“Son bajas las chances de que el Seven de la República se vuelva a realizar en Paraná”
El Seven de la República tiene prácticamente sus horas contadas en Paraná. La capital entrerriana ya no sería la sede del certamen. Un evento más que perdería la ciudad.

El Seven de la República, una de las marcas registradas del rugby argentino y una cita muy cara al sentimiento entrerriano, atraviesa momentos de incertidumbre.

Durante décadas, el certamen fue un punto de encuentro ineludible en Paraná, con tribunas colmadas, las barrancas de El Plumazo llenas de gente, la presencia de los mejores jugadores del país y un espectáculo que trascendía lo deportivo. Hoy, sin embargo, ese brillo está opacado.

El vicepresidente de la Unión Entrerriana de Rugby (UER), Juan Antonio Rosas Paz, brindó un panorama que refleja la compleja coyuntura actual. “Son bajas las chances de que el Seven de la República se vuelva a realizar en Paraná. Estamos haciendo todo lo que está a nuestro alcance, pero es difícil”, expresó el dirigente y comentó: “La Unión Argentina busca que el certamen sea autosustentable, lo que para nosotros es complicado ya que hay que contar con mucho dinero para su realización, cerca de unos 200 millones de pesos, aproximadamente”.

El rumor que resuena es que Mar del Plata está pisando fuerte en su voluntad de ser sede del torneo. Y cuenta con el apoyo del área de Turismo de su Municipio.

EN CRISIS

El desgaste del Seven no es un fenómeno repentino. Con el paso de los años, la estructura que la UAR planteó para el torneo fue perdiendo atractivo. La competencia, que en su momento ofrecía talento y despliegue, ya no convoca a los mejores jugadores ni despierta el mismo interés en el público. La programación, el orden y la división de partidos tampoco seduce.

Los seleccionados provinciales, antaño nutridos de figuras que brillaban en los torneos locales y nacionales, hoy llegan con planteles disminuidos o sin muchos de sus principales referentes, lo que repercute directamente en la calidad del espectáculo también.

Paraná fue durante décadas sinónimo del Seven de la República. Cada primera semana de diciembre, la ciudad recibía a miles de visitantes y se transformaba en una fiesta ovalada. El certamen era una cita esperada tanto por los amantes del rugby como por quienes buscaban vivir un evento social de envergadura. Sin embargo, en los últimos años esa mística se fue diluyendo. La merma en el acompañamiento del público, los cambios de hábitos y la pérdida de competitividad y difusión atentaron contra una propuesta que supo ser estelar.

El Seven fue un espectáculo total en los ‘90 y 2000. Había clima de fiesta, canchas repletas, jugadores de renombre y un gran despliegue organizativo. Hoy ya no es lo mismo. Está claro que el certamen necesita un replanteo de fondo para recuperar vigencia.

El posible traslado del torneo a otra sede es un golpe duro para Paraná. No se trata solo de la pérdida de un evento deportivo –un evento de jerarquía más que perdería la ciudad– sino también un atractivo turístico que durante años dinamizó la vida de la capital entrerriana durante diciembre. Hoteles, restaurantes, bares y comercios se veían beneficiados por el movimiento que generaba el Seven, además del impacto simbólico de ser la capital del rugby reducido en el país.

La pelota está ahora en manos de la UAR. Será la entidad madre la que defina si Paraná seguirá siendo anfitriona o si la competencia cambiará de escenario. Mientras tanto, los días pasan y la incertidumbre crece. La semana que viene se oficializaría la nueva sede.


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