Buscan a una joven desaparecida en San Juan

Priscila Selena Barzola Bustos, una joven de 18 años oriunda del barrio Talacasto, en la localidad de Chimbas, provincia de San Juan, se encuentra desaparecida desde el domingo 28 de septiembre. Fue vista por última vez ese día, alrededor de las 6 de la mañana, vistiendo jeans azules, campera negra y zapatillas tipo Vans también negras. Llevaba consigo un bolso pequeño azul y una mochila multicolor. Priscila tiene tez blanca, ojos negros, mide aproximadamente 1,52 metros y su peso ronda los 58 kilogramos.

Según la denuncia radicada por sus familiares, la joven habría enviado un mensaje a su entorno ese mismo domingo, asegurando que se encontraba bien y pidiendo que no la buscaran. Sin embargo, horas más tarde, las comunicaciones cambiaron de tenor: se recibieron mensajes solicitando auxilio y una ubicación satelital que, tras ser verificada, resultó ser falsa, aumentando la preocupación por su paradero.

La preocupante hipótesis

La familia de Priscila sostiene que, en los días previos a su desaparición, la joven conoció a un hombre a través del videojuego online Free Fire. Afirman que este individuo la habría convencido, bajo engaños, de viajar a Buenos Aires en avión. Esta línea se ha convertido rápidamente en uno de los ejes principales de la investigación policial.

La hipótesis que más preocupa a la familia, y que es analizada por la Justicia, es que Priscila podría haber sido captada mediante un engaño virtual y trasladada a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires bajo una estructura de trata de personas. Aunque esta versión no ha sido confirmada judicialmente, se ubica en el centro del avance de la causa.

Operativo

Ante la denuncia de la familia, las autoridades provinciales activaron el operativo «San Juan Te Busca», coordinado por la Policía de San Juan con el apoyo del Ministerio Público Fiscal y el Gobierno provincial. Las fuerzas intervinientes despliegan tareas de búsqueda, rastreo de comunicaciones y control de posibles rutas de salida de la provincia. Los investigadores se encuentran analizando pasajes, movimientos financieros, comunicaciones telefónicas y mensajes en redes sociales para rastrear su itinerario.

Sin embargo, el caso presenta importantes desafíos. Uno de ellos es determinar con precisión la ruta de traslado de la joven, confirmar la supuesta compra del pasaje aéreo (o de otro medio de transporte) y verificar si hubo complicidad o facilitadores locales en el engaño. Otra dificultad radica en que los mensajes enviados por la joven contenían coordenadas o ubicaciones falsas, lo que complica significativamente el rastreo geográfico.


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