Dos historias separadas por un par de siglos se entrecruzan en el constante fluir del mar. Lo nuevo y lo viejo, adverso y reverso de la vida. Lo que siempre estuvo ahí. El pulso narrativo de María Eugenia Del Zotto edifica voces vivas sin perder el hilo del marco contextual.

María Eugenia Del Zotto en primera persona
-Es la segunda novela de tu obra personal en la que trabajás a partir de dos voces, que se entrecruzan a partir de un objeto que funciona como un universo en expansión (un cuaderno en tu anterior novela La espera y la lágrima, un cuadro en La soñada). ¿Qué te empuja a narrar historias desde la dualidad?
-Me gusta mucho la pluralidad de voces, me parece algo muy rico para explorar. Cuando escribí La mesa de luz, hablar desde dos voces me permitió jugar con la primera y la tercera persona. Esta vez la elección del entre cruce tuvo que ver más con la trama, con la relación entre dos personajes femeninos con mucho en común, pero en distintos momentos de la historia, lo cual fue también un desafío que me planteé, tuve que indagar bastante sobre la forma de hablar en el siglo XIX.
-El mar siempre es una metáfora acertada para el arte, ¿qué lugar pensás que ocupa en la historia?
-El mar es el hilo conductor, es el lugar del deseo, de lo bravo, pero también, el lugar de la reflexión y el misterio, eso que nos puede parecer familiar y cercano, afectivo pero a la vez, tremendamente peligroso e impredecible.
-¿Qué autores dejaron sus huellas a la hora de escribir la novela?
-Autores tan diversos como Charlotte Brontë, Ernesto Sábato, Liliana Bodoc, Claudia Piñeiro.
-¿Cómo fue el proceso creativo de la obra?
-Esta historia empieza con dos puntas, allá por el 2017. Por un lado, la imagen de un cuadro, que de hecho boceté, que oculta algo, y por otro, un sueño que tengo y anoto al despertar, un sueño muy vívido. Sobre eso empiezo a armar la historia, que al principio fue mucho más intrincada que el resultado final. Esta vez trabajé con una editora, Laura Rossi, una genial total con quien trabajamos parte de la pandemia, porque este proyecto se fue dando por etapas. Escribí fuerte durante el verano un par de años, y en la pandemia, trabajando desde mi casa aproveché para avanzar mucho más.
-La historia más reciente de La soñada está ambientada en el año 2017. ¿Por qué elegiste ese año?
-Porque fue el año en el que empecé a escribir.
-¿Cómo pensás que dialogaran ambas historias con el mundo que se construyó luego de la pandemia?
-Es una historia prepandemia, a partir de 2020 se corrigieron y omitieron partes y agregaron capítulos, pero la estructura narrativa no tiene ningún resabio de lo que fue transitar el encierro.
-A pesar de la dinámica de los tiempos, ¿por qué seguimos escribiendo historias donde el amor ocupa un lugar central?
-Porque el amor es eso que nos recuerda nuestra humanidad, nuestra fragilidad, lo único que queda. Y porque somos seres deseantes y sufrientes que necesitamos contar lo que nos pasa. En épocas de tanta pantalla, tanto simulacro, tanta cosa artificial, el amor es eso que nos reconecta.

María Eugenia y sus lecturas
-¿Recordás cuál fue el primer libro que leíste?
-Si bien empecé a leer las historietas de Mafalda, el primer libro que me transformó en lectora fue El Túnel, de Ernesto Sábato.
-¿Y el último?
–La mejor enemiga, de Sergio Olguín. Estoy a full con la saga de este escritor sobre Verónica Rosenthal, una periodista feminista y justiciera, que es todo lo que está bien.
-¿Qué estás leyendo en la actualidad?
-Me gustó mucho La vida por delante de Magalí Etchebarne, estoy muy enganchada con las obras de Hang Kang (amé La clase de griego), terminando como te decía con la saga de Olguín, y con ganas de seguir leyendo más cosas de Mariana Enriquez y Agustina Bazterrica. También descubriendo las maravillas de Angélica Gorodischer y con el plan de terminar El resplandor de Stephen King en estos meses. Debería adelantar mi jubilación para poder leer todo lo que tengo anotado.
Sinopsis
¿Qué tienen en común Ema, una treintañera que sufre por amor en el siglo XXI, y Catalina, una joven inmigrante que, a sus dieciocho, extraña su idioma y su país, en el auge del siglo XIX?
En esta novela, todo es nuevo y todo es viejo, lo propio parece ajeno y lo desconocido puede ser eso que siempre estuvo ahí: lo oculto está en la superficie.
Los sueños, el amor, los miedos y el mar vuelven a protagonizar las historias de María Eugenia Del Zotto, tratando de responder a la pregunta que está en el fondo de todas las preguntas: ¿Quiénes somos?

BIO
María Eugenia Del Zotto nació en Rosario en 1984. Es Licenciada en Comunicación Social (UNR) y Diplomada Especialista en Cs. Sociales con mención en Lectura, Escritura y Educación (FLACSO). En 2011 participó de la antología Poetas y Narradores Contemporáneos (De Los Cuatro Vientos) con el cuento “La espera y la lágrima” y en 2014 publicó su primera novela “La mesa de luz” (Ciudad Gótica).
Desde hace doce años se desempeña como docente de Lengua y Literatura, Comunicación y Lenguajes Artísticos en diversas escuelas de nivel medio, lo que le ha permitido guiar diversos talleres literarios y participar en proyectos relacionados con la narrativa, el cine y las artes.
