La investigación en torno a Pablo Rodríguez Laurta, el ciudadano uruguayo de 39 años detenido por el doble femicidio en Córdoba y principal sospechoso del homicidio de un remisero en Entre Ríos, reveló un esquema de accionar minuciosamente planificado. Según confirmó el ministro de Seguridad entrerriano, Néstor Roncaglia, Laurta se entrenó durante diez días con un kayak o piragua en la ciudad uruguaya de Salto, donde había alquilado una cabaña precaria.
Desde Salto, el acusado cruzó el río Uruguay hasta Puerto Yeruá, un pequeño poblado de aproximadamente 2.000 habitantes en Entre Ríos, sin pasar por ningún control migratorio. Los investigadores creen que su intención era regresar a Uruguay por el mismo medio junto a su hijo de 5 años.

En el lado uruguayo, Laurta dejó estacionado su automóvil, un Lifan gris. Una vez en territorio argentino, escondió la embarcación entre la vegetación ribereña y abordó un colectivo hacia la ciudad de Concordia, donde se hospedó durante tres días en un hotel utilizando un nombre falso. Desde allí, contactó a Martín Sebastián Palacio, un remisero de 49 años con quien ya había realizado viajes en otras ocasiones, para que lo trasladara hasta Rafaela, Santa Fe.
El asesinato del remisero y el hallazgo del cuerpo
El martes 7 de octubre por la noche, se concretó el viaje entre Concordia y Rafaela, que fue el último rastro con vida del chofer Palacio. Las cámaras de seguridad registraron la salida del Toyota Corolla desde Concordia, pero el recorrido posterior del vehículo resultó irregular. Las antenas telefónicas detectaron movimientos erráticos en caminos rurales y zonas boscosas de Entre Ríos, llevando a los investigadores a la hipótesis de que Laurta asesinó al remisero y se deshizo del cuerpo antes de continuar su huida hacia el oeste.
El cuerpo de Martín Sebastián Palacio fue hallado el lunes 13 de octubre, a pocos metros de la banquina en una ruta cercana a Puerto Yeruá. Estaba dentro de una bolsa de consorcio negra, completamente desnudo, sin cabeza ni brazos, y con un tatuaje visible en el pecho que permitió su identificación. «Creemos que lo mató para ocultar lo que haría después», señaló el ministro Roncaglia, quien calificó al detenido como «una mente criminal metódica que manejó todas las variables» en su accionar.
La fuga, el doble femicidio y la detención
Tras el homicidio del remisero, Rodríguez Laurta continuó su fuga, cruzando primero a la provincia de Santa Fe y luego a Córdoba. El jueves 9 de octubre, el vehículo de Palacio, un Toyota Corolla, fue encontrado incendiado en el barrio Villa Retiro de la capital cordobesa. Dos días después, el sábado 11 de octubre, Laurta concretó el doble femicidio por el que también es investigado: asesinó a balazos a su expareja, Luna Micaela Giardina (26), y a la madre de esta, Zoraida Mariel Zamudio (54), en la capital cordobesa.

La detención del principal sospechoso se concretó el domingo 12 de octubre en un hotel de Gualeguaychú, Entre Ríos. Efectivos policiales lo sorprendieron mientras desayunaba junto a su hijo, quien padece autismo y lo acompañaba en su periplo.
Las pruebas recolectadas y la situación judicial
En la habitación del hotel donde fue apresado Rodríguez Laurta, las fuerzas de seguridad incautaron una pistola Bersa calibre .380, registrada a su nombre, que se presume habría sido utilizada en los homicidios. Además, hallaron la billetera del remisero Martín Sebastián Palacio, cinco teléfonos celulares, 3.400 dólares y 200.000 pesos en efectivo.
Actualmente, Pablo Rodríguez Laurta permanece detenido e incomunicado en la provincia de Entre Ríos. La fiscalía de Concordia lo imputará por homicidio agravado por la muerte del remisero. Paralelamente, la Justicia de Córdoba aguarda su traslado para ampliar la causa que lo investiga por el doble femicidio de Luna Micaela Giardina y Zoraida Mariel Zamudio.
Un criminal con «planificación fría y calculada»
El caso conmociona a ambas provincias, Entre Ríos y Córdoba, debido a la brutalidad de los hechos y la complejidad del plan desarrollado por el acusado. El operativo policial conjunto entre ambas jurisdicciones permitió la rápida detención de quien las autoridades describen como «un asesino con una planificación fría y calculada», destacando la peligrosidad y la metodología del uruguayo.
