Responsabilidad individual y social
Aunque el coronavirus continúa siendo un problema, muchas personas se están organizando para pasar Nochebuena en familia o con amigos. Y si bien lo ideal es reducir al máximo los encuentros sociales, es crucial difundir la información para extremar las medidas sanitarias y reducir riesgos que pueden darse en los momentos de ocio y nocturnidad.
Guillermina Ferraris
redaccion-er@miradorprovincial.com
Se acerca el fin de año y en la Argentina, como en la mayoría de los países, la costumbre que reina suele ser la del clima festivo y en compañía de familiares o amigos. Sin embargo, el coronavirus sigue estando entre nosotros y es importante poder seguir cumpliendo, con el máximo rigor posible, las medidas de seguridad e higiene. Además del respeto por las normas vigentes, hay información disponible que puede ser tenida en cuenta para reducir riesgos.
Pero ¿de dónde viene esta idea de aceptar la realidad de hecho y en vez de acudir a la vieja fórmula de la prohibición, se opta por difundir la información necesaria para que la persona que se está exponiendo pueda reducir riesgos, daños y vulnerabilidades al máximo?
El colectivo de divulgación científica El Gato y La Caja define este modelo como “un conjunto de ideas y estrategias orientadas a reducir las consecuencias negativas de ciertos comportamientos humanos: brindar clases sobre educación sexual en la primaria, repartir preservativos en la playa durante el verano para reducir la prevalencia del embarazo no deseado e infecciones de transmisión sexual o promover el uso de casco cuando se maneja una moto o del cinturón de seguridad en el auto son algunos ejemplos”.
Es un modelo estratégico que, con la suficiente voluntad política, puede convertirse en una forma de construir política pública. También puede darse en diferentes escenarios: así como es utilizado en muchos países el ámbito de las drogas desde la década del 80, puede igualmente ser utilizado en un contexto de pandemia, en el que las subjetividades y deseos individuales siempre pueden pesar más que lo políticamente correcto o lo sanitariamente conveniente.
Con información
El combo “pandemia + celebraciones de fin de año” trae aparejado muchos riesgos que podrían ser evitados si las personas fueran alertadas con suficiente tiempo y la debida información necesaria.
Por un lado, el paradigma de reducción de riesgos entiende que el fenómeno del uso de sustancias, tanto legales como ilegales, es complejo, multifacético y que es parte de la realidad de nuestro mundo. Ante esta situación, elige minimizar los riesgos y los daños asociados al consumo de los usuarios, en lugar de ignorarlos o perseguirlos, sin que esto implique −de ninguna manera− restarle importancia al real peligro asociado al uso de sustancias psicoactivas.
Por otro lado, durante el cierre de un año convulsionado, en el que muchas personas han tenido que pasar tiempo lejos de sus seres queridos, al igual que las autoridades sanitarias de algunos países de Europa, el Ministerio de Salud de la Nación elaboró un listado de recomendaciones para minimizar el riesgo de transmisión de coronavirus durante las celebraciones de Navidad y Año Nuevo.
Recomendaciones
Entre las principales medidas del protocolo, se aconseja limitar las reuniones sociales durante los días previos, que las fiestas se realicen al aire libre o en su defecto en ambientes bien ventilados siempre con un número limitado de personas y, en lo posible, que las celebraciones sólo se realicen con convivientes o grupo habitual de contacto (burbuja).
En realidad, la mejor opción durante las fiestas, es no reunirse con personas que no sean convivientes: reducir nuestros contactos a quienes viven con nosotros. En el caso de reunirse con familiares o amigos fuera de nuestro círculo más cercano, lo más recomendable es hacerlo al aire libre o, en su defecto, en interiores bien ventilados.
¿Por qué hacer cuarentena antes de viajar o reunirse en familia? el objetivo es garantizar que cuando nos reunamos con las demás personas, estemos libres del virus y no en período de incubación, un momento en el que, aun sin síntomas, podemos contagiar a otros de Covid.
Lo más importante durante las comidas y cenas de Navidad es que los encuentros sean lo más breves posibles, con el objetivo de reducir el riesgo de contagio. Y algo clave es limitar el número de personas, es preferible que las reuniones sean con personas convivientes, o de grupos habituales de contacto; en el caso de que haya algún miembro diferente a los contactos habituales, limitar el número de personas/grupos a lo mínimo posible.
Reducción del daño
Manteniendo la distancia de seguridad de dos metros o “dos brazos extendidos”, en espacios abiertos, se reduce la posibilidad de contagio, dado que el aire fresco se está moviendo constantemente, y dispersa las posibles “gotitas” que transmiten el Covid-19. Al aire libre hay menos probabilidad de inhalar suficientes gotitas respiratorias con el virus.
Para reducir eficazmente el desarrollo de microorganismos en las manos, el lavado de manos debe durar al menos entre 40 y 60 segundos. Es indispensable hacerlo antes y después de comer, manipular alimentos y/o amamantar; y luego de haber tocado superficies como mostradores, pasamanos, picaportes y barandas.
Durante las comidas, es importante que sólo uno de los comensales se encargue de servir y no se debería comer o “picar” del mismo plato, además de no hablar en voz alta, ni cantar, dos acciones que aumentan el riesgo de emisión de las “gotitas” a donde se aloja el virus.
Distribución de las personas en la mesa: ya sea durante las comidas o brindis, se recomienda que aquellos convivientes, o contactos habituales, se ubiquen juntos y sin mezclar con otros grupos. No compartir vasos, cubiertos ni utensilios. Tampoco tomar de la misma botella o lata.
Lo cierto es que puede parecer incómodo o hasta ridículo usar barbijo y practicar la distancia física con amigos y familia, pero hacerlo contribuye de forma significativa a no seguir propagando el virus y a que cada uno esté seguro y saludable.
El llamado a la responsabilidad individual invita a no subestimar la importancia de las decisiones personales y comunitarias en la evolución de la pandemia.
Una de las cuestiones más determinantes a tener en cuenta es tener responsabilidad social: si alguna persona tiene síntomas o diagnóstico de Covid-19, o es contacto de un caso confirmado debe permanecer en aislamiento y no participar de las fiestas de fin de año ni salir de su casa, excepto para buscar atención médica.
