En el aniversario de la creación de la Dirección de Educación Especial en 1949, una escuela del departamento Villaguay realizó un proyecto integrador. Esta fecha resalta la importancia de garantizar el acceso a una educación de calidad para todas las personas.

La iniciativa busca concientizar sobre la importancia de la inclusión educativa y el respeto por los estudiantes. Se enfatiza en la necesidad de adaptar los entornos educativos y ofrecer apoyos específicos, para eliminar o minimizar las barreras que impiden el acceso, aprendizaje y participación plena de las personas con discapacidad. El proyecto fue realizado en conjunto con docentes, bibliotecarias, maestra orientadora para la inclusión (MOI), estudiantes y familias.

Se realizaron diferentes actividades a partir de la lectura del libro “La botellita de Valentín”, de Diego Quiroga. El relato cuenta la historia de Valentín, un niño con discapacidad, que deja el siguiente mensaje: “Desde que nací, sé que tengo ciertas dificultades para hacer muchas cosas. Pero no es la discapacidad –como la llaman los adultos– lo que hace difícil mi vida, sino los pensamientos, las miradas y las acciones de los demás”.

“La escuela primaria de Villa Clara, ubicada a 20 kilómetros de Villaguay, es una institución donde todos los actores involucrados trabajan día a día en conjunto, para hacerla cada vez más inclusiva. Sus puertas se encuentran siempre abiertas, para recibir a quienes quieran formar parte de ella”, remarcaron desde el equipo directivo de la institución.

UN CAMBIO ABARCATIVO

La profesora Daiana Constantin, es MOI, (Maestra Orientadora para la Inclusión) en la escuela Nº 84 Río Negro, de Villa Clara, y con especial entusiasmo comentó la iniciativa a Mirador Entre Ríos. “Hemos trabajado un proyecto a partir de la lectura, de la obra que pone en visibilidad, de manera muy creativa un tema que alcanza a la sociedad y con una mirada para alcanzar el objetivo de llegar desde los más pequeños hasta los mayores para generar un cambio que no solo abarque el presente sino el futuro”.

“Estamos en el momento de ser mejores cada uno de nosotros y es muy interesante observar cómo la comunidad educativa ha participado en su conjunto con los alumnos, docentes y los familiares de los chicos. Esta iniciativa no solo es constructiva en relación al tema abordado, sino que plantea una visión que se adapta a cualquier vínculo de las relaciones interpersonales y colectivas, ambas son fundamentales para la vida social y el bienestar humano”, señaló la profesora.

También describió que “teniendo cuenta que se basa en el día de la educación especial, es un proyecto institucional. Este libro que nos trajo el autor, Diego Quiroga, cuando vino a visitarnos en el día del libro, nos disparó la idea para trabajarlo con los docentes y alumnos durante la semana, con participación de las familias, comenzando con la lectura y realizando diferentes actividades junto a las bibliotecarias que formaron parte del proyecto, que se fue enriqueciendo con el aporte de todos”.

RETROALIMENTAR LA IDEA

La docente comentó que “luego de la lectura y la reflexión se realizaron, en los dos ciclos, diferentes actividades, por ejemplo, nivel inicial y primer grado debían realizar una botellita, donde también participaron las familias. En segundo grado debían hacer una hoja para realizar luego un árbol mural, también se expuso todo en la cartelera de la escuela para trabajarlo toda la semana y donde los chicos deberían emitir un mensaje. En el caso de tercer grado, debían hacer carteles, a partir de la lectura del libro y relacionarlos con la inclusión”.

“En cuanto al segundo ciclo también, a partir de la lectura, surgieron algunos audios que fueron subidos en la red social Facebook de la escuela, contando y mostrando, incluso con imágenes, cómo trabajamos en el establecimiento el tema de la inclusión y los recursos que utilizamos como pictogramas, habladómetros, materiales concretos. Es una forma de mostrar cómo es el día a día, a medida que fuimos avanzando con este proyecto bastante amplio, del cual estamos muy conformes con lo que se ha logrado a partir del trabajo por el entusiasmo de los chicos, sus familias y quienes integramos el equipo”.

La docente explicó también cómo “la idea se retroalimentó conectando el tema de la lectura con las actividades escolares y la concientización sobre la inclusión educativa y el respeto entre todos. El entusiasmo fue creciendo y no solo pudieron interpretar el verdadero sentido del proyecto, también llevar una reflexión sobre el tema a sus hogares, a modo de cerrar un círculo que gravite en el tiempo y se amplíe”.

SENSIBILIZAR

Agregó que “esto es un punto de partida porque hay que ponerlo en práctica día a día para sensibilizarnos como integrantes de la comunidad educativa. Es importante el tema de la creación de los entornos adecuados para poder desarrollar las actividades por parte de todos los chicos en su conjunto, pero en particular es esencial que a las personas que tienen alguna dificultad, nosotros no se las empeoremos, sino todo lo contrario, hagamos lo posible por facilitarles el acceso”.

Finalmente, en cuanto a los recursos dijo: “Tenemos el apoyo del equipo directivo, la cooperadora y los docentes que están muy involucrados y convencidos de llevarlo adelante. La idea es lograr eliminar las barreras que tenemos en el contexto para que todos tengan acceso a la educación de la mejor manera”.


Te puede Interesar