A dos años y medio del crimen del cambista Carlos Alberto «Pelusa» Farías, asesinado en el interior de un local comercial de la peatonal de la ciudad de Santa Fe, la causa quedó formalmente encaminada al juicio oral y público tras completarse este lunes el sorteo de los cuarenta y seis ciudadanos preseleccionados para integrar el jurado popular. El acto judicial se desarrolló en los tribunales locales con la participación del juez penal Pablo Spekuljak, los fiscales del Ministerio Público de la Acusación y la defensa del único imputado, Augusto Joaquín Monzón, quien afrontará el debate bajo la acusación de homicidio agravado criminis causa para procurar la impunidad en el robo.
Demoras y conformación del tribunal
Tras un imprevisto que provocó demoras, este lunes se realizó la audiencia de sorteo de jurados para el juicio por el crimen del cambista Carlos Alberto «Pelusa» Farías, asesinado en febrero de 2024 en el interior de un local comercial ubicado en la peatonal de la ciudad de Santa Fe.
El acto judicial fue presidido por el juez penal Pablo Spekuljak y contó con la participación de los fiscales Andrés Marchi y Gonzalo Iglesias, el querellante Martín Risso Patrón, el defensor particular Gabriel Martín y el imputado Augusto Joaquín Monzón.
Si bien su inicio estaba previsto para las 8.30, el sorteo se realizó cerca de las 10 de la mañana porque el penal en el que está alojado el acusado no lo conectó al horario establecido, en cumplimiento de la resolución del Ministerio de Seguridad que dispone que los presos no sean trasladados a tribunales, sino que participen de las audiencias de forma remota.
El listado de cuarenta y seis personas, veintitrés hombres y veintitrés mujeres, fue seleccionado aleatoriamente del padrón confeccionado por las autoridades para el nuevo proceso. Los ciudadanos serán citados para la audiencia de selección de jurados, previa al inicio del juicio, donde las partes podrán realizar cuestionamientos y objetar participaciones antes del comienzo inmediato del debate oral.
La hipótesis fiscal y el pacto fatal
Para el Ministerio Público de la Acusación (MPA), el crimen del arbolito fue un homicidio agravado criminis causa. La fiscalía sostiene que Monzón planeó el encuentro con Farías bajo el pretexto de un cambio de divisas para luego ultimarlo y borrar los rastros.
La víctima llevaba dos décadas operando en la esquina de San Martín y Tucumán, y antes de desaparecer le había comentado a su familia que efectuaría un negocio importante. Las cámaras de seguridad de la zona captaron al cambista encontrándose con Monzón en la peatonal y luego ingresando al local de indumentaria «California Bay» a las 13.30 del 21 de febrero de 2024. Dos horas más tarde, del comercio sólo salió el acusado.
El cuerpo de Farías fue hallado el 26 de febrero en el depósito del comercio, oculto bajo bolsas de ropa y con signos de haber sufrido una violencia desmedida. En un pasillo cercano hallaron su morral con apenas 200 dólares, cuando se sospecha que llevaba consigo una suma cercana a los 20.000 dólares.
Monzón fue acusado de haber asesinado a Farías para lograr impunidad en el robo del dinero que el arbolito tenía. Ante esto, la fiscalía y la querella solicitarán que sea condenado a prisión perpetua.
La estrategia de la defensa
Por su parte, la versión de los hechos propuesta por la defensa difiere sustancialmente. Ya en la audiencia preliminar plantearon que el crimen no debería encuadrarse en un homicidio criminis causa, sino en un homicidio preterintencional.
En esa línea, sostienen que la muerte de Farías no fue producto de un plan premeditado ni de una voluntad de matar, sino el resultado accidental de una discusión que escaló en violencia física y culminó con una caída fatal de la víctima.
El principal objetivo de esta postura técnica es evitar la aplicación de la pena perpetua. Dicho planteo fue rechazado en su momento por el bloque acusador y será materia de debate durante el juicio.
