Rosario vive un martes a media máquina por el paro de colectivos y el impacto docente
Paro de colectivos.

Rosario transita este lunes con ritmo lento. Las calles presentan menos movimiento que de costumbre y las paradas de colectivos permanecen vacías desde las primeras horas del día. El paro nacional de transporte y las protestas del ámbito educativo reducen sensiblemente la actividad habitual en la ciudad.

El servicio de colectivos se encuentra completamente paralizado. La medida, dispuesta por la Unión Tranviarios Automotor (UTA), se cumple en su totalidad tanto en las líneas urbanas como en las interurbanas. La falta de acuerdo en la negociación paritaria nacional es el eje del reclamo gremial.

La medida de fuerza deja sin transporte público a miles de rosarinos, quienes deben buscar alternativas para movilizarse. Las aplicaciones de viajes y los taxis aumentan su demanda y se registran demoras en toda la zona céntrica.

En paralelo, docentes de distintos niveles se suman a una jornada nacional de lucha. La adhesión es parcial: mientras algunas escuelas suspenden sus clases, otras mantienen sus puertas abiertas y funcionan con normalidad.

El reciente pago del incentivo docente nacional incide directamente en la decisión de varios educadores, que optan por no adherirse al paro. El gobierno deposita ese refuerzo salarial el viernes pasado, desactivando en parte la medida en el ámbito provincial.

Las universidades muestran un panorama distinto. La Universidad Nacional de Rosario acompaña la protesta con suspensión de clases, asambleas y clases públicas. El reclamo apunta tanto a mejoras salariales como a un mayor presupuesto para garantizar el funcionamiento de las instituciones.

En base a los datos oficiales a los que accede Mirador Provincial, el acatamiento en el sector del transporte alcanza el 100%, mientras que en el sector docente la adhesión oscila entre el 40 y el 60%, dependiendo del nivel educativo y de cada establecimiento.

En las rutas y accesos a Rosario, el transporte interurbano tampoco circula. Localidades como Granadero Baigorria, Pérez y Villa Gobernador Gálvez quedan prácticamente aisladas de la ciudad por la falta de colectivos, afectando especialmente a estudiantes y trabajadores.

Organizaciones sociales también aprovechan la jornada para manifestarse. Realizan cortes parciales en el microcentro y frente a sedes de organismos públicos. Reclaman asistencia alimentaria, programas sociales y mayor presupuesto para políticas de inclusión.

Desde el municipio se activan operativos para garantizar servicios esenciales como salud, seguridad y emergencias. Las autoridades monitorean la jornada sin brindar declaraciones públicas hasta el momento.

El regreso del transporte está previsto para el martes, aunque la UTA advierte que podrían retomarse las medidas si no hay avances concretos en las negociaciones salariales. El malestar persiste y el conflicto se mantiene abierto.

Rosario vive así un nuevo episodio de tensión social, donde confluyen distintos reclamos que reflejan el estado de ánimo de sectores clave de la sociedad. La ciudad, una vez más, se convierte en termómetro de una crisis nacional que impacta en la vida cotidiana.


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