La campaña algodonera 2025/26 en el centro norte de Santa Fe concluyó con una superficie cosechada de 76.100 hectáreas y una producción de 129.405 toneladas, según el informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) de la Bolsa de Comercio de Santa Fe. Tras seis semanas sin precipitaciones, las lluvias registradas a finales de septiembre en la región aportaron un alivio fundamental para recomponer la humedad superficial y mejorar las condiciones del trigo.
Cierre de la campaña algodonera y un balance marcado por el clima
La campaña algodonera 2025/26 llegó a su fin en el centro norte de Santa Fe, registrando una superficie cosechada de 76.100 hectáreas, un rinde promedio de 1.700 kilos por hectárea y una producción final de 129.405 toneladas. Los datos se desprenden del último informe del Sistema de Estimaciones Agrícolas (SEA) que elabora la Bolsa de Comercio de Santa Fe, con información relevada entre el 23 y el 29 de septiembre.
El tramo final de la trilla estuvo condicionado por un escenario de déficit hídrico, caracterizado por la ausencia de precipitaciones durante aproximadamente seis semanas. Si bien el ingreso de un frente de tormenta en la última semana modificó el panorama, las lluvias mostraron una intensidad muy variable según la zona, limitando la actividad de la maquinaria agrícola que debió concentrarse principalmente en el departamento Nueve de Julio.
Menor superficie y un ciclo condicionado
El ciclo 2025/26 había comenzado con una intención de siembra de 85.000 hectáreas, de las cuales finalmente se implantaron 83.700 hectáreas, alcanzando una superficie cosechada de 76.100 hectáreas. Al realizar la comparativa con la campaña anterior —cuando se habían implantado unas 106.100 hectáreas—, se observa una retracción interanual de entre un 22% y un 24% en el área agrícola destinada al cultivo.
Con la culminación de las labores en las zonas algodoneras este y oeste de la provincia, el balance muestra que, tras un inicio favorable con buena disponibilidad de agua útil, los registros térmicos elevados y la irregular distribución de las lluvias durante la fructificación castigaron al sector oeste. Hacia el cierre, las precipitaciones demoraron las tareas de recolección, exponiendo la fibra a condiciones que afectaron su calidad final.
El alivio hídrico y su impacto en los perfiles
La escasez de agua en los perfiles de suelo, que se extendió por seis semanas, encontró un freno con las lluvias registradas entre el 23 y el 29 de septiembre. Las precipitaciones permitieron recomponer la disponibilidad superficial en los primeros centímetros del suelo (de 0 a 20 centímetros), un aporte de vital importancia para los cultivos de invierno en una etapa clave.
Para el trigo, el agua llegó en plena floración e inicio de la fructificación. Aunque el impacto definitivo sobre el potencial de rendimiento se terminará de evaluar con el correr de las semanas, las plantas lograron recuperar el color verde intenso en sus lotes, revirtiendo las tonalidades verde amarillentas provocadas por las restricciones en la absorción de nitrógeno. En paralelo, los productores avanzaron con aplicaciones de fertilización nitrogenada y labores de monitoreo en la zona núcleo regional.
Arranca la campaña 2026/27 con girasol y maíz temprano
Mientras se consolida el balance de la cosecha fina y del algodón, el centro norte santafesino ya puso en marcha el ciclo agrícola 2026/27. La intención de siembra para el girasol se ubica en las 170.000 hectáreas en el área de estudio, donde ya se detectan lotes en desarrollo vegetativo en el centro norte del departamento General Obligado, con plantas que alcanzaron el estadio V4 (cuarto par de hojas verdaderas).
Por su parte, el maíz temprano o de primera proyecta una superficie de 98.000 hectáreas. Las primeras labores de implantación y lotes en proceso de emergencia ya se observan en el centro sur del departamento Las Colonias. Con un mercado de granos atento a los costos, los precios internacionales y los vaivenes macroeconómicos —incluyendo la discusión sobre retenciones y las proyecciones del USDA—, la disponibilidad de agua en los perfiles vuelve a posicionarse como el factor determinante para sostener el desarrollo inicial de la nueva campaña.
