Villaguay fue sede del segundo Congreso Internacional de Educación, durante el que se desarrollaron diversas actividades, como talleres, conferencias, seminarios sobre experiencias innovadoras y presentación de ponencias de los invitados especiales.
En modalidad híbrida, y en el marco de la maestría en Gestión y Asesoramiento Pedagógico de las Organizaciones Educativas de la Universidad Nacional de Rosario (UNR), contó con la participación de profesores de varios países, entre ellos, Brasil, Bolivia, Ecuador, Uruguay, Colombia y Argentina.
El Dr. Gerardo Kahan, director de la maestría, participó de la organización y en diálogo con Mirador Entre Ríos habló de la innovación educativa como eje para transformar y orientar el futuro de los países. “La educación sigue siendo el pilar del progreso, del avance, de la convivencia y la socialización, aunque hubo un momento donde se la dejó de lado y fue postergada porque desde una mirada más económica se lo tomó como un costo y no como una inversión”, remarcó.
El experimentado investigador consideró que “un docente que no se actualiza, que no se capacita, está generando un delito pedagógico, porque los alumnos nuevos no tienen por qué encontrarse con docentes con miradas viejas, sin descalificar lo que existe antes. Es fundamental repensar de manera permanente la educación porque la sociedad va cambiando, la demanda va cambiando, los alumnos van cambiando y el docente tiene que estar a la altura de las circunstancias con capacitaciones, formaciones y posgrados como este Congreso, que apunta no a dar la receta de lo que debería ser, sino a poder reflexionar, conocer otras opiniones y repensar las propias prácticas”.
IA, EDUCACIÓN E INVESTIGACIÓN
Centrando el tema en la actualidad, señaló: “Vamos a aclarar primero que investigación es una cosa y educación es otra. El investigador resuelve problemas, encuentra las causas y genera conocimiento, en tanto que el docente transmite esos conocimientos, que los replantea y a su vez también genera nuevos conocimientos. Con respecto a la Inteligencia Artificial (IA), yo pienso que es una herramienta, no es la panacea, no es la solución. Es para ser usada como el celular, como Google, como Internet. Tenemos que aprender a incorporarla para darle la verdadera definición”.
Ahondó indicando que “pensar que la IA por sí misma, da respuesta y propone cosas nuevas, es desconocer la inteligencia artificial. La IA no impide generar cosas nuevas y adquirir nuevos conocimientos, creo que hay que convivir. Gutenberg cuando crea la imprenta fue acusado de que a partir de ese momento la gente no iba a hablar más y solamente se iba a manejar por escrito. El celular nos llevó a hablar con la mano, también cuando irrumpió la televisión se pensó que desaparecía la radio y hoy la radio creo que es mucho más fuerte que antes de la televisión. En sí, la tecnología, la IA, son importantes, aportan un montón, pero no son los que resuelven el problema, sino que ayudan a resolverlos”.
VALORES
El docente desarrolló conceptos y analizó que “en una sociedad sin educación la concepción más básica no transmite cultura, se pierden los valores, pierde lo que es característico, es decir los principios. Educación existe siempre en la escuela y fuera de la escuela más. El alumno está en promedio unas 20 horas reloj por semana en la escuela y tiene 70 horas, sacando las del descanso, en contacto con otros tipos de educación que son la no formal, la informal, que una tiene ver con la social y cultural, la otra tiene con los demás conocimientos que se adquieren fuera de la escuela. Ese conjunto es el que nos constituye como sociedad, una sociedad que no tenga educación, que no tenga escuela, queda a la deriva. No existe monarca, jeque, millonario, que no mande su hijo a la escuela que les interesa a ellos. No existe más la educación en la casa con los profesores, hoy Mary Poppins no tendría trabajo. La educación tiene valor social porque es una construcción social y colectiva, por supuesto que tiene que tener claramente los direccionamientos y la formación de aquellos que ayudan a que las nuevas generaciones reconozcan lo que existe y pueden generar cambios a futuro”.
En ese sentido, aportó que “la innovación está asociada a repensar y releer los métodos conocidos, pero no correr detrás de la metodología, porque seremos eternos corredores. Hubo en un momento una propuesta de enseñanza que era un enfoque psicopedagógico que se transformó en método psicopedagógico y fracasó. La escuela activa muchas veces comete el error de tomarlos sin profundizar y sin entender que no cambia de un día para otro. El modelo de escuela que tenemos nosotros es de 1760, Juan Amos Comenio planteó la escuela, dentro de esta realidad, donde todos entran a la misma hora y salen a la misma hora, es donde se producen los cambios. El eje del núcleo es que el docente tenga en claro cuál es su tarea, que pueda proponer y lo dejen proponer dentro de la normativa que corresponda”.
LIBERTAD
Consultado sobre cuál es el espacio que tienen los chicos en esa libertad que se propone dentro del aula, Gerardo Kahan respondió: “Debemos primero entender qué es libertad. Recuerden la vieja definición que expresa ‘mis derechos terminan donde empiezan los del otro’. Libertad es poder vivir, es poder disfrutar, poder crecer entendiendo una mirada de ciudadano. No ciudadano como el que vota, sino el concepto de ciudadanía como habitante de una sociedad. La libertad es poder generar, pensar y construir desde el lugar positivo, de acuerdo a la forma de la sociedad y también proponiendo cambios, pero como procesos, no como revoluciones de un día para el otro”.
El entrevistado concluyó. “A partir de lo colectivo es la educación. La educación es el aprendizaje de un proceso para adquirir conocimiento, la educación lo facilita. En la individualidad se aprenden algunas cosas. Considero que el proceso de construcción de la educación es colectivo y social, porque en las diferencias y las convergencias es donde se construyen los principios, los conceptos y las posturas éticas y sociales”.
