La discusión sobre la seguridad vial en Santa Fe suele quedar atrapada en estadísticas frías de víctimas fatales y vehículos involucrados. Sin embargo, detrás de cada número hay una conducta, una decisión de segundos y consecuencias que se extienden durante toda la vida.
Franco Romanello, referente de la asociación civil Factor Vial, explicó a CyD Litoral que el desafío central en nuestra capital no pasa solamente por sancionar, sino por lograr que quienes circulan incorporen una verdadera percepción del riesgo. La reflexión surge tras conocerse los datos de la Agencia Provincial de Seguridad Vial, que registró 231 víctimas fatales en el territorio provincial entre el 1° de enero y el 23 de agosto de 2026, con los motociclistas como el sector más golpeado al representar el 46,8% de los casos.
Llevando la mirada a la realidad urbana de Santa Fe, los números locales marcan 34 siniestros con víctimas fatales en lo que va del año, un promedio alarmante de un hecho trágico por semana.
Peatones, motos y autos en la convivencia urbana
Uno de los puntos clave señalados por Romanello es el rol de los peatones. Las calles de la ciudad cuentan con sendas peatonales demarcadas y una línea de detención previa para los vehículos. No obstante, este espacio fundamental para la seguridad no siempre se utiliza de manera correcta.
El respeto por la senda no es una sugerencia estética, sino una herramienta vital contemplada en los exámenes de licencia de conducir. A la par, existe una responsabilidad ciudadana al caminar: cruzar por fuera de los lugares habilitados incrementa las variables de riesgo y reduce el margen de reacción de los conductores.
La misma lógica se aplica a la intensa circulación de motos, bicicletas y automóviles que caracteriza el parque automotor santafesino. Los datos provinciales son claros sobre la vulnerabilidad: de las 231 muertes viales hasta el 23 de agosto, 108 involucraron a motociclistas, quienes junto a los peatones sufren las consecuencias más severas ante cualquier impacto.
«A mí no me va a pasar»: el peligro de minimizar el riesgo
Para el especialista, el obstáculo más difícil de remover es la falsa sensación de seguridad resumida en la frase «a mí no me va a pasar». Exceder los límites de velocidad, ignorar la prioridad de paso en esquinas, usar el celular al volante o circular sin elementos de protección son decisiones cotidianas que multiplican el peligro en las calles santafesinas.
Desde Factor Vial remarcan que la educación no debe agotarse en el trámite de la licencia. Conducir, pedalear o caminar son roles dentro de un sistema compartido donde la prioridad es prevenir antes que lamentar de quién fue la culpa tras un choque.
Trabajo territorial y el desafío que viene
Para abordar esta problemática, la asociación civil mantiene reuniones con el Ejecutivo municipal y el Concejo Municipal para aportar experiencia territorial. Además, desarrollan actividades de concientización en escuelas y barrios alejados del centro.
Romanello insiste en que escuchar a los vecinos es indispensable antes de aplicar cambios de circulación o instalar reductores de velocidad en las calles de los barrios.
En paralelo, Santa Fe se prepara para un escenario de gran afluencia de gente con la llegada de los Juegos Suramericanos. El desafío no será solo ordenar el tránsito cotidiano de los santafesinos, sino adaptar las arterias locales para recibir a visitantes ajenos a la dinámica de la ciudad, consolidando una red vial donde los controles, la infraestructura, la educación y la responsabilidad individual vayan de la mano.
