Sebastián Flores, de 40 años, fue imputado este miércoles en los tribunales de Santa Fe como presunto autor del brutal femicidio de su expareja, Rosa Gabriela Villagra de la Rosa, de 45 años, y de las lesiones causadas a la hija de la víctima, de 25 años. El sangriento suceso tuvo lugar en barrio Loyola Norte de la capital provincial. Tras la audiencia, el juez Sebastián Szeifert dictó la prisión preventiva para Flores, quien siguió la diligencia de manera virtual desde su lugar de detención.
Detalles del femicidio en barrio Loyola Norte
Según la hipótesis de la fiscal Vivian Galeano, Rosa Gabriela y Sebastián habían mantenido una relación de casi dos décadas, conviviendo en la vivienda donde se desató la tragedia, ubicada en calle Neuquén al 6800. Días antes del crimen, Rosa había tomado la firme decisión de separarse de Flores, harta de una relación marcada por la violencia de género, situación que se desprende de testimonios y de mensajes recuperados del teléfono de la víctima.
La madrugada del martes 21 de octubre, alrededor de la 1 de la mañana, Flores irrumpió violentamente en el domicilio. Para ingresar, saltó dos rejas y destrozó la puerta principal. Dentro de la casa descansaban Rosa y su hija. Momentos antes, la madre había alertado a su hija por mensaje de texto sobre la presencia de Sebastián afuera, pidiéndole que no hiciera ruido. Sin embargo, la joven relató que inmediatamente escuchó un «estruendo». Flores comenzó a agredir a Rosa verbal y físicamente. Al ver el ataque, la hija intervino para defender a su madre, resultando también herida.
El agresor subió la tensión, se dirigió a la cocina y tomó una cuchilla de carnicero con mango blanco. Con ella, le provocó un corte en un dedo a la joven y, finalmente, se la clavó en la espalda a Rosa Gabriela, quien cayó desplomada en el patio. Allí se desangró, y su hija, herida, intentó en vano reanimarla al percatarse de que ya no presentaba signos vitales. Ese fue el escenario que encontró la policía del Comando Radioeléctrico al llegar a la escena.
Clamor de justicia y testimonios de la familia
Mientras se desarrollaba la audiencia de imputación, familiares y allegados de las víctimas se manifestaron en la Plaza de Mayo, frente a los tribunales. Allí gritaron, cantaron y aplaudieron para exigir justicia por Rosa Gabriela. La madre de la víctima y una de sus hermanas hicieron uso de su derecho a hablar ante el juez Szeifert.

La madre de Rosa recordó con profunda emoción el momento en que se enteró del crimen de su hija. «Me llevó del brazo. Me hizo sentar y me dijo que no me asustara. Entonces me dijo que Sebastián la había matado a la Rosa y que había lastimado a mi nieta», relató. «Estoy en el aire. Todavía no salgo de esto. Quiero Justicia. Lo que hizo él no tiene perdón de Dios. Nada me la va a devolver a Rosa, pero necesito que me ayuden», imploró la dolida madre. Por su parte, la hermana de Rosa agregó que esperaban que el proceso judicial se realice con «urgencia».
La acusación de la fiscalía
La fiscal Vivian Galeano imputó a Sebastián Flores por los delitos de homicidio calificado por el vínculo y en contexto de violencia de género, y lesiones leves dolosas en perjuicio de la hija de la víctima. Además, solicitó la prisión preventiva del acusado, argumentando la gravedad de los cargos, que contemplan la pena de prisión perpetua. La fiscal también sostuvo que, de quedar en libertad, Flores podría atentar contra testigos del caso.
En su exposición, la representante del Ministerio Público de la Acusación (MPA) detalló que el hombre intentó quemar la ropa que llevaba puesta el día del crimen, lo que, a su entender, demostraría una clara intención de obstaculizar la investigación. Asimismo, Flores escapó del lugar de los hechos y fue hallado por la policía en horas de la noche, ocultando su rostro con una sábana. Los uniformados tuvieron que perseguirlo por tres cuadras para poder atraparlo.
La defensa y su argumento de inimputabilidad
A su turno, la defensora pública Magalí Mazza se opuso a la solicitud de prisión preventiva y pidió la libertad de su cliente bajo medidas alternativas de conducta. La abogada argumentó que, en el momento del hecho, Flores se encontraba bajo los efectos de algún tipo de sustancia que había consumido y que, por lo tanto, no era imputable. «No tenía el dominio de sus actos», afirmó.
La defensora también puso en duda la existencia de dolo homicida, sugiriendo que la hija de la víctima se habría cortado al intentar quitarle el cuchillo a Flores, y que, de haber tenido intención de matar a su expareja, le habría propinado más de una puñalada para asegurar el resultado del ataque.
Finalmente, la doctora Mazza acusó a la fiscal de tener «mala fe» por no informar en tiempo y forma la imputación que se le atribuiría, una afirmación que fue descartada de plano por la representante del MPA.
La resolución judicial
Finalmente, el juez Sebastián Szeifert tomó la palabra. El magistrado desestimó la acusación de «mala fe» contra la fiscal, resaltando la profesionalidad de ambas partes. En base a los elementos presentados por la fiscalía, Szeifert dio por probada la hipótesis planteada por la doctora Galeano «con el grado de verosimilitud requerido en esta etapa del proceso».
Respecto a la imputabilidad del acusado, el juez señaló que ese aspecto deberá ser evaluado en una instancia posterior por la Junta de Salud Mental de la provincia. También hizo alusión a la argumentación de la defensa sobre la única puñalada, aclarando que «que haya sido una sola puñalada no quiere decir que no haya tenido intención de matar». En consecuencia, el juez comunicó su decisión de ordenar la prisión preventiva para Sebastián Flores.
