Octubre arrojó un dato significativo para la economía argentina, revelando que el costo de las canastas básicas, utilizadas para medir los umbrales de indigencia y pobreza, experimentó un aumento del 3,1%. Esta cifra supera, por primera vez en seis meses, el Índice de Precios al Consumidor (IPC) general, que se ubicó en 2,3% para el mismo período. Esta aceleración en el costo de los bienes y servicios esenciales interrumpió una racha de cinco meses en los que las canastas habían crecido por debajo de la inflación total.
Según el informe complementario publicado este miércoles por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INDEC), esta dinámica de precios podría anticipar un cambio de tendencia en el costo de vida. Cabe recordar que el organismo estadístico se encuentra actualmente en proceso de revisión de sus cálculos para la elaboración de un nuevo índice actualizado, cuya implementación está prevista para el próximo año.
Desafío oficial para contener los precios
El dato de inflación de octubre, con un 2,3% según el INDEC, se registró en un contexto de tensión cambiaria y marcada incertidumbre electoral. Con este valor, la inflación acumulada en lo que va del año asciende a 24,8%, mientras que la variación interanual alcanza el 31,3%. Estas cifras ponen de manifiesto la dificultad del gobierno del presidente Javier Milei para alcanzar su objetivo de llevar la inflación mensual por debajo del 2%, un guarismo que se ha incrementado levemente durante los últimos cuatro meses.
Incluso la medición núcleo, que excluye los precios estacionales y las tarifas de servicios regulados, mostró un avance del 2,2% en octubre, superando el 1,9% registrado en septiembre. Si bien en términos interanuales la Canasta Básica Alimentaria (CBA) y la Canasta Básica Total (CBT) se ubicaron en 25,2% y 23% respectivamente, ambas por debajo del IPC general del 31,3%, el salto mensual de octubre advierte sobre presiones renovadas en el costo de los bienes esenciales.
El impacto en el costo de vida familiar
La medición del INDEC permite observar cómo la escalada de precios impacta en el requerimiento de ingresos para los distintos tipos de hogares en la provincia de Santa Fe y el resto del país. Un adulto solo, por ejemplo, necesitó en octubre ingresos superiores a 176.150 pesos para cubrir sus necesidades alimentarias básicas (CBA), mientras que 392.815 pesos fueron necesarios para solventar el total de gastos de bienes y servicios (CBT) y así superar el umbral de pobreza.
Para un hogar compuesto por tres personas —tomando como ejemplo una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61 años—, el INDEC calculó que se requirieron 3.330 pesos para cubrir la Canasta Básica Alimentaria y 6.325 pesos para la Canasta Básica Total. En el caso de una familia tipo argentina, con cuatro integrantes (un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8), precisó al menos 4.304 pesos para gastos alimenticios y 213.799 pesos para superar el umbral de pobreza. Finalmente, un hogar de cinco personas —compuesto, por ejemplo, por un varón y una mujer, ambos de 30 años, y tres hijos de 5, 3 y 1 año— demandó un total de 2.488 pesos para la CBA y 276.649 pesos para la CBT. Cabe recordar que la Canasta Básica Alimentaria (CBA) mide el valor de los alimentos esenciales necesarios para cubrir los requerimientos calóricos mínimos de una persona adulta, mientras que la Canasta Básica Total (CBT) agrega bienes y servicios no alimentarios mediante el coeficiente de Engel.
Alimentos esenciales, con fuertes incrementos
En lo que respecta a la variación de precios en los alimentos, el décimo mes del año trajo consigo aumentos en productos esenciales que impactan directamente en el costo de la Canasta Básica Alimentaria. Si bien el rubro alimentos no fue el de mayor incremento general, el desagregado del INDEC mostró un encarecimiento significativo en frutas, carnes y aceites en el ámbito del consumo masivo.
Entre los principales incrementos, se destacaron el limón, con una suba del 60,8%, la cebolla (22,4%), la manzana (11,1%) y el zapallo anco (7,5%). En cuanto a productos de consumo masivo, el aceite registró un aumento del 6,7%, el asado del 5,2% y el cuadril del 3,1%. Las hamburguesas congeladas y el filet de merluza fresco también mostraron variaciones positivas del 2,8%.
En contrapartida, se observaron algunos descensos marginales que, sin embargo, no lograron compensar el peso de las subas en productos clave de la canasta alimentaria. El arroz blanco bajó un 2,5%, el pollo entero un 1,1%, y la harina de trigo se mantuvo estable.
Lecturas cruzadas: optimismo oficial y cautela de expertos
La difusión de los datos del INDEC generó lecturas diversas entre el Gobierno Nacional y los economistas externos. Desde la Casa Rosada, los funcionarios celebraron las cifras. El ministro de Economía, Luis Caputo, sostuvo en un posteo en la red social X que «el proceso de desinflación continúa y demuestra la solidez del programa y del orden fiscal».
Caputo resaltó que la inflación acumulada en los primeros diez meses del año es «la menor desde 2017» y afirmó que «la política monetaria logró aislar el impacto de la volatilidad financiera sobre el poder adquisitivo». El presidente Javier Milei, por su parte, replicó el mensaje de su ministro en redes sociales y subrayó un punto técnico: «Muy importante el último párrafo, vamos Toto», escribió en X, aludiendo a la mención sobre la demanda de dinero y el control de la emisión.
Fuera del círculo libertario, las interpretaciones mostraron mayor prudencia. El economista Carlos Melconian, expresidente del Banco Nación, consideró que el Gobierno «deberá reevaluar el equilibrio entre las metas de inflación y el nivel de actividad, porque mantener ambos objetivos al mismo tiempo no será sostenible». Además, el especialista reparó en que el actual esquema de estabilización «funciona como una recuperación del peso, más que como un preludio de dolarización», en alusión a la política económica y cambiaria implementada.
