
